EDITORIAL ABRIL 2018

Es una realidad continua el incremento constante en los costos de producción dentro de las actividades agrícolas prioritarias, con alzas inerciales y sostenidas en los precios de insumos como semillas, combustibles, energía eléctrica, agroquímicos, fertilizantes, equipos tecnológicos, entre otros componentes y conceptos que integran la inversión agroproductiva. Uno de los principales aspectos donde el productor ha sentido de forma directa el aumento de sus costos y ha mermado significativamente sus bolsillos, es a consecuencia del alza en el valor del diésel, lo que ha delimitado fuertemente el uso de maquinaria especializada en la realización de labores en campo.
Si bien la magnitud de los costos de producción se encuentra influenciada de acuerdo a la escala de la actividad productiva, es de resaltar que todas ellas asumen gastos importantes de mano de obra. El impacto de los altos costos de producción sobre la competitividad de las actividades agropecuarias es considerable, en tanto que el productor compra más caro sus insumos que los precios a los que vende su producto.
Sin embargo, no se puede dejar de lado que los altos costos de producción también son efecto de la utilización y aplicación de tecnologías o prácticas agronómicas inadecuadas, viejas u obsoletas.
Por otro lado el acceso a servicios y recursos financieros es mínimo, esto a consecuencia de varios factores, como los riesgos percibidos de rentabilidad en la producción primaria, el débil proceso estructural de conversión agroindustrial, el bajo nivel de eslabonamiento de valor en las distintas cadenas productivas, los altos costos de transacción y la baja escale de intermediación financiera en zonas rurales. La limitada entrada al crédito es originada además por los costos adicionales que implican al productor, tales como la tasa de interés y los costos legales por el registro de su propiedad, entre otros; cabe señalar el problema de la acotada capacidad en materia de seguridad de la propiedad, registros catastrales, titulación de tierras y reconocimientos de titulaciones, etc.
En resumidas cuentas, el complicado acceso al crédito, a la asistencia técnica de alta especialización, y a una comercialización exitosa, junto a los altos costos de producción y al deterioro de la infraestructura, han afectado de manera sensible la competitividad de las actividades agropecuarias dentro de las diferentes unidades de producción.
Por ello, es fundamental el esfuerzo conjunto con inteligencia, coraje y pasión por encontrar ventanas de oportunidad para el desarrollo sustentable, transformado a las causas en las principales áreas de acción, dado que su atención efectiva garantizara la solución del problema, esto mediante el diseño y aplicación de plataformas de apoyo amigables y cercanas a las necesidades reales del productor.
Una vez más agradecemos su atención, y lo invitamos para que nos comparta sus comentarios, tratando con ello de crear un vínculo dinámico, mediante el cual se promueva una mayor pasión por el campo.

El Despertar del Campo
La Nueva Visión Del Agro…

EDITORIAL ABRIL 2018

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