Sabor e historia que confieren identidad y orgullo 2ª parte

Definido en la primera parte de este reportaje como un fruto emblemático producido con pasión y cariño bajo un gran legado de arraigo que labra sus raíces, el cultivo de Chile Yahualica representa una verdadera tradición que se transmite de una generación a otra desde temprana edad, lo que moldea un proceso artesanal el cual garantiza una percepción única que genera cohesión, sustentando con ello una genuina y loable Denominación de Origen; amplia concepción por la que se da seguimiento al desarrollo del tema en esta su segunda entrega, a través del amable intercambio de experiencia e información vertida por técnicos y productores especialistas en la materia, quienes coincidieron en posicionar a dicho estatus de protección y preservación del producto como una valiosa y exclusiva área de oportunidad.

“La utilidad principal estará en aprender a incursionar dentro de esta nueva forma de pensar y de aprovechar al máximo las ventajas que concede el sistema de comercialización a través del amparo de una Denominación de Origen, lo que representa el mayor beneficio al crear importantes ventanas de posibilidad que el productor tendrá que buscar e ir desarrollando en base a inteligencia y trabajo organizado y bien planeado dentro de estrategias integrales”; así lo señaló el Ing. José Francisco Solís Saldívar, productor de Chile Yahualica y líder de la Sociedad de Producción Rural denominada Chile de Árbol de Nochistlán.

“Los rendimientos de este tipo de chile de árbol son muy variables, sobre todo por su alta dependencia a las condiciones ambientales propias de cada ciclo productivo, con plantas muy susceptibles a daños o enfermedades por hongos, grave desventaja que se ve acrecentada cuando los temporales se presentan sobrecargados de precipitaciones, situación que por lo regular va en detrimento de la producción; otro de los factores que influye en la obtención de bajos a medianos parámetros productivos, es el gran descuido en la parte técnica, dado que no realizamos análisis de suelo, fertilizamos de forma muy tradicional, y quizá por el mismo desanimo ocasionado por los bajos precios comerciales y los altos costos es que no nos hemos podido tecnificar o establecer un sistema más eficiente, por lo que a fin de cuentas los rendimientos van de 1.5 a 2 toneladas de chile seco por hectárea”.

Por otra parte, el Sr. Leandro Yáñez Legaspi, productor de Chile Yahualica, quien maneja en promedio una superficie de 2 hectáreas de la hortaliza, dentro de la unidad de producción llamada Rancho Las Calabazas, ubicado entre los límites del municipio de Nochistlán y Apulco del Estado de Zacatecas, agregó; “este es un cultivo que se lleva prácticamente de año a año, normalmente en diciembre se empiezan a preparar y a sembrar los almácigos, entre marzo y abril se trasplanta, a cosechar comenzamos por lo regular a principios de agosto y se dan de 3 a 4 cortes dependiendo de la condición y carga por mata, por lo que es una tarea que nos lleva alrededor de mes y medio a dos meses, terminando así con la recolección entre finales de septiembre y principios de octubre, de ahí viene el proceso de secado y selección para una final comercialización la cual se viene realizando, si es que no se decide almacenar o guardar, entre noviembre y diciembre, para esas fechas ya tenemos la semilla preparada para de nueva cuenta iniciar el ciclo, en el cual se labora como se puede observar casi los 365 días”.

“Con anterioridad al trasplante, preparamos el terreno lo mejor posible; se barbecha por lo general a una profundidad de 30 centímetros, procurando que la superficie tenga un contenido de humedad adecuado que permita la penetración del arado, esto con el fin de romper, aflojar y voltear la capa arable del suelo, enterrando los restos de malas hierbas y de la cosecha anterior para propiciar su descomposición, con lo cual aumenta la fertilidad y el contenido de materia orgánica, asimismo, se favorece una mayor aireación. Después de las volteadas, tiramos sellador para minimizar la presencia de maleza a la hora de la plantación”.

Para finalizar esta parte, el Sr. Yáñez Legaspi concluyó; “cuando es en la modalidad de riego rodado se abona manualmente, mata por mata, o bien con tractor o con animales, comúnmente se aplica la mitad del nitrógeno, el fósforo y el potasio antes de efectuar el riego de ocho, y poco antes del quinto riego se fertiliza con la otra mitad del nitrógeno, y cuando se cuenta con riego por goteo las aplicaciones se efectúan por medio de la cintilla con fertilizantes líquidos a base de sulfato de amonio, superfosfato de calcio y sulfato de potasio principalmente”.

Los diferentes componentes de los que consta su cultivo, son base para el desarrollo de una serie de prácticas manuales que utilizan tecnologías disponibles del entorno, por lo que a grandes rasgos la producción de Chile Yahualica es catalogada como un proceso eminentemente artesanal.

Espera la 3ª parte de este interesante reportaje, en próximas ediciones…

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