NOVIEMBRE 2019

Tradicionalmente, las exportaciones agrícolas se concentran en los pocos países que poseen los recursos naturales necesarios para la producción y la infraestructura necesaria para producir y exportar a precios competitivos. Durante la próxima década se mantendrá esa concentración, pero también habrá algunos cambios en productos concretos.

La importancia de unos cuantos exportadores para el suministro de numerosos productos básicos supone impactos potencialmente significativos en el mercado si las exportaciones se interrumpen, como resultado de las crisis de producción o de los cambios de políticas públicas; esos riesgos son especialmente graves en el caso donde solo uno o dos países tienen una participación significativa en las exportaciones y otros países puedan tener dificultades para compensar el déficit, al menos en el corto plazo. En 2025, se proyecta que un solo país represente 40% de las exportaciones mundiales de raíces y tubérculos (Tailandia), de mantequilla (Nueva Zelanda), de otras semillas oleaginosas (Canadá), de carne de ovino (Australia), y de azúcar y soya (Brasil). Estados Unidos de América se mantendrá como el principal exportador de maíz, pero perderá parte de la cuota de mercado en favor de Brasil; asimismo, se prevé que Brasil sustituya a Estados Unidos de América como el principal exportador de soya y a India como el principal exportador de carne vacuna, una razón de estos cambios es la depreciación continua del real brasileño, lo que permite que sus exportaciones sean más competitivas.

China es el mayor productor de carne de ovino y carne de cerdo en el mundo, pero también importa grandes cantidades de ambos tipos de carne. Se prevé que durante la próxima década China aumente aún más su producción nacional de carne, así como las importaciones; en el caso de las carnes de vacuno y de oveja, que son los tipos de carne que requieren la mayor parte de los forrajes, las importaciones de China serán incluso superiores a su producción nacional.

Conforme evolucionen los patrones de consumo y de producción, se prevé que el comercio mundial de productos agrícolas continúe en aumento en las próximas décadas; esto influirá en el alcance y la naturaleza de la seguridad alimentaria en todas las regiones del mundo. Los países con recursos limitados en Oriente Medio y África del Norte, y una serie de países de África subsahariana son especialmente dependientes de las importaciones de productos alimenticios básicos y de alto valor.

A medida que aumentan las importaciones de alimentos, muchos países están cada vez más preocupados por la confiabilidad de los mercados mundiales como fuente de alimentos a precios asequibles. La apertura al comercio incrementa la disponibilidad de alimentos en los países importadores y ejerce una presión a la baja en los precios al consumidor; en resumen, se reducen los riesgos, pues los mercados mundiales tienden a ser menos volátiles que los mercados internos, a pesar de que una mayor dependencia de los mercados internacionales puede dejar a los países vulnerables a las acciones de sus socios comerciales y a los choques externos del mercado.

El Despertar del Campo, La Nueva Visión Del Agro…

Escriba una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *