Primeros pasos para un desempeño productivo exitoso

El establecimiento en campo ocurre cuando la plántula cumplió el ciclo de desarrollo necesario para poder continuar su ciclo vital en la tierra definitiva de cultivo. De esta forma, el trasplante, es una técnica productiva ampliamente utilizada en los sistemas hortícolas intensivos, la cual ayuda a la planificación desde la siembra, y al crecimiento y ganancia de tiempo, ya que se llevan plantas con estructuras fisiológicas preformadas bajo diferentes medios de cultivo, lo que reduce costos, facilita el uso de semillas con dificultad de germinación, se logra uniformidad en el crecimiento del cultivo, una floración temprana y precocidad en la producción, además de incrementar los rendimientos.

Una semana antes del trasplante, se recomienda someter a la plántula a un proceso de endurecimiento de tejidos; esto se logra al reducir el riego con el fin de que la planta sufra una pérdida de humedad y entonces endurezca sus tejidos para que sean más resistentes a las condiciones que tendrá en el campo.  Una plántula con mucha humedad luce con raíces muy acuosas y débiles, mientras que una que tuvo una deficiencia de humedad tiene raíces gruesas y leñosas. 3 o 4 días antes del trasplante se puede aplicar en las plantas una solución rica en fósforo, con una mezcla que consiste en una base de 6 gramos de fosfato de amonio por cada litro de agua; la medida es entre 4 a 6 litros por metro cuadrado.

Hay dos tipos de trasplantes, el de raíz lavada, sin tierra alrededor, y de cepellón, que es cuando las raíces están cubiertas por una capa terrosa; el primero se puede aplicar para las plántulas de tomate, chile, cebolla y brócoli debido a que pueden recuperarse de la pérdida parcial de raíces durante el proceso de trasplante. Sin embargo, el melón, la sandía y el pepino tiene que ser sólo por cepellón. En ambos casos la plántula debe de ser extraída y resguardada en recipientes seguros y humedecidos, dentro de lugares frescos y sombreados, donde se pueda conservar por cierto tiempo sin ocasionar daños, pero se recomienda hacer el trasplante lo antes posible, de preferencia el mismo día de la extracción.

Las condiciones idóneas para un trasplante a raíz desnuda son viento en calma, temperatura fresca, alta humedad relativa, suelo con alta humedad y preferentemente los surcos o camas con agua; se recomienda hacerlo por las tardes o a primeras horas del día cuando las temperaturas son templadas, ni con demasiado calor o un intenso frío. De igual forma para plantas con cepellón, las condiciones son prácticamente las mismas, solo que en este sistema las fallas se reducen significativamente, y siempre hay que considerar que toda la parte del sustrato el cual contiene la raíz, quede totalmente tapado, de lo contrario la posibilidad de deficiencia se incrementa; en ambos casos es bueno agregar substancias inductoras de enraizamiento antes de trasplantarla, para impulsar el crecimiento de esa parte de la planta en el terreno definitivo, especialmente en suelos fríos.

Para esta etapa del proceso productivo existen algunos modelos o sistemas de plantación, pero el más común en la región es el manual, es decir el trasplante directamente al suelo con personal; y aunque existen otros métodos como las maquinas, son muy poco usadas por cuestiones económicas, dado que en lugares donde el jornal es muy caro si se justifica su uso, pero en la entidad afortunadamente existe mano de obra disponible, por lo que es muy común y práctico contratar cuadrillas de gente especializada en dicha tarea, la cual también es buena en la labor al igual o más que una máquina.

Cuando es una plantación con riego rodado prácticamente se inunda el surco, lo que facilita el trasplante en la costilla del mismo y garantiza gran humedad; en goteo es igual, se debe humedecer el suelo donde va entrar la planta, por lo que la práctica es que antes, en la tarde o noche se inicie con el riego y al día siguiente se inicie con la plantación o bien estar regando sobre el mismo proceso.

La distancia entre las plantas debe de ser la apropiada para que no haya competencia entre ellas; y al momento de insertar la planta en el orificio hecho en el suelo, es conveniente introducirla de forma vertical y que las raíces no queden dobladas hacia arriba, ni al momento de tapar el orifico compactar demasiado el suelo, si cubrirlo perfectamente para que no entre aire ni pueda acumularse agua. Otro aspecto importante al momento del trasplante es cuidar que la profundidad a la que se coloca la planta sea la adecuada, es decir no encajar más de lo necesario, vigilando que el cuello de la raíz quede a nivel del suelo.

El éxito de un sistema productivo comercial de hortalizas, radica en un alto porcentaje en dar el primer paso de forma correcta.

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