CAMPO JOVEN

Sin una agricultura rentable y sin precios adecuados de los productos, la actividad agraria nunca será atractiva para los jóvenes, y si alguno se atreve a instalarse como agricultor, el camino al fracaso lo tiene servido. Es ésta una respuesta de foto fija, ya que precisamente el proyecto de instalación debe ser una idea innovadora destinada a cambiar las cosas no a seguir haciendo lo mismo que antes; el establecimiento de un joven en la agricultura tiene que hacerse sobre un esquema dirigido a desarrollar una actividad agraria innovadora, más profesional y eficiente, más dispuesta a incorporar las nuevas tecnologías, más comprometida con la biodiversidad y el bienestar animal, más implicada en la lucha contra la erosión de los suelos y el cambio climático, y más decidida a participar en las nuevas estrategias de vertebración cooperativa e interprofesional, sin esa actitud, y sin el apoyo necesario por parte de la política pública, es mejor no intentarlo.

La eficiencia del riego está, íntimamente conectada con los proyectos de instalación de jóvenes, ya que la viabilidad de estos proyectos pasa, en muchas ocasiones, por hacerlo en explotaciones de regadío, bien equipadas y tecnológicamente avanzadas. La eficiencia no es sólo en términos de sostenibilidad ecológica, sino también económica, dado el coste cada vez más elevado de la energía para extraer el agua desde las fuentes hídricas; y en ese sentido, el aprovechamiento de nuevas fuentes de energía, facilitadas también por la tecnología digital, es otro tema pendiente de abordar en toda su dimensión.

Por todo ello, la incorporación de jóvenes es la clave de todo el reto al que se enfrenta el sector agrario. Son ellos, los jóvenes, los que podrán imprimir un nuevo dinamismo a la agricultura, tanto en la incorporación de nuevas tecnologías, como en la apuesta por estrategias comerciales innovadoras (incluidos también en esas estrategias los mercados de proximidad físicos o virtuales) y por modelos de vertebración más eficientes de cara a los exigentes retos del mercado. Sin relevo generacional no hay digitalización en la agricultura, ni mejora en el bienestar animal, ni compromiso en la lucha contra el cambio climático, ni avance en la eficiencia energética, ni recuperación de la biodiversidad, ni apuesta por modelos más eficaces de vertebración profesional.

Suele decirse que los agricultores son muy individualistas, y que eso explica las dificultades de contar con estructuras asociativas sólidas en el sector agrario, pero la realidad es otra, ya que a pesar de la intrínseca dispersión de los agricultores por la naturaleza diseminada de su actividad en el territorio, o quizá por la debilidad que ello conlleva, no hay otro sector como el agrario donde tenga mayor presencia el movimiento asociativo en sus diversas formas (cooperativas, sociedades de producción, asociaciones, organizaciones profesionales, interprofesiones, organizaciones de productores, etc.). El problema es que no basta con estar asociado, sino que es necesario que la actividad asociativa sea eficiente para los propósitos que se persigue con ella.

Una vez más agradecemos su atención, y lo invitamos para que nos comparta sus comentarios, creando con ello un vínculo interactivo, a través del cual se promueva una mayor pasión por el campo y sus valores. 

El Despertar del Campo, La Nueva Visión Del Agro…

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