Reina Forrajera

Sin duda la alfalfa representa una de las fuentes alimenticias más ricas de la naturaleza, siendo así un importante cultivo forrajero, el cual se siembra por lo general en climas templados húmedos, áridos y semiáridos, para la nutrición principalmente de rumiantes productores de carne y de leche. Leguminosa perenne que, por su calidad, alta productividad, facilidad de manejo y sus grandes aportes a la conservación del suelo, brinda al agricultor y/o ganadero múltiples beneficios.   

En la región, está posicionada dentro de las cadenas agrícolas con mayor relevancia económica e incrementó sostenido en la superficie sembrada. Su producción se lleva a cabo bajo condiciones de riego, específicamente con agua subterránea, según estimaciones, este cultivo demanda 15 mil metros cúbicos de agua por hectárea; además, su ciclo productivo esta influenciado por diversos factores como altitud, temperatura, eficiencia del riego, fertilidad del suelo y manejo del cultivo, por ello, un alfalfar bien conducido es capaz de producir mucho forraje de alta calidad por varios años, siendo satisfactoriamente en temporadas secas lo único que se ve verdear, cuando todas las demás praderas se han marchitado.

“Dado que la agricultura es un azar, con años buenos, pero también otros donde se presentan muy malas producciones, es una realidad que a las nuevas generaciones no les llama mucho la atención esta actividad, donde en ocasiones son insuficientes los recursos necesarios para mantener una familia, por lo que la juventud ha optado por emigrar a zonas y empleos urbanos, donde se tenga la posibilidad de un sustento más constante, abandonando así al campo, además el cambio climático ha potenciado esta deserción, incrementando la de por si alta incertidumbre de obtener buenas cosechas, donde ya las épocas de lluvias, de frío, de calor, de viento, no son como en el tiempo de mis padres o de mis abuelos, que mantenían más o menos un patrón que nos guiaba de una forma empírica, cuando ahora ni con todo el avance científico y tecnológico podemos avistar como es que será el año, quizá se nos posibilite una leve interpretación, pero las variaciones son muchas, simplemente ya no sabemos que es lo que pueda pasar y asegurar algo sería muy aventurado e ilógico ya que las cosas cambian de un día a otro completamente, no obstante, es importante sentirnos orgullosos de nuestra labor como productores y compartir nuestra satisfacción con todos, para que quienes vienen atrás retomen con optimismo esta actividad y la reivindiquen como lo que es, una ocupación maravillosa, sana e indispensable, que en lo físico y lo moral nos dignifica como seres humanos, y que con la inteligencia y la experiencia necesaria, por el camino correcto puede ser rentable, como ha sido para nosotros en los últimos años la producción de alfalfa, ya que sobreponiéndonos al sacrificio que representa su establecimiento, que es lo más costoso, por 4 o 5 años el gasto es menor y la utilidad puede ser considerable, además de que no tenemos que estar moviendo el terreno lo que también es un beneficio para la preservación de nuestros suelos, asimismo esta leguminosa tiene la bondad de que fija nutrientes en la tierra, sobre todo nitrógeno, por tanto hay una valiosa recuperación de la fertilidad natural, por ello siento que en cuestión de conservación de recursos y comercialmente hablando, la alfalfa es un cultivo más redituable que el frijol o que el maíz, siendo estas las especies más comunes que se siembran por nuestra zona”; así lo compartió amablemente el Profesor J. Jesús Torres Hernández, maestro de profesión y, agricultor por vocación y descendencia familiar, desempeñándose en tareas de campo desde niño, quien actualmente maneja una superficie de 10 hectáreas de alfalfa, establecida en la unidad de producción llamada El Bordo Reventado, próxima a la comunidad de Noria de los Gringos perteneciente al municipio de Morelos, Zacatecas, la cual se destina al corte, deshidratado y empaque para su comercialización dentro del ramo pecuario.

“El nombre de la variedad es CUF-101, material certificado importado del Estado de California, EUA, desarrollado por selecciones de la Universidad de California y por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, pertenece al grupo de dormancia 9 y tiene características de resistencia a Fusarium, Pulgones, Phytophthora, Nemátodos de la raíz, Verticillium y Antracnosis; es de alta calidad de digestibilidad y palatabilidad, asimismo posee un alto contenido proteico, la altura de la planta es de un promedio de 80 centímetros, flor púrpura, y habito de crecimiento erecto, además es muy rustica, y para nosotros como pequeños productores que no contamos con un sistema de riego por goteo se presta mucho para resistir un poco más el estrés hídrico, aunque su producción es un tanto menor en relación a otras variedades híbridas de mayor potencial, pero sus tolerancias al entorno adverso son considerables y algo compensan. Cabe señalar, que esta alfalfa tiene ya varios años de sembrada, vamos por el quinto año de producción, por lo que es el último ciclo que produce, y hasta la fecha se ha mantenido en buen estado, obteniendo así en promedio un rendimiento que va de las 100 a las 125 pacas por hectárea de 25 a 30 kilogramos cada una, tomando en cuenta que no tenemos un sistema tecnificado”.

“Aquí aplicamos riego rodado por medio de tubería de compuerta, el agua proviene una parte de pozo profundo y otra parte de los excedentes de la Mina Madero de Peñoles, que se ubica prácticamente a un costado de nuestras parcelas, asimismo tratamos de aprovechar al máximo el agua pluvial, como ha sido esta temporada en la que gracias a Dios nos ha llovido mucho, por lo que no hemos ocupado regar; y aunque eso es bueno para todos, en la alfalfa nos trae el inconveniente de que no podemos segar, ni empacar, con algunos cortes ya seguidos en los que se nos ha mojado el forraje, y en ese sentido es un cultivo muy delicado, ya que remojada pierde su color, su valor nutricional y, por lo tanto su precio”.

“Como lo mencione, la alfalfa es un cultivo perenne que se mantiene en producción por varios ciclos, puede ser de 4 a 5 años dependiendo del manejo o del cuidado que se le dé, pero ya si la dejamos más de 5 años comienza a demeritar su rendimiento y empieza a ser invadida por malezas, lo cual baja su calidad como pastura, dejándonos de ser redituable, por lo que es mejor quitarla y poner otro cultivo o dejar descansar el terreno por lo menos una temporada y volver a sembrar alfalfa nueva. Para establecer inicialmente el cultivo, empezamos con lo que es el laboreo del terreno lo mejor posible, se dan pasos con subsuelo, volteo y dos rastras, se nivela, se surca y enseguida se utiliza una sembradora de alfalfa Brillion, que es un equipo especial para el manejo de granos finos; terminada la siembra, con una aplicación de semilla en promedio de 40 kilogramos por hectárea, se aplica el riego, luego un sobre riego y, de ahí a esperar a que madure la planta, de esa forma al término de 3 meses aproximadamente se puede dar el primer corte, cabe indicar que hay ocasiones, depende la temporada en que se siembre, en que se deben de aplicar algunos herbicidas para el control de malezas, por ello tratamos de establecer el cultivo por lo general a finales de otoño para evitar problemas con malas hierbas”.

“Una vez bien arraigada, la alfalfa madura y se corta de los 28 a los 30 días máximo, dependiendo de las condiciones ambientales, pero regularmente se está cosechando o empacando cada mes; como lo comente, se comercializa casi en su 100%, a través de compradores que vienen del Estado de Aguascalientes o localmente, y aunque teníamos un pequeño hato de chivas, por la alta producción que la alfalfa genera, era mayor la cantidad de forraje que obteníamos que la que se consumía, por lo que vimos que nos era más costeable vender el producto”.

“El manejo agronómico del cultivo realmente es sencillo, ya que prácticamente solamente hay que estar al pendiente de lo que es el tema del riego y algo de fertilización, teniendo en cuenta que por ser un cultivo perenne y de cobertura en el cual no se puede escardar ni meter implementos, además de no contar con riego por cintilla, se opta por meter nutrición foliar y algo de insecticida cuando tenemos presencia de pulgón o de trips. En este apartado, cabe resaltar que este año iniciamos con el servicio de fumigación y fertilización área por medio de un dron agrícola, método que nos ha gustado mucho, consideramos que es muy efectivo y en cuestión monetaria nos sale más económico que las técnicas tradicionales, pero sobre todo es de gran ayuda cuando por ejemplo las condiciones ambientales nos impiden entrar con los tractores o con los aspersores mecánicas, como ha sucedido en esta temporada de lluvias, donde por el alto porcentaje de lluvias el suelo ha estado sumamente saturado de humedad lo que nos impide el ingreso, siendo en ese caso una excelente alternativa el uso del dron para poder continuar con las actividades y que el cultivo no se vea tan afectado; con dicha tecnología se ha suministrado nutrición foliar con elementos básicos como el nitrógeno y un poco de fósforo, así como algo de microelementos”.

“Por las abundantes lluvias no hemos tenido que regar, pero normalmente metemos dos riegos por corte, aproximadamente cada 15 días, y en algunos tipos de terrenos que son menos arenosos con solo un riego al mes es suficiente. Sin embargo, las lluvias constantes también pueden traer consigo ciertos problemas, como es en el caso de la alfalfa, que por el exceso de humedad en el piso perdemos varios cortes, además, se dispara la contaminación por maleza lo que baja la demanda y el precio del producto; asimismo, hemos tenido un poco de plagas como trips y pulgón únicamente, en una ocasión tuvimos un problema de pudrición texana, pero parece que se corrigió”.

“Sin duda, el producir alfalfa es algo costoso, sobre todo en lo que es la parte del establecimiento del cultivo, ya que si por ejemplo deseamos sembrar una variedad certificada e híbrida, estamos hablando de utilizar 3 bultos de semilla por hectárea de casi 4 mil pesos cada uno, más todo lo que es la preparación del terreno lo que representa gasto de combustible, así como la renta de la sembradora ya que no contamos con ese tipo de equipos; y ya en el ciclo productivo, en los 4 o 5 años que dure produciendo, se suman a los costos las labores de cortar, alomillar, empacar, y cargar el producto para su venta, además de los riegos lo que implica algo de energía eléctrica, la fertilización y el control de plagas o si las hay de enfermedades. A grandes rasgos, estimó que, si buscáramos establecer una alfalfa bajo un sistema de riego tecnificado por goteo, la inversión nos saldría por arriba de los 60 mil pesos por hectárea, hablando solamente de su siembra, y así como trabajamos nosotros, sin la tecnificación del riego, el desembolso para su establecimiento se acerca a un rango de 35 mil pesos por hectárea”.

“Un inconveniente importante o una limitante hasta cierto punto histórica en el campo, para la mayoría de los pequeños productores, es el álgido tema de la comercialización, y en el cultivo de la alfalfa no estamos exentos, ya que nuestro reducido margen de movimientos económicos, nos impide el poder tener un medio de transporte adecuado para el producto empacado puesto que es demasiado volumen, esto restringe nuestro acceso a una comercialización directa con importantes establos productores de leche o grandes compradores de forraje, así al igual que compañeros productores de frijol o de maíz, nos regimos bajo las reglas impuestas por el intermediario, gremio que regularmente es el que establece los precios a su modo, viendo que nosotros como agricultores no tenemos una opción adecuada de comercialización, siendo este serio contraste o discrepancia, lo que posiblemente nos afecte más que una plaga o una enfermedad, lo cual definitivamente acota nuestras posibles utilidades y provoca la incapacidad de poder tecnificar nuestra actividad”.

“Por ello creo indispensable una política gubernamental que en verdad deseé reactivar el campo, dado que desafortunadamente como campesinos nos sentimos solos, las instancias relacionadas creo yo, en una forma muy particular de pensar, no manejan una estrategia adecuada que nos brinde el apoyo que necesitamos, por ejemplo, hoy en día el tener acceso a la tecnología como pequeños productores con poca superficie, es algo muy complicado, pero si contáramos con el respaldo de algún programa o proyecto enfocado a la mejora tecnológica, nuestra producción se incrementaría, tendríamos más certidumbre y, nuestra economía mejoraría, y al prosperar, el campo evolucionaria y con él todos los sectores de la sociedad, ya que por lo menos aquí en nuestro municipio el ramo agro productivo es base de bienestar y desarrollo, además de ser una actividad indispensable para la alimentación”.

Para concluir, el Profesor Torres Hernández agregó; “esta apatía o desánimo hacia este vital sector primario, desafortunadamente ha distanciado el interés de nuestras nuevas generaciones por el campo, además de que hoy en día los medios de comunicación influyen bastante en que nuestros alumnos desvíen sus energías a ideas totalmente alejadas de la naturaleza, ya no les llama la atención, ahora temas banales son los que predominan y están de moda, por ello es que la falta de un relevo generacional comprometido y con vocación agrícola poco a poco se irá agravando, reconociendo que el campo está envejeciendo con pocas aspiraciones de rejuvenecimiento, ya que por ejemplo yo a mis años pudiera decir que soy de los agricultores más jóvenes en mi región, siendo que hay productores de 80 años, y atrás ya no hay quien continue con esos pasos y la necesidad de trabajar la madre tierra siempre estará presente, y con el paso del tiempo será aún más indispensable ya que cada vez somos más seres humanos en el planeta los que demandamos alimentos, con la limitante de que cada día las condiciones son más difíciles por lo que cuesta más producir”.

Salvador Juárez / El Despertar del Campo

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