Raíz de virtuosos frutos 4ª parte

“Nuestros invernaderos poco a poco han ido equipándose, desde instalaciones, maquinaria, capacitación y forma de producir ha ido paulatinamente mejorando, por ejemplo, en el área de siembra, anteriormente se podían ver 15 o 20 mujeres sembrando las charolas a mano, y hoy es de forma automatizada mediante una máquina de siembra especializada, asimismo, antes la revoltura del sustrato para agregarle humedad era a través de gente con palas, ahora solo se ocupa una persona para que vacié el sustrato en la tolva de la revolvedora mecánica. Es de esa forma que paso a paso nos hemos ido modernizando, empujados sobre todo porque la competencia nos obliga a ir mejorando, y si hacemos una comparación de hace 20 años a hoy, prácticamente todo ha cambiado, hasta el sistema de trabajo con el personal, por mencionar algo antes yo llegaba y checaba directamente quien se presentó y quien no, ahora eso se controla a través de un checador digital, también en la parte de inocuidad las reglas se han modificado bastante, en fin, son cambios creemos para bien ya que en términos generales han hecho más eficiente el proceso”; así lo compartió amablemente el Ing. Luis Medrano Enríquez, gerente general de la unidad de producción llamada Invernaderos Medrano, empresa situada en La Purísima Apozol, Zacatecas, que nace hace alrededor de 22 años, en sus inicios un poco más enfocada a la producción de fruto, para posteriormente dar el giro definitivo hacia la producción de plántula de hortalizas, en principio bajo una pequeña escala, donde el primer invernadero tenía una capacidad aproximada de 600 charolas, pasando así paulatinamente, a través de años de esfuerzo y el respaldo del cliente, a manejar actualmente cerca de 35 mil charolas en temporada y anualmente alrededor de 100 mil charolas de planta.

“Actualmente contamos con una instalación de 15 naves, que por cuestión de las dimensiones del terreno no son todas exactamente igual, pero generalizando podríamos decir que son naves de 10 metros de ancho x 60 metros de largo, es decir, 600 metros cuadrados por plantero. El tipo de invernadero, nosotros le llamamos par de aguas, pero si nos ponemos a indagar no vamos a encontrar otros iguales a nivel mundial, ya que prácticamente se han ido diseñando aquí mismo, el estilo, la forma han sido idea propia, inspirados por ciertas actualizaciones que hemos llevado, pero ninguna compañía ha venido a construirlos, nosotros solos los hemos levantado; ya si nos metemos a la literatura podríamos decir que son invernaderos de par de agua, que tienen su salida para ambos lados y una ventana cenital arriba en la parte central”.

“El tipo de planta que producimos es de hortalizas, las cuales podríamos clasificarlas principalmente en 3 especies, lo que es jitomate, chile y tomatillo, y en una menor escala pepino y lechuga. Por ejemplo, en chiles metemos prácticamente de todas las variedades, incluso hemos llegado a tener en alguna ocasión chiles jalapeños de colores, que nos mandaron hacer para el mercado de exportación, así como también el famoso chile Yahualica, entre muchos otros materiales que hemos producido”.

“Las plantas son como los humanos, tienen enfermedades, diferentes problemas, etapas críticas, y nosotros mismos dentro de los invernaderos provocamos de cierta forma las condiciones ideales, de temperatura y humedad, para el desarrollo de alteraciones; por ello tenemos un programa completo de fumigaciones, buscando que todas sean preventivas, bajo un chequeo y supervisión constante. Tenemos que entender que las plantas son seres vivos, y en esta etapa inicial de plántulas pequeñas son altamente vulnerables, por lo que los cuidados tienen que ser los máximos, en ese sentido, si alguna persona viene del campo y trae consigo algún virus y entra al invernadero es altamente probable que se lo va a pasar o que va a contagiar a las plantas, en sí, es algo muy similar a lo que vivimos con la pandemia del coronavirus”.

“Precisamente, así como surgió el coronavirus, en el ambiente de las plantas, principalmente en jitomates y chiles, apareció hace algunos años la enfermedad llamada virus rugoso del tomate, lo que nos hizo establecer prácticamente una revolución en todos nuestros procesos y prácticas, aunque gracias a Dios aquí no nos ha llegado, pero por ello estamos sumamente atentos y supervisando constantemente, pero es difícil porque aun no hay la suficiente investigación al respecto, algunos dicen que nos ataca desde la semilla, otros dicen que no, por lo que no sabemos exactamente por donde nos pueda llegar; asimismo, tenemos una bacteria que también es muy agresiva, el Clavibacter o Cáncer Bacteriano, de fácil propagación, por ejemplo, resulta que una persona fue al Estado de Chiapas a traer plátanos y haya tenían dicho problema, entonces las cajas con el producto llegan a los mercados de México, Guadalajara y Monterrey, las descargan, y el bodeguero se va al invernadero por planta en el mismo transporte con las mismas cajas que traían el Clavibacter lo que produjo una severa contaminación, por lo que esto definitivamente es muy delicado. Nosotros todos los vehículos que nos llegan, antes de entrar tienen que ser desinfectados, al igual que todas las cajas; por lo que sin duda si es un punto muy importante la inocuidad, y nosotros estamos apostándole a eso”.

“Tenemos un par de años queriendo dar inicio a una certificación, lo que nos empuja a realizar muchos cambios, y cabe reconocer que es muy difícil implementarlos, porque, por ejemplo, hemos llegado a tener clientes que se molestan por las medidas de seguridad que les aplicamos, pero afortunadamente también hay los que nos han felicitado por las medidas que implementamos y que son por bien de ellos mismos, para poder brindarles la mayor certeza y calidad. Así como nosotros nos hemos ido enseñando a vivir con el Covid, también en las plantas tenemos que enseñarnos a manejarlas con los mayores estándares de higiene bajo un protocolo bien especificado”.

“Existen invernaderos muy modernos, con todos sus sistemas computarizados, riegos automatizados, mallas que abren o cierran dependiendo de la intensidad de la luz y la humedad, pero creo yo que aquí lo más importante y lo más complicado es el nivel de responsabilidad que tenemos como productores de plántula, en el sentido de que llega un agricultor y te deja 50 mil semillas de alto valor comercial para que se las desarrollemos, y en ese caso estamos hablando de 150 charolas, pero cuando hablamos de manejar 35 mil charolas, hacemos referencia a cantidades monetarias muy grandes, siendo precisamente ahí donde nos recae una gran responsabilidad con fuertes obligaciones”.

Para finalizar, el Ing. Medrano Enríquez agregó; “por ello, uno de los retos principales que tenemos es el de entregar una excelente planta, ya sea mediante la modernización o a través de la capacitación constante, tratando así de estar a la vanguardia y ser competitivos dentro del mercado, en pocas palabras, luchar por ser los mejores”.  

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