Hombre de principios, exponente nacional de la fitosanidad agrícola

Hablar del campo es abrir la puerta a un abanico de disciplinas que complementan la labor. Hoy día son tantas las ramificaciones técnicas que solo dejan en claro cuánto ha evolucionado este milenario arte y para muestra de ello basta con dar un vistazo a ese entorno para reconocer los renovados estilos de trabajo.
Parte esencial de este proceso es aquel que involucra a la sanidad e inocuidad, y es justo a este tema, al que figuras como el Maestro en Ciencias de Fitopatología, Bernardo Reyes González, han dedicado sus esfuerzos, difundiéndolo y manteniéndolo presente, en favor del mejoramiento del campo.
Proveniente de las legendarias tierras de Papantla, Veracruz, nace un 21 de enero de 1970 siendo el tercero de siete vástagos, en medio de suelos donde predomina el cultivo de frutales cítricos. Siendo hijo de padres agricultores (en ese entonces se especializaban en la plantación de naranja valencia) conoce de primera mano la experiencia natural entre los huertos; poco a poco ese estilo de vida le orilla a dar un acercamiento al campo desde una perspectiva académica, realizando estudios primarios como técnico agrícola en fruticultura. En esa estancia pone en práctica lo aprendido en casa, situación que no solo le da el reconocimiento escolar sino además la oportunidad de formarse con investigadores del INIFAP siendo auxiliar en el departamento de entomología dando seguimiento a los campos de experimentación.
De ahí nacería la aspiración a continuar su carrera profesional para profundizar en un tema al que ha tenido cariño de forma innata. Con el ímpetu de lograr su meta se traslada desde su tierra natal hacia el Estado de México donde ingresa a la Universidad de Chapingo, Alma Mater donde obtiene el título de Ingeniero Agrónomo Especialista en Parasitología y más adelante la Maestría en Fitopatología.
Pero el andar por las aulas no hace mella en su relación con sus raíces, y aunque las visitas al hogar se limitan a las vacaciones, quedan sembrados en su memoria los recuerdos que revive con calidez, de aquellos tempranos días en una infancia impregnada por el dulce aroma de la tierra y los naranjos. El aroma de una nostalgia que hace quiebre con el momento en que debe partir en busca de mejores áreas de oportunidad; el cambio es radical, pero el sacrificio no se compara con las satisfacciones que ha obtenido a lo largo de toda una trayectoria laboral.
Ya desde antes había mostrado una clara inclinación por los temas sanitarios y esa misma pasión quedó pautada en los diversos proyectos que le siguieron al culmino de sus estudios, siendo una etapa de bastante relevancia aquella donde ejerció en el Estado de Michoacán realizando campañas de sanidad e inspección. De las tierras del sur se llevaría invaluables experiencias, logrando apoyar a los pequeños productores con la intención de ofrecer productos de rango competitivo; de igual forma obtiene el reconocimiento nacional por sus labores en campaña y es ahí donde el resultado de su esfuerzo se palpa, como el fruto dulce de la cosecha.
Pero las experiencias de satisfacción siempre mantienen una contraparte poco agradable, y si bien el maestro Reyes enumera en pocas la cantidad de anécdotas negativas, reconoce el duro golpe personal que significó para él la pérdida de su madre, dejando en claro a la faceta familiar como un apartado de gran importancia.
Su estirpe propia ha quedado formada desde los tiempos de enseñanza, en medio de su escaramuza académica, entre el título y el posgrado conoce a su esposa con quién procrea una triada de hijos a los cuales ha tratado de educar en las enseñanzas y valores que le han formado como una persona íntegra. “En esta vida hay tiempo para todo; siempre debe formarse uno de manera integral en todos los sentidos, de forma académica, humanística, personal y moral”, y como la semilla de la que surge y se reproduce el cultivo, su progenie sigue los mismos pasos que él, siempre teniéndolo como un punto de referencia, como un ejemplo al que imitar.
Su labor le ha llevado por diversas latitudes en aras del constante aprendizaje, su paso por tierras americanas y españolas en variedad de cursos y capacitaciones le han permitido perfilarse como uno de los mejores exponentes en su ramo. Y es casi por asares del destino que toda esa trayectoria lo desemboca en el estado hidrocálido; si bien, ya había visitado el lugar en tiempo pasado, es a partir del 2018 que reside en Aguascalientes donde actualmente se desempeña como el Representante Estatal Fitozoosanitario y de Inocuidad Agropecuaria y Acuícola del SENASICA (Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria) llevando casi dos años en el cargo.
En retrospectiva, se mira como un individuo que se debe totalmente al campo. En su vasto conocimiento se mira como un fiel creyente del vínculo existente entre el hombre y la planta, siendo afirmador y partícipe de la teoría práctica que estipula al cuidado y al cariño hacia el cultivo como un fuerte elemento que deriva en la cosecha de mejores frutos; “ver que, con el simple hecho de hacer las cosas con ganas, con amor, hace que también den frutos las plantas, que respondan de buena manera”.
Y es justo ese contexto místico que solo los trabajadores de la tierra conocen, el que le permite formar su propia visión acerca de lo que significa el campo para él; “es un punto de partida, si no hubiera productores no habría alimentos y por ello el campo siempre se va a fortalecer”. Considera, además, al estudio como una buena oportunidad que le ha concedido estrechar lazos con lo agrario, y proporcionado una mirada más crítica de la situación actual; teniendo a la sanidad siempre presente como la bandera de su incansable lucha por un mañana donde este tema no sea motivo de pérdida o rezago de producción ya que considera este rubro como un vínculo de vital importancia que une al productor con el consumidor.
Su perspectiva en el porvenir es con buenos ojos, mira los días actuales como una oportunidad de reinvención que puede permitir un fortalecimiento y una dinámica de trabajo distinta donde todas las partes involucradas pueden ganar, y el tema sanitario cobre más relevancia como parte importante en el desarrollo efectivo de las propuestas agrícolas del futuro.
Bryan Pichardo Gallegos / El Despertar del Campo