Raíz con sabor

Esta raíz es la hortaliza apiacea de mayor siembra y producción en el mundo, imprescindible dentro de cualquier cocina por su versatilidad, consumida tanto en fresco, así como hervida o procesada en jugos, ensaladas o conservas; sus múltiples virtudes nutricionales, con una gran riqueza en minerales y vitaminas esenciales, unidas a sus excelencias culinarias hacen de ella uno de los alimentos más necesarios y populares.

Este ramo productivo en el país, refleja un importante potencial de desarrollo con diferentes ventanas de oportunidad, tanto en el mercado interno que consume la mayoría de la producción en fresco, así como en el de exportación, el cual se basa en la calidad del producto y en sus ventajas geográficas y climáticas, por lo que en las últimas décadas se ha dado un importante mejoramiento en el rendimiento del cultivo y en las técnicas o prácticas de manejo, buscando satisfacer con ello la creciente demanda. En ese sentido es que entidades como Guanajuato, Puebla y Zacatecas, son consideradas como las principales productoras del país, las cuales en conjunto constituyen más del 70% de la superficie sembrada.

Y es precisamente en tierras zacatecanas, pertenecientes a la localidad de El Lampotal en el municipio de Vetagrande, donde se ubica la parcela de producción agrícola conocida como La Secadora, la cual cuenta con una superficie aproximada de 2 hectáreas de zanahoria, a cargo de los Señores Adolfo de Lira y Manuel Sandoval, agricultores por vocación y tradición familiar, involucrados en tareas de campo desde niños, por lo que cuentan con una notable destreza y experiencia en temas productivos, la cual amablemente comparten señalando que; “a pesar de los grandes contrastes que impone la agricultura hoy en día, también podemos ver ciertos avances basados en la innovación e implementación de la tecnología, como son una mejor genética, sistemas de riego de alta precisión, cuidado y nutrición especializada, entre otros adelantos que al ser integrados en los programas productivos tradicionales, han incrementado el rendimiento y la calidad del producto, aunque con ello también han ido en aumento los costos de producción”.

Profundizando en el tema, el Señor Sandoval añadió, “esta parcela de zanahoria la sembramos el 10 de febrero del 2023, con 3 variedades diferentes, la primera llamada Natuna, tipo nantes, muy productiva y de gran calidad, con un follaje muy vigoroso y altamente sano en épocas de crecimiento difícil, destacan sus raíces cilíndricas de excelente lisura y muy uniformes, de color muy intenso, además de una muy buena tolerancia al quebrado en el lavado; la segunda, Narita, también tipo nantes, de muy buena uniformidad y potencial de rendimiento, de buen color, muy lisa, de centros gruesos lo que permite que sea muy fuerte y no se quiebre en la lavadora; y la tercera, Allyance, de excelente calidad, porte, alta uniformidad y un gran paquete de resistencias a enfermedades”.

“El objetivo de probar estas nuevas variedades para nosotros, es el de ver cual nos puede dar un mejor rendimiento, siendo que tenemos más de 4 años trabajando con el mismo material, además de tratar de ir a la vanguardia conociendo las semillas más novedosas del mercado. Algunas de las características sobresalientes que hemos podido observar de estas variedades es que son muy fuertes y no se ven tan afectadas sobre todo en tiempos de aguas, además de que como se mencionó, resisten mucho al quebrado en el lavado, por lo que no se despedazan tanto”.

“Para establecer el cultivo utilizamos una sembradora de precisión, aunque también las hay mecánicas que de hecho son las que más se utilizan en esta región, pero en esta ocasión tuvimos la oportunidad de implementar un equipo de precisión que como su nombre lo dice, realiza un trabajo de mayor exactitud, con trazos más perfectos y con la cantidad de plantas o semillas que se busca implantar. La densidad de siembre fue de alrededor de las 1.4 a 1.7 millones de semillas por hectárea, sobre surcos o camas de un metro de ancho a 4 hilos con una sola cinta en la parte central para el riego por goteo, una longitud de la tabla de máximo 100 metros buscando una aplicación de agua mas efectiva en ambas cabeceras, líquido que proviene de pozo profundo, con ello esperamos obtener un rendimiento aproximado de las 100 toneladas por hectárea si Dios nos lo permite”.

Para terminar, el Señor Manuel Sandoval concluyó; “por ello es sabido que, para obtener cosechas aceptables, no solo es necesario disponer de una buena calidad genética y condiciones climáticas favorables, sino también es indispensable adecuar un apropiado manejo del cultivo, a fin de controlar positivamente su entorno, permitiendo con ello un adecuado desarrollo de la raíz, y promoviendo así la expresión del máximo potencial productivo de la variedad”.

Por su parte y tratando de enriquecer el intercambio de experiencia e información, el Señor Adolfo de Lira agregó; “la verdad es que ya tenemos bastante tiempo trabajando en este sector, comenzando a sembrar este tipo de cultivos desde aproximadamente el año 2007, que por aquella época metíamos pura semilla criolla, pero desde hace alrededor de 9 años empezamos a sembrar semillas híbridas, lo que nos facilitó la venta del producto dado que nos han dado muy buenos resultados al momento de la cosecha tanto en kilos como en calidad, siendo así que conforme ha pasado el tiempo hemos utilizado diferentes variedades de distintas marcas comerciales, siempre buscando mejorar e ir innovando conforme a las demandas de los clientes o del mercado en general”.

“En esta región los suelos cambian de una parcela a otra; aquí donde tenemos las zanahorias son tierras muy pesadas, pero si nos vamos más hacia el sur, el tipo de suelo es colorado lo que da mayor rapidez y buenas cosechas, pero aquí son pesados y con poco nutriente, es por eso que nosotros realizamos un análisis de suelo previo al establecimiento del cultivo y conforme a los resultados es que nos basamos para la aplicación correcta de la fertilización con ayuda de nuestro asesor técnico. Es así, que este tipo de suelo no es tan favorable para este cultivo, pero nosotros como agricultores hacemos la lucha de ir poco a poco mejorándolo, incorporando el residuo de las mismas cosechas, metiendo mejoradores que son productos específicos para regenerar sus condiciones, y uno de los puntos clave que realizamos nosotros para cuidar y tratar de enriquecer los terrenos, es la rotación de cultivos, metiendo un ciclo zanahoria, al otro sembramos maíz, después chile, frijol, cebolla, evitando así poner siempre lo mismo”.

“En si la zanahoria es muy difícil hacerla nacer dado que es una semilla muy pequeña, la cual prácticamente va cubierta de puro polvo, enterrándola a medio centímetro aproximadamente, ocupando así de mucha humedad mientras germina; en ese sentido, los aires fuertes son muy perjudiciales ya que orean la tierra rápidamente, por lo que se le tiene que estar aplicando agua por un periodo de tiempo extenso, tratando de evitar que el suelo se seque, siendo que la semilla de zanahoria por lo general en esta zona germina dependiendo del clima de los 15 a los 17 días después de la siembra. En otras parcelas tenemos sembradas semillas de zanahoria pregerminadas, que empiezan a nacer de los 6 a los 7 días después del primer riego y con una gran uniformidad, en tiempos de calor como junio y agosto solo tardan 5 días en comenzar a nacer; pero en general creemos que todas las variedades de zanahorias que hay son buenas, solo que necesitan de diferentes manejos, por lo que la mejor podría decirse que es aquella que se adapte más bien a las condiciones particulares de cada agricultor”.

“A grandes rasgos es complicado desarrollar este cultivo, ya que no cualquiera tiene la experiencia para realizar una nutrición eficiente, y si nos ponemos a querer producir sin conocer bien este cultivo, sin la asesoría técnica correcta, lo que va pasar es que lo vamos echar a perder. Conforme pasa el tiempo nuestras técnicas productivas han ido mejorando, porque también de los errores hemos aprendido, de hecho, creo es de los fracasos de donde más aprende uno y se forja más el carácter, tratando siempre de corregir los problemas de una forma efectiva”.

“Además de las zanahorias, en este ciclo también tenemos chile guajillo, frijol y cebollas, aunque estas no han valido en todo el año, con precios que andan muy bajos, pero uno como agricultor tiene que buscar la forma de solventar los gastos tanto en fertilizantes, agroquímicos, semillas, energía eléctrica, plásticos como la cintilla y el acolchado, mano de obra, entre otros insumos que actualmente tienen valores demasiado altos, situación por la que optamos en tratar de diversificar nuestra producción, dado que si por cualquier circunstancia no paga el precio de una cosa aun tenemos la posibilidad de que el precio de otro producto si nos sea redituable, tratando así de como dicen, no poner todos los huevos en la misma canasta, si en una nos quiebra a ver si en la otra nos recuperamos. Por ejemplo, acabamos de sacar ajos con los precios por el suelo, y aunque tengan calidad de todas formas no valen; pero las zanahorias hasta la fecha se han mantenido con precios estables y una demanda aceptable, de hecho, ya tenemos algunos clientes que van acercarse para checar el producto, por lo que esperamos que el cultivo en este ciclo valga la pena comercialmente hablando”.

“En este segmento de la producción, la preparación del terreno, es un factor decisivo para la formación de la raíz, tanto para facilitar la germinación o emergencia de la planta dado que la semilla es muy pequeña y el crecimiento es lento al comienzo por lo que el suelo debe quedar suelto o bien mullido para permitir el correcto desarrollo inicial del cultivo, pero sin pulverizar demasiado ya que eso promueve la generación de costras en la superficie y la perdida de aireación; así como para evitar la malformación de la zanahoria ocasionada por tierra demasiado compacta. Para ello, se realizan pasos de subsuelo, arado, rastra, y si las tierras no quedan en perfectas condiciones metemos un rototiller, rotovátor o rotocultor para moler más el suelo ya que este tipo de siembras necesitan tierra suave y sin terrones, y al ser un implemento de labranza que, mediante aspas montadas sobre un eje accionado por la toma de fuerza del tractor, desmenuzan el suelo al girar, hace que la tierra quede bien molida para que tape solamente lo requerido por la diminuta semilla, porque si se cubre de más no nace, es muy delicada, tiene que quedar más o menos un medio centímetro enterrada, nada más en cuanto no se vea. Es por eso que si lleva algo de tiempo el laboreo del terreno y gasto, pero conforme han pasado los años hemos encontrado algunas opciones para no invertir tanto en este concepto, siendo que hay ciclos donde no traen precio e incluso donde ni siquiera alcanzamos a sacar los costos de producción; pero que más podemos hacer si a esto nos dedicamos, esto es lo que mejor sabemos hacer, y debemos de seguir trabajando para ver si el siguiente año es el bueno, la realidad es que uno no se hace rico en este negocio, sin embargo, cuando nos toca suerte y las condiciones nos favorecen por lo menos va saliendo para solventar gastos familiares, por lo que creemos que mientras obtengamos con que mantenernos y seguir trabajando todo estará bien, y mientras sigamos teniendo agua, porque si llegase el momento donde nos quedemos sin agua, prácticamente ahí se acaba la agricultura”.

“Antes de que la zanahoria nazca, primero que nada, aplicamos un pre-emergente, el cual hemos visto que hasta cierto punto es la clave del éxito, aplicando así un herbicida a los 6 o 7 días después del primer riego, siendo que todavía no empiezan a emerger las plantas, lo que ayuda a que la zanahoria nazca completamente limpia; después de tiempo llegamos a suministrar otra baja dosis de herbicida, por lo que a lo mucho son 2 aplicaciones contra la maleza, aunque claro que seguirá saliendo alguna que otra hierba, pero esa se puede quitar fácilmente y no se ocupará de tanta mano de obra para eliminarla, ya que hay tierras en donde sale mucho zacate, coquillo y hojas anchas, por lo que sino llevamos a cabo este paso tratando de controlar la maleza, después se gasta mucho dinero en la mano de obra necesaria para deshierbar. Además, si el control no es el correcto se puede ver seriamente mermado el rendimiento y la calidad, dado que ha grandes rasgos, las malezas se caracterizan por tener un rápido desarrollo, generar grandes cantidades de semilla, un alto nivel de adaptabilidad y resistencia a los agroquímicos, causando así efectos nocivos como una competencia directa con el cultivo por luz, espacio, aire, agua y nutrientes, e indirectos como son el hospedaje de plagas y enfermedades transmisibles”.

“Después de meter el herbicida, lo siguiente es comenzar a nutrir el cultivo, y como cualquier tipo de planta, la zanahoria responde positivamente al agregado acertado de nutrientes, por lo que empezamos a suministrar fertilizante a través de la cintilla, tratando así de llevar aplicaciones en tiempo y forma de los elementos que principalmente demanda la hortaliza, como lo son nitrógeno, fósforo y potasio, además de componentes menores, llevando de todo un poco para que vaya balanceada, las cantidades dependen de ciertas variables que tenemos que estar constantemente monitoreando, por lo que nuestros programas de nutrición son flexibles, no son una receta exacta, sino que se basan en la observación durante el ciclo de factores como la etapa de desarrollo de la planta y sus condiciones fisiológicas, ya que lógicamente entre mayor sea el crecimiento la demanda de comida también se incrementa, además depende mucho la densidad de plantas que se maneje por hectárea, ya que obviamente entre más población se requiere de una mayor nutrición”.

Para finalizar, el Señor Adolfo de Lira indicó; “la verdad es que la zanahoria es un cultivo bastante caro, sin embargo en los últimos años favorablemente hemos logrado sacar algo de ganancia, pero eso depende primero de que todo salga bien con la cosecha y que haya una buena demanda por parte del mercado, por lo que también nos ha tocado perder, como puede llegar a pasar en cualquier otro cultivo, donde se invierte mucho dinero y al final por lo menos esperamos sacar la inversión, y si no es así, que no nos toque suerte, al menos sabemos que hicimos la lucha para sacar buenos resultados y dimensionamos con ello los puntos débiles para poder aprender también de los errores, buscando así mejorar para seguir sembrando de una manera más eficiente, ya que a fin de cuentas es lo que nos gusta y sabemos hacer”.

Espera la 2ª parte de este reportaje, en próximas ediciones…   

Salvador Juárez / El Despertar del Campo

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