Frutos con legado 2ª parte

Descrita en la primera parte como un verdadero símbolo representativo de estas tierras, el chile puya es un tema con un amplio abanico de información, razón por la cual se da seguimiento al desarrollo del contenido, en esta su segunda entrega, mediante el amable intercambio de experiencias vertido por el productor Oscar Andrés Díaz Montoya, quien en el reciente ciclo plantó una importante superficie con el cultivo de dicho tipo de hortaliza, establecida en suelos próximos a la localidad de El Tule, perteneciente al municipio de General Pánfilo Natera, Zacatecas.
“En cuanto a fertilización lo que más demanda este tipo de chile puya, es el fósforo, porque la cantidad de frutos por planta que tiene es mayor a la de un chile mirasol, por lo que nos pide bastante fósforo principalmente, entre otros minerales”; así lo indicó el Señor Diaz Montoya añadiendo además que; “de fondo aplicamos lo que es nitrógeno, fosforo y potasio, elementos básicos, más o menos en cantidades iguales, de ahí en los riegos semanales no dejamos de aplicar nutrición pero en volúmenes menores en comparación al principio, metiendo a través de la cintilla fertilizantes solubles. Últimamente hemos estado batallando con animales y plagas por lo que tenemos que aplicar insecticidas en la misma fertilización de fondo”.
“Respecto de la aplicación de agua al cultivo, nuestro programa de riegos es muy flexible, determinado principalmente por las condiciones del ambiente y las necesidades reales de la planta según su etapa de crecimiento, entendiendo a grandes rasgos que cuando la planta esta aun pequeña, no demanda de tanta humedad, siendo que hemos estado regando hasta cada 8 días cuando la plántula se encuentra recién plantada, pero ya cuando el cultivo se desarrolla y alcanza una mayor amplitud y talla, lógicamente requiere de una mayor cantidad de agua, siendo esta determinada en base a pruebas que nosotros realizamos en el suelo con sensores de humedad así como manualmente levantando el hule, tocando y observando la textura y la proporción de humedad presente, con esos datos y según nuestro criterio es como decidimos si necesitamos regar o no”.
“En tiempos difíciles como los que hemos vivido, con una severa sequía y mucho calor, teníamos que regar cada tercer día, o hasta diario, poco, pero tratando de mantener la humedad idónea para que la planta no se nos estresara por dichas condiciones adversas. Nuestros riegos se están demorando de 6 a 7 horas por tabla, quizá pocas horas, pero constantes; ya cuando nos llegan a caer lluvias, se reducen los lapsos de riego, situación que nos ayuda bastante, ya que los recibos de la luz nos llegan más baratos. Algo que tenemos que destacar, es que no debemos de aplicar tanta agua de riego en temporada de lluvias, ya que el exceso de agua también llega afectar a las plantas, incluso hemos tenido ocasiones en que gracias a Dios nos ha caído bastante agua del cielo y solamente aplicamos el puro fertilizante que en tiempo de floración se necesita demasiado”.
Para concluir, el Señor Oscar Andrés Díaz agregó; “el agua con la que regamos el cultivo proviene de pozo profundo, ya que en esta región no contamos con presas ni ningún otro cuerpo de agua por el estilo, aquí la mayoría de los pozos tienen de 160 a 200 metros de profundidad, lo que representa un gasto energético considerable y para nosotros como productores eso significa u alto costo productivo que tenemos que desembolsar cada que nos llega el recibo”.
Espera la tercera y última parte de este reportaje, en próximas ediciones… Sabor y color único proveniente del campo.