Origen de florecimiento y prosperidad

Se sabe que el maíz es originario de México, iniciando con su cultivo y domesticación hace unos 7 mil años, siendo esto fundamental para que los grupos nómadas se volvieran sedentarios, comenzando así a florecer las culturas prehispánicas, extendiéndose posteriormente a otros lugares del continente americano; y en 1942 Cristóbal Colón lo descubrió en América llevándolo a España desde donde se extendió a toda Europa, norte de África, y Asia, representando hoy en día el cultivo de mayor importancia a nivel mundial, empleado para la elaboración de un sinfín de productos.
Por ello, prácticamente desde su domesticación el maíz se posicionó como base de la alimentación mundial, tornándose paulatinamente en un producto estratégico de desarrollo, concepto que a su vez lo ha llevado a mayores niveles de perfeccionamiento y especialización dentro del ámbito agronómico, con significativos avances genéticos e importantes mejoras en las prácticas y sistemas de producción, transformado con ello al cultivo en uno más estable y productivo, con fuertes vínculos ancestrales.
Asimismo, en el ámbito nacional actual esta gramínea representa un bien agroalimentario primordial, con un alto valor nutricional, base para la elaboración de una extensa gama de comestibles, e indispensable en el desempeño de actividades pecuarias. Conforme a su uso es posible mencionar dos vertientes generales, maíz para la obtención de forraje o para la producción de grano; la importancia del primero radica en que provee un alto rendimiento de materia seca en comparación con cualquier otro cultivo en el mismo ciclo de producción, constituyendo así una valiosa fuente de nutrientes que mantiene la salud del ganado, además, el ensilaje proporciona fibra de alta digestibilidad y almidón lo cual es un considerable cúmulo de energía para la producción de leche y carne, como referencia cabe mencionar que hace algunos años en el país se sembraron alrededor de 591 mil hectáreas de maíz para forraje, de esa superficie, 189 mil hectáreas se establecieron en la modalidad de riego con un rendimiento promedio de 44.9 toneladas por hectárea; y por otra parte, la trascendencia del maíz destinado a la producción de grano estriba simplemente en ser la base alimenticia de la población, de esta forma México ocupa el séptimo lugar en el escalafón internacional con 27.4 millones de toneladas de grano, donde por ejemplo en 2017 la superficie sembrada para dicha finalidad fue de 7.54 millones de hectáreas, de las cuales 5.94 millones se establecieron en condiciones de temporal y 1.6 millones bajo la modalidad de riego, cuyos rendimientos resultaron de 2.5 y 8.4 toneladas de grano por hectárea respectivamente, en este mismo renglón se pueden distinguir 2 clases diferentes, el grano blanco y el amarillo, el primero representa el 92% de la superficie sembrada y se destina principalmente al consumo humano, y el segundo ocupa el 8% restante del terreno sembrado básicamente dirigido para uso pecuario, satisfaciendo con ello solamente el 24% del requerimiento nacional, por lo que el remanente es importado en su mayoría del país vecino del norte.
No obstante, de ser por mucho el producto agrícola más importante del país, sembrado por poco más de 3 millones de agricultores, dichos parámetros productivos son insuficientes para cubrir la demanda nacional, ya que su consumo ronda los 33 millones de toneladas al año, siendo así necesaria la importación de aproximadamente 13 millones de toneladas, 5 de maíz blanco y 8 de amarillo, indicadores que claramente reflejan un déficit del 40%, por lo que aunque México sea el séptimo productor mundial, también es uno de los más importantes consumidores y compradores del grano internacionalmente, lo cual lo vuelve vulnerable ante cualquier alteración de la oferta mundial, coyuntura adversa que apremia a un persistente mejoramiento de mecanismos y estrategias, así como a la incesante búsqueda de alternativas sustentables basadas en una cordial ilación entre la experiencia y la tecnología, que permitan sostener, fortalecer y potenciar la productividad y la competitividad de las unidades de baja, mediana y gran escala.
“Deseando ser productores de maíz de alto rendimiento es que decidimos iniciar con este proyecto estableciendo este tipo de ensayos comerciales y demostrativos, tratando más que nada de producir más con menos, y aunque este haya sido mi primer ciclo aprendiendo de esta clase de manejos, ya son varias las innovaciones que hemos logrado implementar aquí en la parcela, primero la realización del análisis de suelo, segundo la tecnificación del riego pasando de tubería de compuerta al sistema de riego por goteo, y tercero la utilización de un dron agrícola para la aplicación en diferentes momentos de insecticidas, foliares y demás agroquímicos al cultivo, lo que definitivamente nos ha dejado grandes enseñanzas y mejores resultados productivos ”; así lo compartió Hilario Luján Mejía, agricultor y ganadero, sucesor de generaciones dedicadas al campo, líder de la unidad de producción conocida como Rancho La Palma, situado en suelos pertenecientes a la comunidad de Colonia Felipe Ángeles, del municipio de Villanueva, Zacatecas, donde se sembró una importante superficie de maíz destinado principalmente para su aprovechamiento como forraje, cultivando así alrededor de 11 híbridos de alto potencial productivo de 5 diferentes marcas, con el propósito de validar y medir tanto rendimiento como calidad.
“Hablando un poco del legado y la historia de estas tierras, puedo decirles que inició con la llegada a esta región de mi abuelo el señor Hilario Luján Hernández por allá del año de 1932, proveniente del Monte de los García localidad perteneciente al municipio de Jerez, Zacatecas; entonces cuando arribo a este lugar, en aquellos años si traía un hijo le daban un lote para fincar y una pequeña parcela por hijo para trabajar sembrándola, que en ese momento mi abuelo tenía 2 hijos por lo que le tocaron dos parcelitas, entre ellas ésta que la nombró Rancho La Palma. De ahí, ya siguió su descendencia, que viene siendo mi señor padre Antonio Luján Cárdenas, y ahora pues sigo yo trabajando, así como también ya un hijo mío llamado Antonio Luján Mejía, que nos está echando la mano y siguiendo mis pasos, los de mi papá y los de mis abuelos, por lo que estamos hablando ya de cuatro generaciones trabajando estas tierras”.
“Por lo que de aquellos años cuando nos toco empezar a trabajar aquí en estos suelos a hoy, definitivamente el tema de la agricultura ha avanzado mucho, sin duda con el desarrollo e implementación de la tecnología, como equipos e implementos más adecuados y de mayor capacidad de trabajo, que son caros por lo que todavía nos hace falta mucho que arrimar, pero hay la llevamos poco a poco, o también el caso de la tecnificación del riego, siendo que anteriormente usábamos pura tubería de compuerta, esto más o menos desde el año de 1985, por lo que estamos hablando de casi 40 años con la implementación de dicho tipo de riego, y ahora gracias al apoyo y asesoría técnica logramos equipar la parcela con riego por goteo, siendo así este mi primer año en meter la cintilla para aplicar agua al cultivo de maíz”.
“Con esto conseguimos más que nada el poder ahorrar agua y a la par energía eléctrica, lo que sin duda nos ayuda mucho en la cuestión económica, además de que con la precisión de dicho sistema de riego le damos mejores condiciones y fortalezas para que las plantas se desarrollen más eficientemente. El agua con la que regamos proviene de un pozo profundo, donde el espejo de agua está como a 100 metros y la columna se encuentra como a 180 metros de profundidad”.
“Además, gracias también al acompañamiento técnico que nos hizo el favor de brindarnos el Ing. Manuel Alvarado, líder del Centro de Innovación Tecnológica Mano Amigo A.C., es que de igual forma es la primera vez que realizamos y partimos de un análisis de suelo, el cual según nuestro técnico es indispensable, ya que sin él estaríamos simplemente trabajando al tanteo, y nutriendo o fertilizando sin saber a ciencia cierta que es lo que requiere nuestro suelo y la planta, y si no le damos lo que realmente necesita entonces cómo vamos a darle vida al cultivo y cómo este nos va ser rentable”.
“Aquí hemos metido avenas, alfalfas, que de hecho antes de este maíz teníamos una alfalfa muy productiva que nos duró un periodo más o menos de 6 años. Este maíz que cultivamos en el reciente ciclo, se sembró el 7 de junio, y fue una siembra en seco a doble hilera con una cintilla en la parte central, se empleó una sembradora de precisión, la cual iba colocando las semillas, iba tirando fertilizante e iba enterrando la cintilla, y dado que tenemos un rol de riego en conjunto con los socios del pozo, empezamos a regar como a los ocho días después de la siembra”.
“A los ocho días de nacida la planta, aplicamos producto para combatir el gusano cogollero, y según como íbamos observando metíamos el dron, que, de hecho, realizamos alrededor de 4 aplicaciones de insecticidas con el dron, la primera desde ese momento en el que aun estaba pequeña la planta; Inyectamos por el sistema de riego también lo que son fertilizantes orgánicos, con aproximadamente 4 repeticiones en momentos diferentes del desarrollo fisiológico del cultivo. Como se mencionaba, también el uso de esta tecnología de la fumigación aérea con dron es la primera vez que la implementamos, y realmente los resultados son buenos y visibles, llegándose a ver muy sanos los maíces con mucha calidad, donde más que nada nunca perdieron el color”.
“Después de la siembra, como comentábamos, la fertilización fue inyectada a través de la cintilla, metiendo sobre todo algo de fosfonitrato, sulfato de amonio y urea; de fondo metimos el MAP (11-52-00) y el triple 16, de acuerdo al estudio del suelo que se realizó aquí, donde salimos un poco con el pH alto, por lo que se opto por meter el MAP”.
“En esta parcela sembramos alrededor de 11 variedades diferentes, esto con el propósito de identificar para el año que entra, unos 3 materiales, los mejores, que nos den más que nada un buen rendimiento paro también calidad; y uno de ellos, que hemos observado con muy buenas características es Antílope de Asgrow”.
“Este ciclo pensamos moler el maíz para obtener pastura de alta calidad para el ganado, que quizá la mitad la vendamos y la otra mitad la dejemos para nuestros propios animales que es principalmente ganado bovino”.
Para terminar, el señor Hilario Luján añadió; “para lograr un cultivo exitoso, pues hay que realizar un buen trabajo, en tiempo y forma, desde un principio labrar la tierra y trabajarla de la mejor manera posible, que este bien subsueleada, bien volteada, con la preparación adecuada para que se conserve bien la humedad al momento de regarla, que haya camas bien uniformes para que al colocar la semilla las plantas germinen y se desarrollen de la mejor manera”.
Por otra parte, el asesor técnico de la parcela y líder del Centro de Innovación Tecnológica Mano Amigo A.C., el Ing. Manuel Alvarado Pérez agregó; “siempre se ha dicho que el cultivo de maíz no es rentable, pero hemos tenido la oportunidad de ver que sí es rentable, siempre y cuando realicemos un buen trabajo y elijamos la mejor semilla conforme a los fines productivos que cada quien persiga, ya sea para silo o para forraje, para grano, para la tortilla, y eso ya depende de cada quien”.
“La asistencia técnica no es nomas ir a quitarle el tiempo al productor, aquí lo que se trata es de llegar con el portafolio lleno de información y alternativas probadas y efectivas, y agarrar la orilla desde el principio, desde analizar el terreno, una buena preparación del suelo, la elección de la mejor variedad a sembrar y tener bien claras las fechas de siembra óptimas según el material, teniendo siempre en cuenta que cada variedad se comporta muy diferente en cada lugar, entonces a fin de cuentas la verdad es que sin la aplicación de la tecnología no podemos avanzarle”.
“Finalmente pues agradecerle al señor Hilario Luján, que productores innovadores como él son lo que necesitamos, y cuando comenzamos aquí con este proyecto, lo primero que le dije es que, si tenía lana y ganas de trabajar le entrabamos, y sino mejor hay le dejábamos, así con un gran esfuerzo, y un estira y afloja, pues ahí están los resultados que yo creo que son buenos, aparte de la experiencia y aprendizaje que este emprendimiento nos deja”.
Sin duda este tipo de ensayos de evaluación y demostrativos tienen un impacto positivo en la productividad, conforme a las condiciones particulares de cada productor, logrado definitivamente mediante la transferencia de tecnología.
Salvador Juárez / El Despertar del Campo
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