Sistema que incrementa la eficiencia del uso del agua y nutrimentos

En México los sistemas de producción agrícola se enfrentan al reto de la baja disponibilidad de agua dulce que limita el crecimiento de la superficie de riego, por lo que, para satisfacer la creciente demanda de alimentos, es necesario migrar a sistemas de mayor productividad con nuevos componentes tecnológicos. El establecimiento de tecnologías que coadyuven al desarrollo de la agricultura para la generación de alimentos, en zonas carentes de energía y red hidráulica, es prioritario. Existen tecnologías que se pueden implementar en zonas de temporal para reducir el riesgo de la pérdida de las cosechas y garantizar la disponibilidad de alimentos.

¿Qué es y como establecer este sistema de producción?

Es una tecnología integral de fácil implementación, la cual consiste en realizar una excavación de perfil cónico en el suelo, a 50 centímetros de profundidad con pendiente de 0.2% de la línea de fondo, posteriormente se reviste totalmente con plástico de uso agrícola (se recomienda colocar tres capas de polietileno u otro plástico de calibre superior a 140 galgas); enseguida se coloca de fondo una capa de 20 centímetros de grava o tezontle (± ½ pulgada), encima una capa de 25 centímetros de suelo y por último se deposita una capa de 3 a 5 centímetros de material orgánico compostado. El plástico del fondo tiene la función de captar el excedente de agua y conducirla a un reservorio temporal para después ser reutilizada en riegos de auxilio.

¿Qué cultivos se pueden establecer?

Se puede establecer cualquier cultivo (Figura 2), en especial hortalizas como berenjena, brócoli, cebolla, cilantro, chile, coliflor, lechuga, tomate de cáscara, entre otros, inclusive gramíneas o cereales.

Tecnología de producción

– Desinfección de suelo. – La implementación de la biosolarización elimina aproximadamente el 80% de los microorganismos dañinos presentes en el suelo, lo que asegura el establecimiento del cultivo, por trasplante o siembra directa.

– Manejo de la nutrición. – Con el suministro de residuos vegetales y uso de agua de lluvia, se satisface en 80% los requerimientos nutricionales de especies foliáceas y en 30-60% los de especies horto-frutícolas. El porcentaje restante se complementa con la aplicación de compuestos derivados de residuos orgánicos (lixiviados, composta, melaza, etc.).

– Manejo de enfermedades. – Al establecer cualquier cultivo en un suelo libre de microorganismos dañinos, se previene el desarrollo de enfermedades de raíz, mientras que la incidencia de plagas y enfermedades, se controla con el uso de sustancias naturales como los extractos de neem, epazote, o con el empleo de microorganismos benéficos como bacillus, trichoderma, gliocladium, etc., e inclusive con el agua proveniente de la acuacultura.

– Manejo cultural. – No requiere deshierbe y las labores de labranza son mínimas.

– Eficiencia en el uso del agua. – Al utilizar la recirculación, se incrementa la productividad del agua, con lo que el ahorro en el volumen total de agua oscila entre 30 a 60% dependiendo del cultivo, en referencia al volumen empleado en la agricultura convencional.

Costo de inversión

La inversión para implementar la tecnología en el primer año ronda los 18 mil pesos por 100 m² con una vida útil de 8 años, y el costo de producción en ciclos posteriores será de 2 mil pesos.

Consideraciones

– Esta tecnología se puede implementar en cualquier región de temporal, donde se tengan sistemas de captación de agua.

– No es necesario utilizar plástico nuevo, se puede aprovechar el proveniente de los invernaderos.

– El establecimiento del suelo debe tener una pendiente de 0.2% (20 centímetros en 100 metros).

– La capa de residuos se debe incorporar en los primeros 10 centímetros de suelo.

– Para prevenir la presencia de enfermedades de raíz es necesario implementar la biosolarización con residuos de origen vegetal o animal.

Figura 1. Establecimiento del suelo sobre película plástica.

Figura 2. Diversificación de cultivos.

El plástico del fondo tiene la función de captar el excedente de agua y conducirla a un reservorio temporal para después ser reutilizada en riegos de auxilio.

Newsletter Inifap – Dr. Enrique González Pérez y M.C. Salvador Villalobos Reyes

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