Ajos Cubanos 2ª parte

Definidos en la primera entrega de este reportaje como un producto innovador con alta precocidad, rendimiento y calidad, los ajos cubanos, y en general la producción de esta hortaliza, son un tema con un amplio abanico de información, razón por la cual se da continuidad al desarrollo del contenido en esta su segunda entrega a través del generoso intercambio de información vertido por el productor Luis Alfonso Núñez Cardona, creador de esta nueva variedad mediante un extraordinario trabajo de desarrollo, quien entre otras cosas invirtió alrededor de 5 años de observación, selección, ensayos y pruebas, hasta lograr generar esta novedosa genética, lo que habla de su gran iniciativa, dedicación, pasión por el campo y su alto espíritu emprendedor.

“Producir ajos, en realidad es bastante costoso, que haciendo cuentas podemos ver que se llevan de 250 a 300 mil pesos por hectárea para tenerlos ya en bodega, entonces la mera verdad es que si se le invierte, tan solo si alguien quisiera sembrar ahorita ajos, la semilla le vendría saliendo así de campo en 50 pesos el kilo, entonces ya sí se lleva unas 2 toneladas ya estaríamos hablando de 100 mil pesos tan solo de la semilla, más hay que sumarle la cinta, más la base, más la sembrada, ya con eso se va facilito en un ratito hasta los 200 mil pesos bajita la mano, pero también hay que reconocer que sí deja, siendo afortunadamente un cultivo rentable en los últimos años, siempre y cuando se hagan bien las cosas y se obtengan buenos resultados en calidad y rendimiento, de otro modo creo yo que ya no habría sembradores o productores de ajo”; así lo señaló Luis Alfonso Núñez.

“Gracias a Dios sí está dando resultado, y creo yo que es como cualquier otro negocio, donde mientras nos enfoquemos y nos dediquemos al cien por ciento, vayamos aprendiendo y haciendo cada vez mejor las cosas, nos tiene que ir bien. En este cultivo también es muy importante contar con la infraestructura necesaria, las cajas, la maquinaria y el equipo, tractores, trailas, bodegas y tejabanes adecuados, porque también si no se cuenta con eso, pues la verdad es que el ajo no va caminar solo; y es de ley las cajas de plástico o rejas, porque he visto quienes cosechan en arpillas, pero en ellas se maltrata mucho el producto, y en las rejas no, se cuida más, la hoja y todo, y en las arpillas al momento de moverlo, de cargarlo se pelan todos, se abren, se tallan unos con otros y se les cae toda la hoja, lo que demerita mucho su calidad, porque al final de cuentas esas hojas de un buen color son lo que buscan las amas de casa, los consumidores, que aunque finalmente el ajo se pela para ser consumido, la gente quiere verlo en el mercado bien cerradito y con un excelente color morado, porque como dicen, nosotros comemos con los ojos, y si algo a simple vista no nos gusta pues no lo compramos ni nos lo comemos”.

“El ajo para cosecharse primero se meten los rotores para aflojarlo y poder sacarlo fácilmente del suelo, después entra la gente para mediante un proceso completamente manual irlo sacudiendo para posteriormente comenzar a enchorizarlo, que es como conocemos al proceso donde las plantas de ajo se van apilando unas sobre otras, tratando de cubrir las cabezas con sus mismos tallos para que no se manchen o se quemen con el impacto directo del sol, y así se vayan deshidratando naturalmente en campo, dejándolo de esa forma por un periodo de alrededor de 8 días, para después ya que están en su punto volver a meter a la gente al moche de ajo, donde le cortan tallo y raíz. Para esto la realidad es que se requiere de mucha mano de obra, por lo que contamos con la ayuda de mucha gente huichol que viene de la sierra, gracias a quienes podemos sacar adelante el trabajo de los ajos”.

“Entonces con el enchorizado, el ajo se uniformiza, porque cuando los empieza uno a sacar, unos ya están y a otros todavía les falta, van todavía algo disparejos, pero ahí enchorizados se emparejan poquito, durante esos 8 días que se quedan de esa forma; después empiezan a mochar raíz y tallo, y se van depositando precisamente en las cajas de plástico, para posteriormente irlo acomodando hasta completar una estiba sobre la tarima, de donde se van cargando al transporte que los llevara hasta los tejabanes y bodegas, donde ahora sí se realiza el último paso, que es irlos limpiando, seleccionando y empacando ya en sus cajas de cartón que es como se mandan para los diferentes mercados. Gracias a Dios ya contamos con tejabanes acondicionados para ir almacenando el ajo que va llegando del campo, donde circula muy bien el aire tal y como si siguieran afuera, solo que ahí con el techo se protegen principalmente de la lluvia y el sol, pero se siguen venteando bien, que eso es lo más importante en esa etapa, que circule bien el aire, ya que no los podemos llevar del campo a una bodega cerrada porque se calientan, se foguean y se pudren”.

“Regresando al tema, de lo que son los Ajos Cubanos, podemos decir que es una nueva variedad altamente precoz, la más precoz que hay en la entidad, la cual nosotros como productores desarrollamos, algo que tiene sus dificultades, sobre todo cuando uno por lo general como agricultor no se dedica o enfoca en desarrollar ese tipo de trabajos, que a veces pensamos que son más propios como de un técnico o un investigador, o alguien que sabe un poco más de todo eso de registros y metodologías, pero afortunadamente uno como agricultor que le apasiona esto del campo, terminando únicamente la educación secundaria, se nos dieron las cosas y los buenos resultados logrando crear esta nueva variedad que hoy llamamos Ajos Cubanos, que destacan por su alta precocidad y que es lo que realmente estuvimos buscando al estar tratando de mejorar la semilla, que gracias a Dios ya lo logramos, si le batalle un rato, pero sí se pudo; logró que fue digno de reconocerse en el pasado Taller Internacional de Ajo”.

Para terminar, el señor Núñez Cardona agregó; “entonces pues ahí está el reconocimiento ya ha todo ese esfuerzo, que nosotros como productores la verdad es que lo hacemos con mucho gusto, porque le tenemos cariño y nos apasiona el campo, buscando siempre de un modo y de otro ir mejorando las cosas, con la necesidad e intención de ir avanzando y progresando, y todavía le seguimos buscando a esta semilla, le volvimos a sacar todas las coronas y es lo que vamos a sembrar aparte, para ver si logramos todavía una mayor precocidad o a ver que condiciones expresa, pero no dejamos de experimentar, que de todos modos el tiempo va pasar si se hacen o no se hacen cosas nuevas o diferentes, por lo que no perdemos nada con seguirle buscando, y si funciona que bueno y sino también no pasa nada, idea con la que nos hemos ido todo el tiempo y que gracias a Dios nos ha dado buenos resultados”.

Espera la 3ª parte de este reportaje productivo, en próximas ediciones…

Salvador Juárez / El Despertar del Campo

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