Apasionado de la charrería, campesino de corazón

Don José Manuel Ruiz Román forjador de una familia de tradición, con valores profundos de la mexicanidad; en cada latido de su corazón floreaban los lienzos que lo vieron cabalgar. Ganó medallas de oro y pergaminos, con una mujer bonita Doña Jacinta.
Un gran hombre que nace el 10 de abril de 1913, en el Rancho de Santa Rita, municipio de Jerez, de la unión de Don Ignacio Ruiz y Doña Ángela Román. Familia campirana que procreó a varios hijos; Clara, Juan Antonio, Juan Ignacio, Amalia, Jesús María, Alfredo, Dolores e Irene.
Su padre siempre le enseñó a ser un hombre de trabajo y de honor, más aún en el campo, donde se formó, impregnándose así de un gran cariño por su tierra. Luchador incansable, quien a corta edad tomo la rienda y guía de su familia dado el sensible fallecimiento de su padre.
A los 3 años se inició en el deporte de la charrería y a los 8 años ya había alcanzado fama en los coleaderos de la región, como en El Durazno, El Cargadero, Lo de Luna y Los Haro. A la edad de los 15 a los 16 años, junto con su familia se trasladó al municipio de Calera donde se dedicó en cuerpo y alma a las labores del campo.
Campeón de “colas a la lola”. Su perseverancia y firmeza, generó confianza a los amigos de todos los puntos cardinales, y sus proezas quedan para el testimonio en la composición del no menos famoso Germán Lizárraga, director de la Banda El Recodo.
“Voy a cantar un corrido
de Don José Manuel Ruiz
hombre cabal y sincero
ejemplo de su país”.
“El Rancho de Santa Rita
tierra que le vio nacer
estado de Zacatecas
municipio de Jerez”.
El trabajo de campo lo hizo franco y sencillo. Hombre que se ganó el prestigio por su dedicación y destreza al herrar, tasar las yeguas, amansar potrillos, además de incursionar en la ganadería, engordador y criador de ganado.
La labor de herrar al ganado le da la destreza para las ternas; lazan por la cabeza al animal, lo pialan y tumban. El gusto es de invitar a los amigos y compadres a jinetear a los toros ladinos, tusan a las yeguas brutas y también las jinetean a la greña en los potreros de la región.
“En la Palma Delgadita
se festeja este gran hombre
pues la asociación de charros
ahora lleva su nombre”.
El origen de Palma Delgadita data de 1960, tiempo en el que Don José Manuel, logra cosechar amistades en el municipio de Calera de Víctor Rosales, y entra fuertemente como agricultor destacándose en el plano nacional, como productor de ajo, chile, cebolla y papa principalmente, así como en la ganadería, renglones en los que se supo ganar merecido reconocimiento.
Con esa pasión por el campo y la charrería, su familia construye un lienzo charro para festejarlo; un hombre a carta cabal, como le canta Lizárraga. En 1980 comienzan los tradicionales coleaderos que fueron origen de los campeonatos de Palma Delgadita de los Ruiz Luján, que alcanzaron tal fama, que era infaltable la internacional Banda El Recodo de Don Cruz Lizárraga.
Aficionados esperaban a que llegara la hora para estar presentes en el lienzo charro de Palma Delgadita, en donde se celebraban los coleaderos nacionales siendo los festejados los pilares de la familia, Don José Manuel Ruiz Román y Doña Jacinta Luján de Ruiz. Se tenía la presencia de coleadores de todas partes de la república, quienes trataban de llevarse la mayor cantidad de moños y puntos para hacerse acreedores a los premios que se tenían previstos para la ocasión; toda una fiesta mexicana la que se vivía año con año el 19 de marzo día de San José, convirtiéndose así en una arraigada tradición, a la cual llegaba gente de muchos puntos de la república y del extranjero.
Un hombre de fama, de palabra y de respeto, toda una institución en la charrería, maestro de maestros, hombre de tambora, de campo y de agave.
“Es abierto con la gente,
nadie lo puede negar
amigos de todo el mundo
lo vienen a saludar”.
Como todo hombre bien nacido encuentra a la mujer de su vida, a cuál darle todo su amor y profesarle su devoción.
“Doña Jacinta su esposa
es firme como un pilar y
con su esposo ha formado
una familia ejemplar”.
“Rodolfo, Javier y Roberto
Álvaro y su hermana Amelia
por ser hijos de quien son
nacieron con buena estrella”.
Cultivó en su descendencia el amor a México, a la tierra y al deporte de la charrería. La gallardía, competidores a carta cabal, bien montados, bien ajuareados y orgullosos de ser mexicanos; les inculcó el ser hombres de bien, les abrió las puertas y los mando al estudio para que, además de charros fuesen profesionistas, agricultores y ganaderos.
Auténticas costumbres y tradiciones que pasan de padres a hijos, y se conservan como lo más valioso al darles identidad como mexicanos; y que hoy siguen vivas en quienes lo recuerdan y siguen sus enseñanzas como un hombre fuerte, pilar y ejemplo de vida, que ha legado su obra para esperanza y júbilo de futuras generaciones.
Hombre cabal y sincero ejemplo de su país.
“Ya con esta me despido
muy contento y muy feliz
ya le canté este corrido
a Don José Manuel Ruiz”.
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