Origen de buenos frutos

Sin duda el relevo generacional en el campo mexicano se encuentra frente a una seria crisis, dado el envejecimiento de los productores y la falta de interés por parte de los jóvenes quienes en su mayoría abandonan su herencia o vocación agrícola por la escasa rentabilidad que le encuentran, buscando así mejores oportunidades laborales fuera del sector. Por ello es satisfactorio poder encontrar aún a jóvenes como Juan Muñoz, quien desde niño comenzó con labores de campo junto a su padre, y hoy afortunadamente continua con ese legado, produciendo diferentes granos y hortalizas, trasplantando recientemente cultivos como chile y jitomate en suelos pertenecientes a la localidad de Puente Nuevo, del municipio de Pánuco, Zacatecas, reflejando con ello un gran cariño y pasión por la agricultura que lo arraiga fuertemente a sus tierras, de las cuales con esfuerzo, temple, tenacidad, experiencia e inteligencia logra cosechar sus mejores frutos.
En ese sentido, es necesario, aunque la producción represente todo un reto, construir un nuevo panorama mediante el cual se promueva una mayor empatía y respeto por el trabajo de campo, con el fin de incentivar e integrar cada vez a más jóvenes dentro de este importante sector, tratando de evitar con ello su decadencia, estimulando un relevo generacional capaz y decidido a través de jóvenes realmente interesados en tomar las riendas de la producción e incrementar o potenciar los resultados, forjando a los nuevos agricultores con capacidad y vocación que requiere la nación y el mundo entero, bajo la simple premisa de que sin su presencia no habría comida.
“La verdad poder andar aquí en el campo es muy bonito y satisfactorio, a pesar del gran rezago que sufre, y de los enormes riesgos sobre todo naturales y económicos que la agricultura conlleva, condiciones que nos obligan a ser cada día más eficientes produciendo más con menos, incorporando tecnología e innovación”; así lo señaló Juan Antonio Muñoz agricultor por vocación y tradición familiar, sucesor de generaciones dedicadas al campo, involucrado en tareas agrícolas desde niño, por lo que a su corta edad cuenta con una destacable experiencia y destreza dentro del ramo productivo, manejando el cultivo de diferentes granos y hortalizas, tales como frijol, maíz, chiles de diferentes tipos, ajos, cebollas, y jitomates, entre otros.
“Actualmente cuento con 24 años de edad, y empecé a desempeñarme más en forma en esto de la agricultura desde que tenía 13 años, entonces la verdad es que me avente desde muy morrillo, por lo que, hoy ya cuento con 11 años de experiencia en el tema, consecutivos, es decir, sin dejar de sembrar o de plantar ninguno de esos años, comenzando primero con temporales cultivando frijol y maíz, después empecé a mediar chiles para el lado de Norias de San Juan, y enseguida se dio la oportunidad de poder invertir aquí en estos terrenos de Puente Nuevo construyendo una noria, con la idea de regar, y gracias a Dios hasta la fecha lo hemos conseguido. Pero siempre, desde niño, me iba a trabajar con mi papa al campo, a los temporales, a sembrar, a deshierbar, a cortar, a desgranar, a moler, y a todas las demás tareas que esto implica”.
“De esa forma, Dios nos ha permitido para el actual ciclo trasplantar principalmente lo que son chiles guajillos criollos y algo de jitomates, gracias al apoyo de pura familia, primos y tíos que me ayudan a plantar, sobre una superficie de alrededor de 2 hectáreas con cierto grado de tecnificación, como es el acolchado plástico y el riego por goteo, con agua proveniente, como lo comentaba, de una noria que hicimos mi papa y yo hace aproximadamente 9 años, de donde la rebombeamos a la parcela de cultivo. Dicha noria tiene una profundidad de alrededor de 14 a 15 metros, y puede almacenar hasta 6 metros de agua, lo que nos da 19 horas de riego diariamente, cantidad suficiente para la superficie que manejamos”.
“Más aparte, también sembramos como 1 hectárea y media de frijol de riego, y ponemos algo de calabacita mallera, la cual planeamos establecer en tierras donde recientemente sacamos ajos; y sacando la calabaza, de junio a julio también vamos a realizar el trasplante de cebollas. Por lo que tratamos de aprovechar al máximo el terreno que tenemos y el agua con la que contamos; entonces pues es como me dicen, que tengo un huerterio (gran diversidad de hortalizas), y la verdad es que si, porque de poquito en poquito se va haciendo o va saliendo el sustento, por lo que realmente tratamos de hacerle a todo”.
“Buscamos diversificarle, e incluso andaba buscando planta de chile serrano, para plantar poquito, siendo que el año pasado plantamos algo de serranos y jalapeños, y si nos funcionaron bien, porque yo cortaba y lo llevaba aquí a los mercados locales, a los negocios de carnitas, birrierías, a las doñitas de las casas también les ofrecía, que de hecho ahorita tengo un negocio también de frutas y verduras de reparto a domicilio, ahí en Calera, donde cargo la camioneta y entrego de todo, chiles, cebollas, ajos, limones, aguacates, etc., contando así con muchos clientes que ya nada más me marcan, me piden, y voy y les llevo, a casas, restaurantes, abarrotes, fruterías, taquerías y demás”.
“Aquí donde se trasplantaron los chiles y jitomates, todas las camas miden 1.20 metros, con una separación entre camas de 60 a 65 centímetros, y un espaciamiento entre plantas de 30 centímetros, en pata de gallo, como comúnmente se le nombra a este sistema de plantación en la región, y con 2 cintillas por cama, una en cada línea de plantas”.
“Lo que es ya el trabajo de andar plantando manualmente, pareciera fácil, pero tiene su ciencia, y requiere sobre todo de mucho aguante, porque es mucho esfuerzo el que se realiza, ya que tiene uno que ir agachado metiendo en el suelo húmedo la raíz de las plantitas con los dedos, siempre asegurándonos de que quede bien paradita, porque sino el aire la va ladeando, y con el plástico y los rayos del sol, se va quemando hasta morir, por lo que tenemos que dejarla bien acomodada, con tierra suficiente que la soporte bien para que no se nos vaya a caer; y la verdad es que la gente aquí en el campo con la práctica diaria se va haciendo experta en tales técnicas, ahora si que la práctica hace al maestro”.
“Lo que son los jitomates saladette que plantamos, nos los paso un señor de Calera, quien nos ofreció dicha planta, y decidimos trasplantarla, al fin que como decimos, ya tenemos un huerterio, pues de una vez para tener de todo un poco, así sino es de uno es del otro, pero ya sale algo”.
Asimismo, reforzando el intercambio de experiencias, el papa de Juan Antonio Muñoz, el Señor Juan Manuel Muñoz añadió; “que por cierto esta planta ya estaba muy grande, por lo que la trozamos, o le arrancamos las puntas, para que no la tuerza o la quiebre el aire”.
“La realidad es que aquí sino trabajamos no comemos, y como nos gusta comer 3 veces al día, y a veces todo el día, pues no tenemos de otra más que trabajar duro, echándole todos los kilos y las ganas posibles, y aunque andar aquí en el campo es muy bonito, esto requiere de mucho trabajo, nosotros, por ejemplo, andamos en friega todo el día, desde antes de que el sol salga hasta las 10, 11 o a veces hasta media noche; la otra vez, en sábado anduvimos trabajando hasta las 12, prácticamente hasta que acabamos de acolchar todo este pedazo”.
“El jitomate, en este tipo de acolchado, lo vamos plantando un orificio si y uno no, porque esta planta tiene que ir como a medio metro o un poco más de separada una de otra, para que tenga su espacio apropiado y pueda desarrollarse bien, porque conforme va creciendo se va enanchando, y sino tiene su espaciamiento correcto, después ya no da nada”.
Retomando la palabra, Juan Antonio Muñoz mencionó; “como decía, yo desde morrito ando aquí en el campo trabajando, empezando ya por mi cuenta en esto de los chiles a los 13 años, pero pues desde chiquitillo ya andaba ayudándole a mi papa, o allá en las bodegas limpiando ajos, u otras tareas, trabajando por el día, en lo ajeno, siendo que realmente aquí en la región la agricultura es la fuente de empleo principal, aquí no hay otra más que el trabajo del campo, y echarle todas las ganas, porque de aquí sale para todos, tanto para el campesino, para la ciudad, para el empresario, para la industria, y para todos los demás ramos económicos, ahora si que el campo es el sector que sostiene la economía de todo un país, pero sobre todo es el que alimenta a toda la población, porque si no hubiera productores o agricultores como nosotros aquí trabajando la tierra, halla en los pueblos no comerían, no habría chiles, ni jitomates, ni nada, que a lo mejor podrían traerlos de otras partes del mundo, pero con qué calidad y a qué precio”.
“Entonces pues aquí en México, y creo yo que, en cualquier país del mundo, la agricultura y la ganadería son indispensables, porque aparte de que son los sectores que producen el alimento que consumimos todos los días, también son una gran fuente de empleo para la gente, que genera una importante derrama de recursos que activan todas las demás áreas de la economía nacional e internacional, por lo que sencillamente sin la producción del campo no habría nada”.
“Por otra parte, cabe señalar que aquí son mayormente puras norias, porque muy cerca pasa un arroyo grande, y ahí estaba un ojo de agua, por lo que escarbaba uno poquito y de inmediato brota el agua; incluso los ganaderos no batallan, con una palita escarban poquito y ahí le dan de tomar agua a las vacas y a las chivas. Entonces pues aquí tenemos esa facilidad cerca para poder regar los cultivos”.
“Que también por aquí cerca hicieron un pozo, pero no les funcionó, comentan que creo les da de 15 a 20 minutos de agua nada más; no se si les falte perforar más, o quien sabe que estará pasando ahí”.
“Entonces nosotros traemos el agua de la noria a las parcelas por medio de un tubo de 2 pulgadas, mediante el impulso generado por una bomba de gasolina precisamente de 2 pulgadas, lo que vemos que nos abastece bien, levantándonos hasta 52 cintas de riego”.
“De esa manera llega la tubería de PVC de 2 pulgadas a la cabecera, y de ahí conectamos primero lo que es la inicial, después el tubin, luego una T, que da paso a 2 tubines más para 2 salidas de agua diferentes, una hacia cada lado de las parcelas, controladas por mini válvulas que abren y cierran el flujo de agua, esto para poder regar ambos lados, siendo que la tubería viene por la parte central, dividiendo el terreno en 2 parcelas, una hacia el lado derecho y la otra hacia el lado izquierdo, así cuando deseamos regar para un lado, abrimos la mini válvula de ese lado y cerramos la del lado contrario, y viceversa. Y con la presión que nos genera esa bomba de gasolina, nos llena bien la cintilla manteniendo el flujo correcto de agua de inicio hasta final de la tabla”.
“Por lo que la verdad es que esta cinta de la marca Irritec si nos riega muy parejito, con goteros cada 10 centímetros, y de 15 a 20 centímetros de separación de una cinta a otra, por lo que hasta el momento no hemos tenido ningún tipo de problema”.
“Tenemos un pedazo que vamos a seguir acolchando, para poder plantar chiles pasilla, y pues por ahí tenemos todo el material que ocupamos para seguirle, lo que es el hule, los rollos de cinta, el tubin, conectores, mini válvulas y demás. Entonces ahora sí que aquí en el campo se la tiene uno que estar ingeniando constantemente, buscándole la manera de batallar lo menos posible, de vérnosla un poquito más fácil en todos los trabajos”.
“Nos la tenemos que ingeniar de un modo o de otro para poder producir. Aquí en el campo tenemos que tratar de acoplar la tecnología que existe a las condiciones particulares de producción que cada quien tiene, porque quizá las condiciones que aquí tenemos, de tipo de suelos, de topografía del terreno, de clima, de agua, etc., en otras partes son diferentes”.
“Aquí le seguimos plantando prácticamente hasta que el sol se mete, siempre y cuando los plantadores quieran, ya si quieren, pasamos el agua de donde se terminó de plantar a donde falta, cerrando y abriendo rápidamente esas mini válvulas que comentábamos, y a la brevedad, en unos 40 minutos se moja la tierra y se pone buena para comenzar a trasplantar”.
Para concluir, Juan Antonio Muñoz agregó; “el campo es un trabajo pesado, pero nosotros como campesinos ya estamos acostumbrados, y muchas de las veces andamos malpasados y hasta sin dormir, y no hay de otra más que aguantar y seguirle, como en mi caso que desde las 4 de la mañana ya andamos de pie trabajando, y terminamos por allá hasta las 10 u 11 de la noche, entonces aquí es como dicen, desde que el sol sale, sol mete, por lo que no cualquiera le entra tan fácilmente a esto”.
Es satisfactorio ver jóvenes interesados en seguir produciendo, cuando todas las tendencias marcan que el campo está envejeciendo, siendo que la juventud lo está abandonando dadas las grandes dificultades que esto implica, por ello mayor el mérito y reconocimiento a quien se dedica e interesa en seguir cultivando y cosechando alimentos.
Espera la 2ª parte de este reportaje, en próximas ediciones…
Salvador Juárez / El Despertar del Campo
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