Fortaleciendo la ovinocultura 4ª parte
“En uno de los rebaños grandes en el que tenemos la oportunidad de prestar asesoría, con cerca de 4 mil borregas, en una ocasión nos decía el dueño -esto está bien fácil, como empresario quiero entrar de lleno al negocio del borrego, pero no quiero que me digan que durante la temporada de verano se van a obtener mil crías y en primavera sólo 100, no señor, lo que quiero es producto de calidad y cantidad permanente-, ¿ahora que vamos hacer? fue la primer interrogante que se formuló, así es que comenzamos a pensar en otra especie, en cerdos, y aunque nada tienen que ver con una borrega sentimos que por ahí era el camino, e iniciamos a inventar con un sistema similar, programando partos cuatrimestrales, trimestrales, bimestrales y mensuales, la realidad fue un esfuerzo grande para armar correctamente el esquema, pero finalmente teníamos producción cada mes”; así lo compartió el Dr. Alejandro Ferrer Aguirre, miembro del Consejo Directivo del Organismo de la Unidad Nacional de Ovinocultores (UNO), dentro de su ponencia denominada “sistema de cruzamientos en ovinos”, desarrollada dentro del marco del pasado Foro Ovino.
“Empezamos a establecer todo el sistema aprovechando las fortalezas de las razas entre las que se realizaba el cruzamiento, llegando así a producir casi 3 mil F1, lo cual se convirtió en nuestra base del éxito, y esa debería de ser la fórmula para lograr mejores resultados en todas las unidades de producción. En resumidas cuentas, me pedían corderos, y dije, hay que comenzar a realizar cruzamientos porque esto no da, y es así como de la nada iniciamos”.
“En lo personal la mayor experiencia es con ganadería en el trópico, ya que es ahí donde principalmente me desempeño, pero muchas de esas bases son útiles o se pueden adaptar también al altiplano. El principal problema en climas tropicales, son los parásitos, llegando a ser la causa de que unidades de producción de más de 2 mil borregas desaparecieran, ya que desparasitaban cada 4 o 3 meses, o hasta cada mes, lo que daba costos de medicamentos altísimos”.
“De ahí la necesidad de buscar razas que genéticamente tengan ese tipo de resistencia, como Pelibuey y Black Belly, tolerancia a temperaturas extremas, alimentación con forraje de mala calidad ya que en el trópico no hay nada parecido a la alfalfa. La fortaleza de una raza es natural, y eso hay que aprovecharlo en los diferentes sistemas de cruzamiento”.
“Por ejemplo, cuando voy a un rancho del tamaño que sea, lo primero que me presumen y me llevan a ver es un cordero destetado, como de 50 corderos, el cual pesa 32 kilos, y me dicen -mire doctor lo que saco, mi próximo semental- después comienzo a ver la otra parte de la producción y resulta que no hay mucho que pesar, los otros 49 corderos de un peso de alrededor de 18 kilos, por lo que en realidad el promedio productivo de esos animales no es de más de 30 kilos sino de 18 kilogramos. La verdad es que casi nunca presumimos un promedio, y así es como debemos de sacar las cuentas, no manejar pesos individuales máximos, porque los mínimos no quisiéramos que los viera nadie, pero en la ganadería así debe ser, enunciando producciones totales, de lo contrario nos estamos engañando solos”.
“Hace años existieron proyectos en los que dieron sementales F1 Dorper, con ello desaparecieron rebaños completos de Pelibuey y Black Belly en el sureste, esto a través del sector público con la idea de hacer un beneficio, pero lo único que sucedió es que disminuyo o se extinguió dicho hato perdiendo con ello todas esas fortalezas o resistencias adquiridas a través de años de cruzamientos; es así que es muy difícil encontrar la receta secreta, pero si se puede. Otro aspecto en contra, es el gran déficit de información que existe; en los años 80´s se presentó gran estudio técnico sobre este tema, hasta se crearon centros de mejoramiento genético de Black Belly y Pelibuey en el sureste, varios de renombre nacional, pero hoy se han perdido ya no existen prácticamente”.
Espera la 5ª parte de este artículo, en próximas ediciones…