Linaje lechero, tradición de familia

Oriundo de las cálidas tierras del Mineral de Fresnillo Zacatecas, Salvador Escobedo Alva, productor de leche, es consciente de su pertenencia a un linaje que ha estado en el negocio desde hace décadas, y del que ha sabido posicionarse a la altura del compromiso con todo el trabajo y amor que ello requiere.

Nacido un 4 de junio de 1971, es hijo de Salvador Escobedo y Anita Alva, ambos productores de leche por oficio; es en esos suelos que lo vieron nacer y donde ha vivido toda su vida, que le nace un cariño especial a los animales, más que a la tierra en sí.

De pequeño mantuvo una rutina de estudio matutino y trabajo diurno en el campo como auxiliar de su padre, sembrando de esta forma en él un especial interés por esta labor; “esto te enseña disciplina y responsabilidad hacia lo que haces” recuerda en relación a sus primeros pasos en el mundo agropecuario.

La semilla del cariño e interés en los animales crece a tal punto que abandona el estudio por decisión propia, a pesar de los deseos de sus padres quienes siempre lo alentaron a tener una formación profesional, y prefiere enfocarse más en el negocio familiar, dejando de lado el sueño académico de ser veterinario, “la veterinaria es más práctica en el campo con los animales frente a frente”, medita sin restar mérito a tan noble profesión, aun así no regresa nunca a las aulas, pues afirma estar más cómodo entre las tierras y sus animales, en su elemento afín.

El trabajo, la rutina y la disciplina son algo importante en su vida pues mantienen la mente despejada de malos propósitos, el ejemplo lo predica en su día a día, “empiezo a las 6 de la mañana ordeñando y alimentando al ganado, luego es ir a los riegos del pastoreo y los cultivos, 4:15 pm se ordeña otra vez, y para las 6 o 6:30 pm se le da de cenar al ganado, y con eso se termina el día”, las horas que restan son dedicadas a la familia.

Y es justamente la familia una parte esencial de su vida, pues comparte la parte privada con la laboral, funcionando como un engrane coordinado, una pequeña empresa donde cada miembro aporta y tiene una responsabilidad propia. Todo aprendido de su padre, quien hoy día no labora, pero funge no solo como líder y dueño del negocio, sino que apoya con decisión y aporta el respaldo y la sabiduría de un hombre que ha recorrido ese camino muchos años más.

Aun así, atraído por la curiosidad más que por la necesidad, decide incursionar en el país del norte, “nunca fue por falta de trabajo, pues aquí en casa siempre había trabajo que hacer, pero uno siempre tiene esa espina por lo que la gente cuenta sobre el norte”. De aquel lado de la frontera Salvador labora en una empacadora de carnes, trabaja de jardinero, tiene trato con caballos y entra en un restaurante; no duró mucho tiempo pues siempre apostó más por su tierra y lo que se podía hacer en ella, del norte solo quedaron las experiencias y enseñanzas, sobre todo en la forma de trabajar que se maneja de aquel lado de la línea divisoria.

A la edad de 28 años contrae matrimonio con Eida Denisse, con quien procrea dos hijos a los que inculca los mismos valores de familia y enseña no solo las costumbres del negocio familiar, sino también la libertad de aspirar a algo más en base a las decisiones propias.

Sobre el trabajo, es consciente de la delicadeza del producto que produce y el reto que puede ser el mantener animales, “no importa el día o el clima, los animales siempre tienen que comer”.

Y así, a lo largo de toda su vida, ha visto las altas y bajas de un negocio en constante cambio; recuerda los buenos momentos en los que interactúa con sus animales, una conexión entre hombre y animal que solo logran los hombres de campo con vocación ganadera. Ha saboreado las buenas rachas, los años dorados donde el fluir de la leche solo se comparaba con la alegría que esta provocaba en su productor, a una empresa familiar de historia.

Ha sabido afrontar las adversidades, los días negros donde los tiempos llegan con aires de alteración; la cancelación de exportaciones, el cierre de plantas donde vendía, el riesgo de compradores deshonestos y la latente necesidad de mover un producto que no está hecho para almacenarse por tanto tiempo, sumado a los roces habituales que puede haber dentro de una familia que permanece dentro de un negocio privado.

En este ambiente, Salvador reconoce en las grandes empresas lecheras, a sus principales adversarios, “sinceramente no entiendo como alguien produce tanta leche y a un bajo costo, mientras uno mira y por más que le busca no ve orilla, pero esa es la realidad”.

Pero es justo esa incertidumbre del día a día y las rachas que vienen con cada amanecer las que lo mantienen con ánimo, cuando desea “tirar el barco”; siempre existirá la motivación de salir adelante, en base a un sentimiento de competitividad sana frente a otros productores del rubro.

Los tiempos cambian, ninguno de sus hijos está interesado especialmente en continuar con esta labor, pero en el pensamiento propio de Salvador esto es lo mejor, pues siempre los ha animado a continuar estudiando, a estar preparados para la vida; ese es el legado que les dejó, trabajo, responsabilidad y sobre todo, pensar muy bien las decisiones importantes, lo que realmente se quiere hacer en la vida.

Porque eso es lo que él hizo, después de más de 40 años, recuerda el momento en que decidió dejar todo para dedicar el esfuerzo de su vida en un ideal, en un amor a los animales que el paso de los años no ha logrado diluir, “es bonito, tiene sus malos momentos, pero de aquí se mantiene uno”.

Salvador poco teme del futuro, se mantiene satisfecho con la vida que posee y su conciencia está tranquila pues nunca le ha fallado a ese trabajo que lo llena, y aunque sus hijos puedan no tomar esa batuta dentro del linaje lechero, se mantiene contento al saber que alguien más lo hará, pues los días por venir podrán cambiar, pero las necesidades básicas siempre estarán presentes.

“Siempre habrá alguien que haga esto, porque es algo necesario para toda la gente, leche siempre va a haber quien la consuma, por eso se tiene que hacer este trabajo, sea fácil o difícil”.

 

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