ENERO 2020

Escépticos, pero con gran esperanza nos vamos adentrando al nuevo desafío que representa el año 2020, ciclo expectante que confiamos será un periodo significativo, alentador y altamente fructífero para el campo, entorno productivo que personifica el presente y el futuro no solo del país sino del planeta entero, donde confluyen e interactúan grandes retos, así como importantes oportunidades, reconociendo que a pesar de que la tarea de producir alimentos es cada día más difícil, sin duda se hará frente gracias al talento, ingenio e innovación de hombres y mujeres de campo con un alto sentido del esfuerzo y el compromiso, adoptando y aplicando las herramientas necesarias, e invirtiendo en ellas como un medio de desarrollo. En esta justa será decisivo el conservar una actitud enérgica y optimista que fortalezca el respeto y la pasión por el campo y sus valores, admitiendo que cualquier cambio deseado no vendrá del exterior, sino que estará en nuestras propias manos, cuyas decisiones influenciadas por objetivos económicos, sociales y culturales, determinaran el rumbo y el destino al que llegaremos.
El escenario para el ramo agroproductivo internacional este año se proyecta alentador, pero también un tanto incierto, dado el gran nivel de variables globales que direccionan sus pasos. De esta forma, hay que entender que las tendencias del mercado mundial han influido de manera decisiva en la estructura del sector agropecuario; así, la producción adquiere un carácter mucho más comercial donde la competencia impone estándares de calidad y servicio, obligando a las unidades productoras a una continua modernización de sus procesos productivos, así como a la diversificación de productos y nichos de mercados, esto se ha traducido en una mayor heterogeneidad entre las unidades productoras, donde las pequeñas empresas no cuentan con las condiciones para competir y lograr una modernización continua.
La especialización de las unidades del sector agropecuario en ciertos productos rentables ha generado un estancamiento en la producción de alimentos, lo cual ha ocasionado el aumento de las importaciones. De este modo, productos como las hortalizas y frutas han registrado una mayor expansión, derivada de una mayor demanda internacional, en perjuicio de otros productos como los cereales, que comprenden la base de la alimentación; lo anterior plantea la necesidad de crear nuevos mecanismos que generen los incentivos apropiados para que los recursos se distribuyan de manera más equitativa en la estructura de la producción agropecuaria, de lo contrario, esta tendencia en la especialización de un número reducido de productos se mantendrá.
En el plano local habrá que estar pendientes de los cambios bruscos en la economía, y aunque se avizora una importante reducción en el presupuesto federal, elevados costos de producción y fuertes problemas de comercialización, será el talento e ingenio de los propios productores lo que hará frente a tales desafíos.
Sin más, expresamos el deseo de que este nuevo ciclo, sea más productivo y exitoso para todos, regidos bajo un fuerte arraigo a nuestra tierra, lo que nos impulse a trabajar con fervor por cincelar un mejor legado colmado de satisfacción y orgullo.
El Despertar del Campo, La Nueva Visión Del Agro…