Esencial para preservar la vida

La agricultura es la primera actividad económica que realizó el hombre, es fundamental para preservar la vida y por tanto la humanidad seguirá existiendo mientras exista la agricultura. En 2017, de acuerdo al Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), México produjo 286 millones de toneladas de alimentos (263 de productos agrícolas, 21.1 de productos pecuarios y 2.1 de productos pesqueros); para lograrlo, 5.9 millones de personas prepararon y cosecharon 21.6 millones de hectáreas, 786,000 personas alimentaron y cuidaron a un hato ganadero de 631 millones de animales, y 159,000 personas realizaron capturas y crianza pesquera.
Llevar estos alimentos a la mesa de 130 millones de mexicanos todos los días, implica no solo el trabajo diario de productores, sino de proveedores de insumos, plantas agroindustriales, empacadores, comercializadores, transportistas, almacenadoras, tiendas de autoservicio, tianguis, abarrotes y el consumidor; es decir, del trabajo coordinado de los distintos eslabones de las cadenas de valor.
Dado que la demanda de alimentos es inelástica, a cualquier precio, el ser humano tratará de asegurar primero su alimentación, antes que otro bien. La recomendación de la FAO es que cada país produzca al menos el 75% de los alimentos que consume; y en México, el nivel de autosuficiencia alimentaria es del 59%, siendo muy bajo en el caso de las oleaginosas y mucho más alto en frutas y hortalizas, por lo que en términos generales dependemos en un 41% de la producción de alimentos de otros países para satisfacer el consumo nacional.
Una cadena de valor agroalimentaria seguirá funcionando en la contingencia, mientras el eslabón más débil lo siga haciendo. ¿De qué depende que no se interrumpa el funcionamiento de las cadenas de valor agroalimentarias y que pongan en riesgo la oferta de alimentos para la población?: primero de que el flujo de comercio internacional continúe, es decir, que los países exportadores netos de alimentos sigan enviando los alimentos a los países importadores netos.
Esto es difícil de saber, dado que, en tiempos de contingencia, los países productores van a asegurar una reserva de alimentos para su población, antes de enviarlos a otro destino; de que la producción agrícola intensiva en uso de mano de obra no sea afectada por el virus; que no existan restricciones de movilidad de los alimentos de las zonas productoras del país a las zonas consumidoras; que exista seguridad en el traslado de los alimentos, para evitar robos; que exista continuidad del abasto de insumos para la producción, funcionamiento de los centros de distribución, y de la compra ordenada por el consumidor final.
Además, para mantener las redes de valor agroalimentarias en funcionamiento se deben mantener los flujos de efectivo a lo largo de los eslabones, proveyendo de liquidez a todos los actores.
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El Despertar del Campo, La Nueva Visión Del Agro…