Raíz de virtuosos frutos

Formar buenas raíces, es el punto de partida para construir un sistema productivo fértil y resistente, permitiendo un acertado inicio de temporada sustentado en la fuerza y sanidad de la plántula que será empleada en la plantación, lo cual depende de la conjugación precisa de una amplia seria de componentes, como el tipo de semilla, la clase de sustrato, la desinfección y preparación de la charola de siembra, el acondicionamiento del cuarto de germinación y semillero, los protocolos de inocuidad, la planificación nutricional y de riego, y en general de un manejo agronómico integral que englobe cada una de las variables inherentes para la expresión de las mejores cualidades del material vegetativo.

Para ello son necesarios equipos e instalaciones especializadas para la siembra, germinación y desarrollo de las plantas, con sistemas confiables de instrumentación capaces de controlar el entorno y proporcionar niveles específicos de luz, aireación, temperatura y humedad; de esta forma es posible obtener plántulas sanas y vigorosas con un sistema radical bien desarrollado, hojas de buen color y tamaño, libres de plagas, tolerantes a cambios del clima y de crecimiento homogéneo. En ese sentido, es importante reconocer que el semillero o plantero, es el sitio donde comienza la vida productiva y reproductiva de la planta, por lo que es ahí donde se deben aplicar las mayores medidas preventivas y de cuidado intensivo, para garantizar la sobrevivencia y buen crecimiento de esos diminutos seres, a fin de lograr la mejor emergencia y desarrollo durante sus primeros procesos fisiológicos.

“Sembrar y germinar la semilla de la que surgirá una diminuta e insignificante planta, la cual con los cuidados necesarios crecerá hasta el punto de darnos sus mejores frutos, es una labor verdaderamente satisfactoria y apasionante, sobre todo si dimensionamos que es en estás primeras etapas de vida donde se forjan las bases que consolidarán el desempeño exitoso en campo”; así lo compartió amablemente el Ing. Luis Medrano Enríquez, gerente general de la unidad de producción llamada Invernaderos Medrano, empresa situada en La Purísima Apozol, Zacatecas, que nace hace alrededor de 21 años, en sus inicios un poco más enfocada a la producción de fruto, para posteriormente dar el giro definitivo hacia la producción de plántula de hortalizas, en principio bajo una pequeña escala, donde el primer invernadero tenía una capacidad aproximada de 600 charolas, pasando así paulatinamente, a través de años de esfuerzo y el respaldo del cliente, a manejar actualmente cerca de 35 mil charolas en temporada y anualmente alrededor de 100 mil charolas de planta.

“Tecnológicamente hablando en el campo se han visto muchos cambios, yo recuerdo cuando iniciamos en este proyecto, que nos trasladábamos en labor de venta al norte del estado, a regiones hortícolas como Fresnillo y Calera, y cuando comenzábamos a hablar de los invernaderos simplemente nos cerraban las puertas, ya que ciertamente era algo muy nuevo y prácticamente desconocido en aquellas épocas, que llegaba a sustituir a una práctica muy tradicional que son los almácigos en piso con semillas criollas, por lo que no convencíamos mucho al cliente; pero afortunadamente hoy la situación ha cambiado, ya muchos agricultores han ampliado su visión y paulatinamente se han ido tecnificando, adoptando novedosos sistemas, como la utilización de semillas híbridas de alto valor y potencial de producción, lo que lógicamente trae como consecuencia la necesaria inversión en temas novedosos como la crianza de plántula en invernadero, el acolchado de las camas, la implementación de riegos de precisión como el goteo, y una elevada especialización de la nutrición y protección vegetal, esto entre otros innovadores componentes”.

“Igualmente nuestros invernaderos poco a poco han ido equipándose, desde instalaciones, maquinaria, capacitación y forma de producir ha ido paulatinamente mejorando, por ejemplo, en el área de siembra, anteriormente se podían ver 15 o 20 mujeres sembrando las charolas a mano, y hoy es de forma automatizada mediante una maquina de siembra especializada, asimismo, antes la revoltura del sustrato para agregarle humedad era a través de gente con palas, ahora solo se ocupa una persona para que vacié el sustrato en la tolva de la revolvedora mecánica. Es de esa forma que paso a paso nos hemos ido modernizando, empujados sobre todo porque la competencia nos obliga a ir mejorando, y si hacemos una comparación de hace 20 años a hoy, prácticamente todo a cambiado, hasta el sistema de trabajo con el personal, por mencionar algo antes yo llegaba y checaba directamente quien se presentó y quien no, ahora eso se controla a través de un checador digital, también en la parte de inocuidad las reglas se han modificado bastante, en fin, son cambios creemos para bien ya que en términos generales han hecho más eficiente el proceso”.

“Actualmente contamos con una instalación de 15 naves, que por cuestión de las dimensiones del terreno no son todas exactamente igual, pero generalizando podríamos decir que son naves de 10 metros de ancho x 60 metros de largo, es decir, 600 metros cuadrados por plantero. El tipo de invernadero, nosotros le llamamos par de aguas, pero si nos ponemos a indagar no vamos a encontrar otros iguales a nivel mundial, ya que prácticamente se han ido diseñando aquí mismo, el estilo, la forma han sido idea propia, inspirados por ciertas actualizaciones que hemos llevado, pero ninguna compañía ha venido a construirlos, nosotros solos los hemos levantado; ya si nos metemos a la literatura podríamos decir que son invernaderos de par de agua, que tienen su salida para ambos lados y una ventana cenital arriba en la parte central”.

“El tipo de planta que producimos es de hortalizas, las cuales podríamos clasificarlas principalmente en 3 especies, lo que es jitomate, chile y tomatillo, y en una menor escala pepino y lechuga. Por ejemplo, en chiles metemos prácticamente de todas las variedades, incluso hemos llegado a tener en alguna ocasión chiles jalapeños de colores, que nos mandaron hacer para el mercado de exportación, así como también el famoso chile Yahualica, entre muchos otros materiales que hemos producido”.

“Manejamos tanto semillas criollas como híbridas, y ahorita precisamente traemos la idea y ya la estamos llevando a cabo, de que en estas instalaciones estamos metiendo casi puros materiales híbridos, y lo que nosotros llamamos F2 o criollos, por cuestiones de inocuidad los tenemos en otros 2 invernaderos, tratando de proteger a los híbridos, siendo que estos materiales son muy caros, y si los F2 no están seleccionados como debiera, se pueden presentar problemas, por ello se busca mantenerlos en otra área, inclusive tanto a los F2 como a los criollos les damos otro procedimiento, los desinfectamos en otra parte para una vez que se van a sembrar estén completamente limpios”.

“El ciclo de producción de la planta depende de 2 factores, uno es el clima y el otro es el cultivo, por ejemplo, si hablamos de chile que lo vamos a meter en mayo, estaríamos hablando de 45 días, pero en lo que es el invierno tardaríamos alrededor de 60 días desde la siembra, germinación y la etapa de desarrollo en el invernadero; en jitomates, lo que es tiempo de calor nos bajamos a 30 días, y en los fríos se va a 40 o 45 días, y los tomatillos más o menos viene siendo igual. Para determinar que la planta está completamente desarrollada, lista para su trasplante al terreno definitivo, tenemos 2 pruebas muy prácticas, la primera es aplastar con la mano la planta en su charola y si al momento de quitarle la presión automáticamente vuelve a su estado normal, de estar doblada sola se vuelve a parar quedando completamente recta, es que esa planta ya está lista, y la segunda es sacar una planta con todo y su cepellón de la charola y voltearla con las raíces hacia arriba, si la planta no se ladea o no se dobla quiere decir que está completamente desarrollada, bien maciza con un tallo de gran firmeza, esta fortaleza es muy importante ya que la mayoría de plantas que aquí producimos se van hacia regiones donde predominan fuertes vientos, polvaredas que las maltratan mucho, por lo que el agricultor principalmente nos pide que lleve tamaño y consistencia, y lógicamente sanidad”.

“Ya en el semillero o en el invernadero, las condiciones que pide la planta principalmente vienen siendo lo que es temperatura y humedad, esos 2 factores son primordiales tanto para el buen desarrollo del material, así como para su sanidad; si nos pasamos de calor la planta se va a ver dañada, si no hay las herramientas necesarias de ventilación para disipar las altas temperaturas se pueden presentar problemas de quemaduras en las plántulas. En ese sentido, cabe señalar que aquí lo que viene siendo la parte sur del Estado de Zacatecas, denominado el Cañón de Juchipila, gracias a Dios tenemos un clima privilegiado y envidiable, aquí cuando hablamos de vientos fuertes nos referimos a velocidades de 30 kilómetros por hora, ósea son aires muy tranquilos, y del tiempo que llevamos aquí, 20 años en la región, tenemos un programa de registro de temperaturas, y nunca hemos visto que los grados desciendan demasiado como para una helada fuerte, en alguna ocasión bajo a menos un grado pero solo fue por media hora, cosa que si la comparamos con otras zonas del estado ese no es frío, pero lo que sí tenemos un poco en contra es la temporada de calor, donde si se incrementan considerablemente las temperaturas, pero con el manejo adecuado no vemos que nos cause daño; a grandes rasgos la temperatura ideal para una planta debe de oscilar entre los 25 y los 30 grados centígrados, y llegamos a tener temperaturas dentro de las naves de 2 grados y también hasta los 40 grados, pero logramos que la mayor parte del día se mantenga una temperatura ideal, fresca y muy agradable para las plantas”.

“Obviamente antes de que la planta pase al invernadero, lo primero es el proceso de siembra de las charolas, y para iniciar con él, se levanta un contrato con el agricultor donde se especifica la semilla que estamos recibiendo, tipo y cantidad, su valor, clase de charolas, y principalmente la fecha de entrega, ya que en base a ello nosotros programamos lo que viene siendo la fecha de siembra, una vez determinado ese dato ahora si entramos a la colocación de la semilla en el sustrato dentro de la charola, siendo el cliente quien elige el tipo de bandeja que requiere, para lo cual la empresa trabaja con 2 tipos de charolas, la de 338 cavidades y la de 200 cavidades, la ventaja de la primera es que al agricultor le rinde un poco más por la cantidad que es, y en la segunda, la planta sale un poco más gruesa y lleva más cepellón, aunque si es más costosa ya que nada más tiene 200 plantas en el mismo espacio, pero de cierta forma se compensa por la mayor fortaleza y calidad radical de la plántula”.

“Establecida la fecha de entrega y el tipo de charola, empezamos con la siembra, tarea para lo cual hoy tenemos un sembradora automatizada italiana, siendo esta la segunda temporada que trabajamos con ella, la cual ha venido a solucionarnos un problema serio que teníamos, ya que en esta región la mano de obra se escasea mucho, la gente emigra mucho a los Estados Unidos, lo que ocasiona falta de personal, y sobre todo en lo que es temporada alta se nos juntan muchos pedidos, de lo que surge la necesidad de sembrar casi todo al mismo tiempo por lo que estuvimos rebasados por la demanda, razón por la cual nos dimos a la tarea de buscar una maquina de siembra en el mercado internacional que se adaptara a nuestros requerimientos ayudándonos así a acelerar nuestros procesos, siendo que el manual nos marca un rango productivo de 600 charolas por hora, siempre y cuando este todo en óptimas condiciones, pero en general podríamos decir que saca alrededor de 400 charolas por hora, bajo la operación de tan solo 3 personas, cuando antes necesitábamos 20 para esa cantidad de charolas”.

Para finalizar con esta primera parte del reportaje, el Ing. Medrano Enríquez agregó; “a grandes rasgos la sembradora automatizada por si sola revuelve y llena las charolas con el sustrato en proporciones optimas, en nuestro caso utilizamos el sustrato finlandés Novarbo ya que nos da una alta porosidad y una excelente retención de agua y nutrientes, condiciones idóneas para que las plantas tengan un buen desarrollo y un destacado crecimiento radicular; una vez puesto el sustrato en la charola, pasa por lo que es el rodillo el cual realiza el orificio donde se colocara la semilla, de ahí es enviada por la banda transportadora a la zona de siembra donde se deposita la semilla en cada cavidad a través de una especie de placa de fijación la cual trabaja gracias a un sistema de vacío o a un efecto de presión de aire, lo cual toma y retiene la semilla hasta que se corta el vacío soltando de esta forma la semilla para colocarla con precisión en cada espacio, al salir de ahí, la charola sembrada es revisada y rectificada por 1 o 2 personas para que vayan al 100%, y no se pasen dobles o cavidades vacías, lo cual es mínimo. Después son cubiertas por una pequeña capa de vermiculita exfoliada, que es una mica compuesta de silicatos de aluminio, magnesio y hierro, para una excelente retención de humedad y nutrientes, así como un buen drenaje, para posteriormente y, por último, ser humedecida uniformemente por aspersores de agua con el fin de evitar que se deshidrate rápidamente, antes de ser apilada para su germinación, todo ello bajo una serie de pasos automatizados y que pueden ser programados según se desee, por lo que además de la rapidez y la uniformidad de la siembra, otra de sus ventajas es que la podemos manejar a como se requiera, si la queremos más lenta o más rápida dependiendo del tipo de semilla que se desee ir revisando, es la velocidad que le damos, es así que hasta el momento estamos muy contentos con ella, gracias a todos esos beneficios que la maquina de siembra nos está aportando”.

Espera la 2ª parte de este interesante reportaje productivo, en próximas ediciones…

La producción de plántula es un proceso fundamental para consolidar el éxito del cultivo, ya que su futuro y nivel productivo, está determinado por la calidad y fuerza de la planta que es llevada a campo.

Salvador Juárez / El Despertar del Campo

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