CONTRACCIÓN EN LAS ÚLTIMAS DECADAS

El sector agrícola ejerce un vínculo importante en el crecimiento de la economía de la mayoría de los países en desarrollo como México, esto debido a la significativa contribución que puede llegar a impactar directamente en la producción interna y el empleo, así como por su aportación a un rubro altamente trascendental; el de la sustentabilidad alimentaria, que se ha vuelto esencial, sobre todo para los países menos industrializados.
Actualmente las repercusiones de la liberalización del comercio en estos sectores, no son iguales en todo el mundo; sus efectos sobre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo son diferentes y producen resultados en algunos casos paradójicos, como en México, pues a pesar de ubicarse en una zona de libre comercio con alto tráfico de mercancías, con socios altamente productivos en el sector agrícola como Estados Unidos de América y Canadá, no se han alcanzado los niveles de desarrollo esperados ni siquiera para asegurar el abastecimiento del mercado de consumo interno.
Esto ha llevado al sector agrario mexicano a un escenario de contracción en las últimas cuatro décadas, principalmente en la inversión de gasto público que se ha reducido significativamente frente al gasto nacional en otras materias, y en comparación con el gasto que se realiza en otros países. Sin duda, esto también afecta directamente los niveles de calidad de vida de la población rural, pues derivado de los recortes presupuestales a los programas de apoyo al sector agrario, necesariamente se amplían las disparidades de todo tipo entre los beneficiarios directos de dichos programas y sus dependientes, y como tal se abren grandes espacios de diferencias que inciden negativamente sobre la promoción, protección y ejercicio de los derechos sociales.
Cabe recalcar que el sector agrario es fundamental para el desarrollo económico de cualquier país, y primordialmente de las economías emergentes como México; sin embargo, también ha quedado demostrada la poca eficacia de las políticas públicas y los programas sociales que se han implementado por los gobiernos a partir de la segunda década del siglo pasado y hasta nuestros días. Las crisis sociales, políticas y económicas vividas en los últimos años, y el cambio de modelo económico, han puesto mayor énfasis en el capital privado y la apertura de mercados internacionales, que, en el fortalecimiento de las economías locales, y particularmente las que inciden en el campo y su productividad; si, además, se realiza una comparativa internacional, no sólo se aprecia un contraste, sino la pérdida de competitividad de México en muchos aspectos que son fundamentales para tener desarrollo.
Con dichos planteamientos queda expuesto el enorme reto que tiene el Estado mexicano, en la búsqueda de nuevas estrategias que permitan además del bienestar social y económico, lograr una autosuficiencia alimentaria y ser un país competitivo.
Una vez más agradecemos su atención, y lo seguimos invitando para que nos comparta sus comentarios, creando con ello un vínculo que fomente pasión por el campo y sus valores.