Joya nutritiva 2ª parte

Delineado en la primera parte de este reportaje como la alternativa productiva top del tercer milenio, el cultivo de brócoli sin duda es un tema bastante interesante y con un amplio abanico de información, razón por la cual se da seguimiento al desarrollo del contenido en esta su segunda entrega a través del amable intercambio de experiencias vertido por el Ing. Felipe Hernández Guerrero, líder de la unidad de producción San Felipe ubicada en el Valle de las Arcinas, perteneciente al municipio de Trancoso, Zacatecas, donde recientemente se cosechó una importante superficie de brócoli para su aprovechamiento y proceso por la industria alimenticia. 

“Realmente es un cultivo costoso, siendo que prácticamente todo el trabajo es manual, por lo que la inversión en dicho concepto es alta, yo creo que ahorita es lo más caro, y desde el momento en que se planta hasta que se cosecha se requiere de personal para realizar las diferentes labores, y lo que es la maquinaria, casi solamente se ocupa para lo que es la preparación de la tierra. En ese mismo renglón también cabe destacar, que actualmente la mano de obra está demasiado escasa, dado que ha emigrado a buscar trabajo a otros lugares, y en este rancho, cuando hay cultivo se llegan a manejar de 60 a 70 personas diariamente, sobre todo en tiempo de cosecha y plantaciones, por lo que definitivamente si es muy alta la demanda que tenemos de mano de obra”.

“Sin embargo a pesar de esas dificultades y de los altos costos de producción, hemos logrado ver, dadas nuestras condiciones particulares, que de cierta manera hay una garantía, ya que si La Huerta no recibe el producto, de cualquier forma lo paga, lo que nos da la certidumbre de que mínimo van a recoger la hortaliza; ya lo demás depende de nosotros, y si queremos obtener rentabilidad tenemos que echarle muchas ganas, esmerándonos para obtener calidad y cantidad, de lo contrario la verdad es que con ningún cultivo vamos a ser competitivos, por lo que muchos agricultores que no se han subido aun a la aplanadora de la tecnificación, del uso de paquetes tecnológicos avanzados, que no hacen análisis de suelo, y que en pocas palabras no son eficientes ni productivos, se van a ir quedado atrás y finalmente a desaparecer del sector”.

“Ya que se forma completamente la bola, la gente entra con un cuchillo a cortar manualmente la hortaliza, y la va poniendo en un tipo canasta de acero inoxidable que se acopla a un tractor, así se va sacando del surco para posteriormente irla colocando en un camión o remolque mediante el cual será llevada al centro de acopio o recepción, y ya de ahí se manda al procesamiento industrial de lavarla y empaquetarla según las normas que rigen a la empresa para su distribución al mercado o consumidor final. Pero a grandes rasgos nuestro trabajo como agricultores bajo contrato termina cuando cosechamos, cargamos el producto y lo depositamos en el área de acopio; todo lo demás, lavarlo, empacarlo, distribuirlo, comercializarlo, etc., eso ya depende de la compañía, en esa parte nosotros ya no tenemos ningún tipo de intervención”. 

“Una vez que el cultivo alcanza su madurez, tenemos que forzosamente retirarlo o cosecharlo lo antes posible, porque sino se nos puede pasar y perdería con ello la calidad deseada, teniendo en cuenta que al trabajar nosotros en alianza con La Huerta tenemos que adecuarnos también a ciertos estándares y reglamentos, además al ser este rancho una área certificada, si nos desempeñamos bajo varios protocolos de manejo para asegurar la inocuidad o sanidad del producto, sobre todo porque la mayoría se destina al mercado de exportación, por lo que todo tiene que ser bien cuidado y desinfectado, por ejemplo, las canastas y los remolques que transportan el producto tienen que ser lavados antes de vaciar al brócoli, el personal utiliza un tipo de botas especiales que se piden para poder llevar a cabo la cosecha, así como una cofia en el pelo para evitar que vayan partículas extrañas a la hortaliza, entre otras medidas de seguridad”.

“Al cortar o cosechar, si es conveniente que el producto tenga cierta humedad para que no vaya deshidratado, lo que es favorable para ambas partes, tanto para la empresa como para el agricultor, ya que obviamente al traer algo de humedad el peso será mayor y hay que recordar que el pago va conforme a la cantidad de kilos que se entreguen, pero también la apariencia mejora mucho de una hortaliza seca a otra con algo de humedad, que es lo que busca la compañía, una mejor presentación. De ahí en más no se hace nada, no se fumiga, no se prepara, simplemente teniendo un cierto porcentaje de maduración, se comienza a cortar, y se va cosechando según se vaya viendo el producto, por lo que no se va todo parejo en un solo corte, sino que primero se va retirando el brócoli que ya tiene el tamaño, color y consistencia requerida, y lo que aun no alcanza esas características se va quedando un poco más de tiempo en campo para esperar a que llegue a su tamaño ideal, siendo alrededor de unos 15 días lo que nos podemos llevar cortando y no precisamente diarios sino que conforme a como vamos viendo las propiedades del producto entramos a cortar o nos esperamos algunos días”.

“El personal que nos ayuda sabe y está capacitado para seleccionar o ir viendo el tamaño y decidir cual brócoli si pasa para su cosecha y cual aun no. Se hacen varios recorridos para no dejar pasar alguno que ya esté a su tamaño total, y diariamente se hace un análisis para checar si conviene o no cortar; de cualquier forma, hay que señalar, que siempre manejaremos un pequeño porcentaje de merma, nunca se levanta al cien por ciento todo el producto, ya sea por algún factor climático adverso, por un descuido o porque al productor se le pase, que viene siendo algo muy raro porque es quien siempre esta al tanto y de ello depende su ganancia, pero no se descarta que pueda llegar a suceder. Por ejemplo, si estando el producto maduro llegara a llover, así tendríamos que entrar a cortar, ya que no podríamos esperarnos a que pase la lluvia, porque el brócoli se nos pondría amarillo y esa ya es una mala calidad, seria imposible parar el corte y darnos el lujo de que el tiempo nos favorezca, pudiéramos hacer eso mientras no hubiese un alto porcentaje de maduración del producto, pero estando listo tenemos que cortarlo como sea”.

“Yo siento que el desafío mas grande para el agricultor siempre será el factor climático, ya que ahí es poco lo que podemos hacer para tener algún tipo de control, en otros aspectos como el manejo de plagas o enfermedades ya podemos tener cierto dominio, hasta en la maleza, pero ante el clima prácticamente no tenemos nada; una baja de temperatura nos afecta, un exceso o falta de humedad igualmente, y creo que esa seguirá siendo la constante que siempre nos limitará. Aunque de cierta manera, siendo indulgentes y realistas, también hay que reconocer, que en nuestro estado o en nuestra región, no somos tan golpeados por el clima en comparación a otros países o zonas del planeta, aquí de repente se elevan o bajan las temperaturas, pero no a puntos demasiado extremos como ocurre en otros lugares, quizá caigan unas 2 buenas heladas al año pero hay sitios donde el sol sale nada más 4 meses al año y siempre hay nieve o lluvia, por lo que si lo vemos desde ese punto de vista, creo yo que debemos de quejarnos un poco menos y dar gracias a Dios por estar en una parte del mundo tan privilegiada como es México”.

Para finalizar, el Ing. Hernández Guerrero agregó; “definitivamente tenemos que cambiar de chip y enseñarnos a producir conforme a como el mundo moderno lo demanda, pasar de agricultores a empresarios, lo que significa un brinco muy grande, enfocándonos en producir para ser rentables, no sembrar por tradición o para solamente comer, sí que de ahí mismo comamos pero que también tengamos utilidad para poder mantenernos siendo productivos, de otra forma será prácticamente imposible subsistir y, hablando del cultivo de brócoli, sin duda es un producto que debemos documentar más en esta zona donde hay lugares realmente favorecidos y comprobados de que todo producto que se establezca se da, siempre y cuando el productor tenga más que nada la capacidad de inversión que realmente se necesita”.

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