Origen de buenos frutos 2ª parte

Llevar a campo plantas sanas y con la fortaleza necesaria para soportar el estrés que el proceso de trasplante genera es de gran importancia dentro de un sistema de producción intensivo, tal como se describió en la primera parte de este reportaje, siendo así un tema con un amplio abanico de información, razón por la cual se da seguimiento en esta su segunda entrega mediante el valioso intercambio de experiencias vertido por el señor Saul Ignacio Ruiz, agricultor por vocación y tradición familiar, sucesor de generaciones dedicadas al campo, líder de la unidad de producción llamada Rancho Sandra, ubicado en suelos pertenecientes al municipio de Cuauhtémoc, Zacatecas, próximo a la localidad de Piedra Gorda, enfocado principalmente al desarrollo de cultivos hortícolas como cebollas, ajos y chiles, entre otros.

“Nosotros tratamos de hacer una planta de chile mediana, no muy alta, para que le pegue menos el aire, ya que en esta región para las fechas de trasplante pegan mucho los vientos, por lo que la plántula que empleamos tratamos de producirla de un tamaño correcto, con el suficiente grosor y macices para que soporte bien esos fuertes aires”; indicó Saul Ruiz.

“Para lo que es la plantación no batallamos mucho con encontrar mano de obra, ya que por lo general en esa temporada si hay mucha gente disponible, pero cuando si batallamos es para la época de cosecha, dado que en esta región hay bastante producción de uva y más o menos se empalman tanto el corte de uvas con el de nuestros cultivos. La mayoría del personal que nos apoya es de aquí de la misma comunidad y son los que básicamente todo el año nos están ayudando; empiezan plantando, después se viene el enchufe y moche de ajos, deshierbes, etc., ya cuando se llega la cosecha buscamos y traemos cuadrillas externas pero cercanas a la región”.

“Cuando se realiza el trasplante de chile tratamos de que no quede rozando el hule con la planta, ya que con esa fricción es como si tuviéramos una cierra de corte cerca, que al momento de que la plántula va creciendo poco a poco la va trozando y obviamente llega el momento en que se seca o muere o ya no nos rinde igual. Otro problema es que, si el hule hace bolsa o se infla, que no quede perfectamente pegado al suelo, crea lo que conocemos como el efecto invernadero, ya que el plástico al estar directamente expuesto al sol incrementa bastante la temperatura, y si el aire entra y se llena igualmente se va a calentar demasiado y al estar circulando cerca de la planta sencillamente lo que pasa es que la cuece; por ello es que el hule tiene que estar bien sellado, y donde quedan espacios flojos, tenemos con una pala que echarle un poco de tierra en medio para que se baje y no queden las plantas por debajo del plástico, labor que aquí en el rancho conocemos como muertear”.

“En estas parcelas no hemos tenido muchos problemas con plagas, pero sí hemos tenido algunos espacios en otros lados donde hemos tenido que poner una malla bajita para tratar de impedir el paso de los roedores e incluso hemos tenido que trampear. Aquí por lo general ese problema se nos presenta más a la hora de que el cultivo ya se pone para cosecha, porque, por ejemplo, aquí cerca hay un antiguo potrero donde se meten todos los roedores, a los cuales les gusta mucho la semilla de chile, por lo que se vienen a roer los frutos para comerse la semilla, pero afortunadamente no han sido muy fuertes los daños que esa situación nos ha traído”.

Para concluir esta entrega, el señor Saul Ruiz agregó; “en la primer fumigada que aplicamos aquí, más o menos a los 10 días después del trasplante, lo que hacemos es meter un repelente y jabón orgánico, con lo cual se petrifican todos esos pequeños insectos y no daña absolutamente en nada a la planta”.

Espera la 3ª y última parte de este interesante reportaje, en próximas ediciones…

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