Dulce producción

El tallo de la caña de azúcar es considerado un valioso fruto agrícola, ya que en él se distribuye y se almacena sacarosa, poseedor de aproximadamente 75% de agua y formado por nudos y entrenudos.

Es un cultivo perenne enfocado principalmente a la producción de azúcar, aunque también se convierte en materia prima para la fabricación de papel, cemento, abonos, alimento animal, además el jugo de caña puede emplearse para la elaboración de alcohol industrial, así como bebidas alcohólicas destiladas; se le considera una de las fuentes energéticas más económicas para el hombre, y uno de los cultivos con mayor capacidad para convertir la energía solar en biomasa.

Esta especie llego a México en la época de la Colonia, y hoy están en operación 49 ingenios azucareros abastecidos por más de 170 mil productores agrícolas. Su primera plantación tuvo lugar en el Estado de Veracruz, entidad que actualmente sigue ocupando el primer lugar con más de la tercera parte de la producción nacional, de ahí le sigue Jalisco y San Luis Potosí; Nayarit se ubica en la séptima posición, donde según datos del SIAP existen alrededor de 30 mil hectáreas de caña de donde se obtiene una producción estimada de poco más de 2.5 millones de toneladas, destacando como sus principales municipios productores Santa María del Oro, Tepic y Xalisco.

“Tenemos más de 50 años produciendo caña, de inicio teníamos un trapiche de piloncillo, que son procesos de molienda y equipos rústicos, antiguamente movidos por medio de una yunta y posteriormente se empezó a utilizar el motor de diésel o gasolina, donde se molía la caña que teníamos precisamente para la elaboración de piloncillo, el cual posteriormente se vendía a la empresa tequilera Sauza, primeramente en estado sólido por lo que ellos tenían que regresarlo a líquido para sus fermentos, por ello después se acordó en la fabricación de unos tanques de aproximadamente 2 mil toneladas donde hacíamos la miel o el melado, que era como se le llamaba a ese jugo proveniente de la caña, para que entonces así de esa forma Sauza se lo pudiese llevar en estado líquido, lo que para nosotros representaba un menor costo de producción y a la vez también para ellos, ya que no tenían que devolverlo de solido a líquido, es así que bajo esa relación comercial con Sauza permanecimos alrededor de 22 años vendiéndoles 70 toneladas diarias de miel”; interesante narración amablemente compartida por el señor Don Juan González  Preciado, capaz y versado agricultor con más de 5 décadas de experiencia en la producción de caña de azúcar, quien actualmente maneja alrededor de 80 hectáreas de dicho cultivo, en diferentes parcelas establecidas en suelos pertenecientes al municipio de Xalisco, del Estado de Nayarit, entre ellas 35 hectáreas ubicadas en el Ejido de Trigomil, dentro del rancho llamado El Toro, próximo al conocido Cerro de Sangangüey, y a una distancia aproximada de 300 metros del rio el cual es aprovechado para irrigar con sus aguas el cañaveral mediante el sistema de aspersión.

“Después de esas poco mas de 2 décadas produciendo piloncillo para la industria tequilera, pasamos a producir caña, pero ahora para la elaboración de azúcar, siendo actualmente vicepresidente de un grupo de cañeros que en conjunto producimos alrededor de 25 mil toneladas de caña para el Ingenio azucarero llamado El Molino, empresa que opera en la ciudad de Tepic, Nayarit, desde hace más de un siglo, donde a grandes rasgos muelen la caña y la hacen azúcar; gran complejo que elabora un producto de la más alta calidad, siendo un pilar importante para la economía regional, beneficiando a miles de personas que directa e indirectamente están vinculadas a esta industria azucarera”.

“Y es precisamente aquí en el campo, con nosotros los agricultores, donde orgullosamente inicia el proceso productivo para la elaboración de este dulce alimento. Lo primero es la preparación de las tierras, aquí se realizan labores convencionales como el rastreo, arado y trazo de surcos, para posteriormente, y bien acondicionado el terreno, proceder con la siembra de caña, lo cual aquí en la zona se realiza manualmente, donde una persona agarra su brazada y va tirando los tallos dentro del surco, además de ir cortándolos o picándolos con un machete, para posteriormente taparlos con tierra; de ahí se aplica algo de fertilizante, si es época de estiaje o sequía se riega, después a los 10 días de sembrado hay que meter un sellador o herbicida para que no se venga la maleza porque aquí sale mucha hierba, así se viene limpia la producción, de lo contrario sino se aplica nada es mucho problema con la maleza, además se suministran ciertos insecticidas para algún tipo de plagas que de repente nos aparecen, todas estas aplicaciones pueden ser manualmente con mochilas o bien con maquinaria”.

“Existen diferentes variedades de caña de azúcar, pero la que tenemos aquí la conocemos como 2008MEX, ya dependiendo del tipo es el tiempo de maduración que se lleva, por lo que el ingenio las va programando precisamente de acuerdo a su madurez; hay cañas que llegan a ese punto y se establecen en la sacarosa, ya no se mueven de ahí, pero también las hay que se bajan. En ese sentido el ingenio maneja variedades precoces, intermedias y tardías, para con ello poder planificar bien la zafra y salir con todo sin problemas; de esta forma cuando la caña llega a su maduración el laboratorio de campo del ingenio se encarga de realizar las pruebas necesarias para saber si la parcela cuenta con el porcentaje óptimo de sacarosa y así proceder a su corte, el cual por lo general se realiza manualmente y previamente se realiza la quema para eliminar impurezas y facilitar las labores de los cortadores”.

“Las siembras se realizan, una puede ser, desde antes de la entrada de lluvias cuando se cuenta con suministro propio de agua, por ahí del mes de marzo o abril, y cuando no se tiene agua pues obviamente debemos esperar hasta que se llegue la temporada de lluvias que se da por ahí del mes de junio en adelante; aquí cabe señalar que este es un cultivo perenne, es decir, que se siembra y la planta permanece activa por años, por ejemplo, sabemos de cañas con más de 30 años de vida, claro esta que entre más vieja paulatinamente va mermando su productividad, pero se cosecha cada año y los tallos rebrotan, por lo que no es necesario estar sembrándola cada ciclo, sino que una siembra puede durar años produciendo y ese tiempo depende del cuidado que uno le dé. Ya para cortar la caña y mandarla a que se haga azúcar, nosotros empezamos a cosechar a partir del 15 de diciembre”.

“Para comenzar con la zafra, lo primero es quemar toda la materia seca que hay alrededor de la caña, los tallos quedan pelones y algo negros, con ello se facilita que la gente entre a cortarla, y aunque actualmente ya existen maquinas cosechadoras de caña de azúcar que la cortan sin tener que quemar nada, a muchos aun no nos termina de convencer o no le hallamos el modo, ya estamos acostumbrados a lo tradicional, sobre todo a algunos que porque perjudica sus cepas, que es el troncón que queda después del corte; pero la realidad es que va llegar el momento en que vamos a tener que enseñarnos a cosechar con maquinaria, ya que por un lado la mano de obra se esta escaseando y por otra parte las autoridades del sector en algunos años más ya no nos van a permitir quemar por el tema del cuidado ambiental buscando mejorar el entorno”.

“Pero bueno, lo tradicional y lo que nosotros hacemos es quemar ya después entra la gente a cortar con machetes, que aquí los conocen como la huixtla y el hawaiano. Cortada, van acomodando la caña en montones para que posteriormente entre una maquina llamada alzadora la cual va tomando cada pila de cañas de azúcar y las va cargando en el camión, que será el vehículo que transportara el producto directamente al Ingenio donde se realizará su proceso de molienda y transformación”.

En términos generales se estima que son más de 11,500 hectáreas cultivadas de caña de azúcar las que abastecen al Ingenio El Molino, conformadas por 45 ejidos y alrededor de 2050 productores distribuidos en los municipios de Tepic, Xalisco, Santa María del Oro, Compostela y Ahuacatlán; tal complejo industrial cuenta con una capacidad de molienda de 5,500 toneladas de caña para una producción de 700 toneladas de azúcar diarias, que son 14,000 sacos de 50 kilos cada uno, con ello se mantiene dentro de los primeros diez en rendimiento de fabrica a nivel nacional, de esa forma el impacto económico que genera esta empresa la posiciona como una de las más importantes en el Estado de Nayarit beneficiando directamente al campo, proveedores, trabajadores, transportistas, contratistas, entre otros ramos involucrados dentro del sector.

La caña de azúcar es recibida de campo en los patios del Ingenio, donde el camión que la transporta es descargado mediante una plataforma que eleva al vehículo sujeto con cadenas, de forma hidráulica, para que la caña caiga directamente en los conductores por medio de la fuerza de gravedad, los cuales se encargan de alimentar a los molinos para dar inicio a la transformación de la azúcar. La primera etapa del proceso es la preparación para la molienda, aquí la caña pasa por unas cuchillas giratorias y un desfibrador en donde se corta y se desgarra convirtiendo la caña en pequeñas tiras, la segunda etapa es la extracción del jugo que se obtiene pasando la caña entre pesados rodillos o mazas metálicas. En el recorrido de la caña por el molino se agrega agua, generalmente caliente, para extraer al máximo la sacarosa contenida en el material fibroso; este proceso de dilución es llamado comúnmente maceración.

El jugo obtenido en los molinos continua por los procesos de purificación, clarificación y evaporación, procedimientos por los cuales se separan los materiales diferentes a la sacarosa que se encuentran en el jugo; al evaporarlo se obtiene la meladura que se conduce a los tachos donde se procede a su cristalización para obtener posteriormente la masa cocida que pasa luego a la centrifugación donde la azúcar es separada de la miel, el secado es la elaboración final para la terminación de la azúcar estándar. En este proceso se remueve el exceso de humedad a los cristales de azúcar después de haber sido centrifugados y, por último, es conducida a la línea de envasados para transportarla posteriormente a los almacenes para su distribución.

Eso a grandes rasgos es el procedimiento industrial que se sigue para la transformación de la caña en azúcar de mesa; pero retomando y para finalizar con la parte de la producción en campo, el señor Don Juan González concluyó; “sin duda el tema del cultivo y rendimiento de la caña de azúcar en comparación a años o décadas atrás ha mejorado significativamente ya que se ha incrementado la cantidad de toneladas por hectárea que es posible obtener, aunque también tenemos que reconocer que la economía no ha sido la mejor y que los costos de producción están en un incremento constante y más este año en que los precios de los fertilizantes se dispararon, sin embargo, no por ello vamos a dejar de comer por lo que tenemos que seguir produciendo a pesar de los grandes contrastes y desafíos que el sector impone, por lo que creo que lo mejor es seguir trabajando con el doble de ganas, ya que como dicen, el trabajo todo lo vence, haciendo las cosas bien hechas, como se necesitan, meterle a la tierra lo que ocupa y en la medida que lo hagamos eso será lo que nos redituará, si descuidamos por flojera o por lo que sea también en esa medida serán los resultados que obtendremos, no olvidemos que aquí lo bueno es que contamos con el apoyo del Ingenio, claro esta que con sus respectivos intereses, pero de esa forma podemos hacer las cosas, lo malo seria no hacerlas”.

Salvador Juárez / El Despertar del Campo

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