Fuerte motor del desarrollo sustentable

Además del extenso y diverso territorio, México cuenta con un litoral marítimo y una posición geográfica estratégica para acceder a los mercados internacionales, riqueza en recursos hídricos con importantes cuencas hidrológicas que permiten irrigar cerca del 25% de los terrenos agrícolas, capacidad instalada para incentivar la actividad de investigación y transferencia del conocimiento generado a través de instituciones y centros y, un marco legal propicio para acelerar la transformación del país en términos de generación de riqueza y bienestar para quienes viven del campo.

De acuerdo a las perspectivas hacia 2050, el país podría constituirse como el mayor sistema financiero de Latinoamérica, y tres sectores serían el principal sostén de su economía: servicios, manufactura intermedia y agroindustria. El país debe fortalecer su sistema educativo y de infraestructura que permita impulsar el sector agroindustrial, para lograr la consolidación de proyectos de gran visión. A la fecha se cuenta con empresas alimenticias consolidadas para el desarrollo agroindustrial y agroalimentario, pero será necesario emprender sólidas políticas y estrategias en términos de producción, transformación y comercialización local y global.

Sobre el crecimiento del sector destaca la exportación de productos agrícolas, principalmente frutas y hortalizas como el aguacate, los cítricos, las frutas tropicales, el jitomate, las legumbres y hortalizas de hoja, con incrementos en el valor de la producción que oscilan entre 75 (legumbres y hortalizas) y más de 1000% (aguacate). Así, en el marco de la nueva era de innovación, el sector agroalimentario representa una gran oportunidad de crecimiento y desarrollo.

Las grandes ventajas competitivas con que cuenta el país, incluyendo la capacidad científica y tecnológica instalada, el gran potencial para producir insumos para la agroindustria y el sector de los bioenergéticos, la diversidad biológica, no sólo en términos agrícolas sino también forestales, deberán ser contrastadas con las limitantes en cuanto a disponibilidad de agua e insumos para la producción, salinidad en suelos y aguas, impacto del cambio climático en la producción, migración, criminalidad y pobreza extrema. Así, con una visión a largo plazo, más estratégica, y cada vez más integrada del sector agropecuario al resto de la economía y a los mercados internacionales, así como a los servicios e inversión, el campo mexicano acoplado al desarrollo agroindustrial puede convertirse nuevamente en un fuerte motor del desarrollo sustentable del país, impulsor de la soberanía alimentaria, la paz social y el bienestar de la ciudadanía.

De nueva cuenta agradecemos su atención, y los invitamos para que nos compartan sus comentarios y sugerencias, buscando generar con ello un vínculo dinámico que promueva pasión por el campo y sus valores.

El Despertar del Campo, La Nueva Visión Del Agro…

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