Conservación de recursos naturales, biodiversidad, tiempo y esfuerzo

La agricultura de conservación es un método que permite aumentar la resistencia al cambio climático, proteger la biodiversidad y utilizar de manera sustentable los recursos naturales.

Es por eso que cada vez, más agricultores están adoptando prácticas de agricultura de conservación. Este método de agricultura sustentable se basa en tres principios: 1) Diversificación de cultivos, 2) Movimiento mínimo del suelo, y 3) Cobertura permanente del suelo.

A la vista de una meteorología cambiante debido al cambio climático y la creciente demanda de alimentos, la agricultura de conservación tiene como objetivo lograr una agricultura sostenible y rentable y mejorar los medios de vida de los agricultores.

A continuación, se explican cinco aspectos clave de la agricultura de conservación que se deberían conocer:

1. La agricultura de conservación cumple tres principios fundamentales:

La siembra directa implica cultivar sin preparar mecánicamente el terreno y alterando mínimamente el suelo desde la cosecha anterior. Una cobertura permanente del suelo es importante para: proteger el suelo contra los efectos nocivos de la exposición a la lluvia y el sol, proporcionar a los micro y macro organismos del suelo un suministro constante de alimento y alterar el microclima del suelo para un crecimiento y desarrollo óptimos de los organismos del suelo, incluidas las raíces de las plantas. La rotación de cultivos no sólo es necesaria para ofrecer una dieta variada a los microorganismos del suelo, sino que, a medida que los cultivos arraigan a diferentes profundidades del suelo, son capaces de explorar diferentes capas en búsqueda de nutrientes.

2. La agricultura de conservación ayuda a combatir el cambio climático:

Solo porque los efectos del cambio climático sean cada vez más perceptibles, no significa que debamos renunciar a los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Al disponer de más materia orgánica, los suelos en los que se práctica la agricultura de conservación pueden retener el carbono del dióxido de carbono y almacenarlo de forma segura durante largos períodos de tiempo. El consumo de combustibles fósiles para la producción agrícola también se reduce considerablemente en la agricultura de conservación y la quema de los residuos de las cosechas se elimina por completo, lo que también contribuye a una reducción de las emisiones de GEI.

3. La agricultura de conservación ofrece oportunidades de diversificación a los pequeños agricultores

La agricultura de conservación tiene consecuencias directas que cuentan con el potencial de modificar el calendario diario y estacional y, a largo plazo, el ritmo de la familia de campesinos, ya que la mano de obra necesaria para la labranza, la preparación de la tierra y el deshierbe es menor. Tener más disponibilidad de tiempo ofrece oportunidades reales de opciones de diversificación, como por ejemplo la avicultura o la venta de productos en las explotaciones agrícolas u otras pequeñas iniciativas empresariales no agrícolas.

4. La agricultura de conservación contribuye a reducir la energía y mano de obra agrícola necesarias:

Uno de los cambios más perceptibles para el agricultor es la disminución de energía y mano de obra agrícolas necesarias. La agricultura de conservación contribuye a reducir la energía agrícola necesaria para la producción hasta en un 60% en comparación con la agricultura convencional.

Esto se debe a que se eliminan la mayoría de las operaciones que requieren más energía, como la labranza. Además, la inversión en equipos, especialmente en lo relativo al número y tamaño de tractores, se reduce significativamente. Este efecto se aplica igualmente a los pequeños agricultores que únicamente utilizan trabajo manual o tracción animal.

5. Todos tenemos un papel que desempeñar:

Mantener el impulso del crecimiento de la productividad agrícola seguirá siendo crucial en las próximas décadas si la producción de alimentos básicos debe aumentar en un 60 por ciento para cubrir el crecimiento esperado de la demanda.

La alimentación es una de nuestras necesidades más básicas, por lo que, reduciendo la pérdida y desperdicio de alimentos, adoptando dietas de menor impacto o invirtiendo en agricultura sostenible, como la agricultura de conservación, los países, las empresas y los consumidores pueden hacer que mejoren las cosas.

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