Ensayo de desarrollo en ajo

Compartir experiencia e innovación en el manejo del cultivo de ajo, fue el concepto medular bajo el cual se desarrolló una interesante y útil jornada de intercambio en campo, establecida dentro del Rancho La Corona, situado en suelos pertenecientes al municipio de Calera, Zacatecas, liderado por el Señor José Luis Muro Rodarte, esto gracias a la iniciativa del equipo técnico de Aguas Firmes, Grupo Agrocime y la empresa Vivensi Aztlanes Technology enfocada en el área de nutrición vegetal, quienes en conjunto tuvieron ha bien el establecimiento de una parcela de ensayo con diferentes tratamientos basados en microorganismos benéficos como Bacillus thuringiensis y Azospirillum brasilense, donde a simple vista se pudo observar de entrada la diferencia en el porte de las plantas entre la superficie tratada, en comparación con el testigo.

“La siembra de estos ajos se realizó el día 8 de octubre del 2022, por lo que cuentan ya con prácticamente poco más de 4 meses de desarrollo, sobre una superficie de 4 hectáreas de las cuales tenemos 3 hectáreas, una de ellas tratada con Bacillus thuringiensis (NECTA VIVENDI), otra con Azospirillum brasilense (BIOGEA), y la restante dejada como testigo”; así lo señaló amablemente el Ing. Raúl Alam Martínez García, parte del equipo técnico de Aguas Firmes y Grupo Agrocime, encargado de asesoramiento en cultivos dentro del Acuífero de Calera y Fresnillo.

“A grandes rasgos dentro de este ensayo se han expresado significativas diferencias entre tratamientos, destacando 3 aspectos principales: desarrollo y crecimiento del cultivo, sistema radicular de la planta y tamaño del bulbo. Esperamos próximamente también tener resultados en cuestión a peso del producto y presentación o calidad del mismo”.

“Cabe destacar que el mejor sistema que tenemos es el basado en el tratamiento con Bacillus thuringiensis además de una fertilización integral con recursos orgánicos, donde se ha logrado observar una buena adaptación y desarrollo, diferenciándose del segundo tratamiento con Azospirillum brasilense y una fertilización química sin orgánicos, hasta en un 30% más respecto de dichos factores”.

“Como se ha podido observar, el crecimiento del bulbo es lo que más resalta, teniendo además en cuenta que como productor o negocio no interesa cuanto crezca la raíz porque tanto las raíces como los tallos serán retirados, importando así sobre todo lo que es el tamaño del bulbo que es lo que se comercializa; y en comparación con el testigo tenemos alrededor de 20 milímetros más de crecimiento en el bulbo con el tratamiento basado en Bacillus thuringiensis; asimismo con el tratamiento de Azospirillum brasilense se observa una diferencia con el testigo de 10 milímetros más de crecimiento en las cabezas de ajo; lo que sobrepone con un mejor resultado al primer tratamiento”.

“Los ajos con el tratamiento de Bacillus thuringiensis se cosecharán un poco antes que los demás, por ahí del 18 de marzo, ya que si observamos y los comparamos con el testigo, se nota la diferencia en crecimiento, por lo que vemos que se van adelantar alrededor de 2 semanas, situación que atribuimos al producto aplicado, el cual provocó un crecimiento más rápido del ajo, anticipando un poco su cosecha”.

“Además a simple vista se pueden observar tallos más grandes con el tratamiento de Bacillus thuringiensis que con Azospirillum brasilense, pero con Azospirillum tenemos raíces más grandes ya que la espora del hongo Azospirillum brasilense genera un mayor desarrollo radicular; pero como se había comentado anteriormente con Bacillus thuringiensis tenemos bulbos más grandes, y sencillamente el productor lo que busca son ajos de mayor tamaño, y no producir raíces más grandes que al final se retiraran, y aunque tienen la misma fecha de siembra, donde se podría suponer que deberían tener el mismo tamaño, es notorio ver que el bulbo y tallo del primer tratamiento con Bacillus son mayores al segundo con Azospirillum, esto gracias a una fertilización bien diseñada añadiendo un microorganismo que funciona bien, sin descartar con ello para nada el tratamiento con Azospirillum brasilense el cual también tiene una diferenciación muy importante en comparación con el testigo, pero no de la misma magnitud que con Bacillus thuringiensis. Aquí cabe precisar que el manejo en general del cultivo ha sido prácticamente el mismo en toda la parcela”.

“Viendo lo que es el testigo, donde no llevo ningún tratamiento de microorganismos benéficos, de inmediato se distingue la diferencia con los ajos que si llevan tratamiento, siendo muy notorio que estos tienen un mayor grosor del tallo así como bulbos más grandes, y si se observan a la par podemos fácilmente distinguir una mayor población de hojas en los que tienen tratamiento que en el testigo sin tratamiento e incluso a simple vista por el solo porte de la planta se ven totalmente diferentes”.

Para concluir, el Ing. Martínez García agregó; “además en el testigo podemos observar que se encuentra afectado por un hongo patógeno, y los ajos con tratamiento están completamente sanos, esto debido obviamente a que como tienen microorganismos benéficos, estos impiden que los hongos dañinos se implanten con facilidad en el ajo evitando con ello alteraciones graves que puedan mermar tanto calidad como rendimiento”.

Significativo ensayo con diferentes tratamientos basados en microorganismos benéficos como Bacillus thuringiensis y Azospirillum brasilense.

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