Preparación de terreno

El establecimiento exitoso del cereal es importante para obtener una buena producción de forraje, para que esto ocurra se debe conseguir que la mayoría de la semilla sembrada germine (de acuerdo a su porcentaje de germinación y pureza) y las plántulas emerjan; esto se logra cuando la semilla se deposita en una cama de siembra bien preparada que le permite estar en contacto con el suelo húmedo y minimiza las barreras físicas (encostramiento o terrones) que reducen la emergencia de las plántulas. Además, una cama de siembra bien preparada aumenta la infiltración, la retención y movimiento del agua en el suelo, y promueve un crecimiento vigoroso de las raíces.
Las prácticas de labranza necesarias para preparar la cama de siembra son: barbecho, rastreo, nivelación y surcado.
Barbecho. -Consiste en pasar el arado sobre el terreno para voltear los primeros 25 a 30 centímetros de suelo. Los objetivos de esta actividad son:
1. Incorporar los residuos del cultivo anterior y la maleza existente en el terreno con el propósito de facilitar su descomposición.
2.Aflojar el suelo para que el sistema radical de la planta tenga un buen desarrollo.
3.Mejorar la infiltración y retención del agua en el suelo.
4.Reducir la presencia de plagas y malezas durante el ciclo del cultivo, y finalmente.
5. Aumentar la aeración del suelo.
Esta práctica tradicionalmente se realiza en forma mecánica con arado de discos, aunque una herramienta alternativa para barbechar es el arado vertical, que no voltea el suelo, pero tiene la ventaja de utilizar menos diésel y tiempo (Cuadro 1).
El mayor consumo de diésel en el rastreo cuando se barbecha con arado de discos se debe a que en algunos casos, se necesitaran de dos pasos de rastra para deshacer los terrones. En otros casos se requiere solo un paso de rastra, esto depende de la textura del suelo y la humedad presente en el suelo al momento de barbechar.
Rastreo. -Es el paso de la rastra de discos sobre el terreno para deshacer los terrones grandes que quedan después del barbecho, y así obtener una superficie mullida que permita el contacto de la semilla con el suelo; así mismo, sirve para eliminar la maleza pequeña que nació después del barbecho. El rastreo se lleva a cabo a una profundidad de 12 a 15 centímetros y se recomienda rastrear lo más cercano al momento de la siembra, porque permite eliminar la mayor cantidad de maleza que creció después del barbecho; si el terreno está muy duro o los terrones muy grandes, es posible que se requieran dos pasos de rastra, de ser así, estos se hacen en forma cruzada, es decir el segundo paso se realiza en sentido perpendicular al primero.
Nivelación. – Si los cereales se van a producir bajo condiciones de riego, es necesario nivelar el terreno; esta práctica es necesaria para tener una distribución uniforme del agua y hacer un uso eficiente de la misma. Este trabajo, se realiza después del rastreo, usando para ello una escrepa niveladora o con un tablón o riel; el objetivo primordial es tapar los huecos del terreno y eliminar las zanjas y/o bordos que quedan por efecto del rastreo y que dificultan la distribución uniforme del agua en el terreno.
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