Joya agroalimentaria 2ª parte

Delineado como un tesoro nutritivo en la primera parte de este reportaje, la producción de brócoli es un tema con un amplio abanico de información, razón por la cual se da seguimiento al desarrollo del contenido en esta su segunda entrega, mediante el amable intercambio de experiencias vertido por el Ing. Tomás Márquez Becerra, quien en el pasado ciclo cosechó una importante superficie de brócoli para su aprovechamiento y proceso por la industria alimenticia, esto dentro de la unidad de producción llamada Rancho Las Hondas ubicado en tierras pertenecientes al Ejido de Dulce Grande, localidad del municipio de Villa de Ramos, del Estado de San Luis Potosí.
“La verdad es que nuestros suelos son carentes de muchas propiedades, y el brócoli es un cultivo bastante demandante de nitrógeno, fósforo y potasio, y demás microelementos, que la verdad es que son los ingenieros que nos visitan de Rancho Medio Kilo los que nos dicen que productos son los que tenemos que aplicar para llevar un buen manejo, pero a grandes rasgos en cuestión de nutrición empezamos a ver que estábamos muy deficientes de calcio y potasio por lo que tuvimos que subir un poco ese parámetro para así poder obtener una producción de alrededor de las 18 a las 19 toneladas por hectárea pagables porque en bruto cosechamos 26 toneladas”; así lo señaló Tomás Márquez.
“Nosotros llevamos un proceso de al menos 2 años para poder aprender que es un cultivo diferente, que es altamente demandante de agua, pero ya depende del manejo que le demos, siendo que le podemos dar agua a diario o cada tercer día según el cultivo lo requiera y las condiciones climáticas lo ameriten, si hay una o doble cinta; cuando empezamos nosotros decidimos meter tuberías de un metro porque así es como teníamos los demás cultivos y metíamos una cinta en cada hilo, pero empezamos a ver que necesitábamos un poco más de espacio para la cosecha, y comenzamos a cambiar metiendo camas con doble hilera, lo cual vimos que era demasiado consumo de agua, por lo que tomamos la decisión de meterle una cama con doble hilo pero con una cinta por hilera de brócoli. También fuimos cambiando el marco de plantación ya que primero teníamos que trasplantar alrededor de 50 mil plantas por hectárea y hoy en día solamente trasplantamos alrededor de 35 mil plantas, lo que mejoró significativamente la calidad del producto”.
“En nuestra última plantación teníamos dos líneas de plantas y dos cintas, con eso nos estamos ahorrando de 3 a 4 horas de agua, pero bien localizada, lo que provoca que podamos economizar, siendo que los primeros ciclos gastábamos alrededor de 7 mil metros cúbicos de agua por hectárea y hoy solamente gastamos 5 mil”.
“En cuestión de enfermedades podemos decir que es un cultivo muy noble, en todos los sentidos, siendo que los problemas de raíz, si hacemos una buena rotación de cultivos, no se llega a presentar ningún problema en ese renglón; aquí los problemas surgen cuando se vienen los temporales, porque el cultivo es un poquito más susceptible al tizón, aunque no es mucho problema, siendo que se controla fácilmente sobre todo en comparación a una cebolla o un jitomate que se prenden y se van, por ello que digamos que es un cultivo muy noble. Por otra parte, el tema de plagas es otra cosa, como estas son plantas muy suculentas le gustan mucho a los gusanos, siendo precisamente el gusano dorso de diamante el principal problema a nivel mundial del brócoli, aunque gracias a Dios en esta zona prácticamente somos los únicos que producimos este cultivo, gracias a eso no se ha presentado mayor complicación dentro de ese tema, y lo hemos controlado bien con las aplicaciones adecuadas, sobre todo llevando correctamente las recomendaciones que los ingenieros nos dan”.
“En las coliflores es también lo mismo, se presenta el mismo gusano, pero a parte de ese hay otro llamado copitarsia (gusano del corazón de la col), y es el que más ataca a esta especie, pero afortunadamente esta región también se encuentra libre; también hay el falso medidor y el gusano soldado, pero esas son plagas que se combaten muy fácilmente”.
“Y la verdad es que nosotros todo este tipo de problemas buscamos combatirlos con productos amigables, de hecho, lo más fuerte que metemos es un Pleo, que son formulaciones caras pero muy especificas para esos gusanos. En la mayoría de aplicaciones tratamos de meter Bacillus subtilis, Trichoderma harzianum, incluso hacemos aplicaciones con Bacillus thuringiensis, que son organismos benéficos que atacan y controlan muy bien al gusano, y si realizáramos una aplicación en este momento, pasadas 2 horas podríamos consumir sin ningún problema el producto”.
“Donde yo veo serias limitantes para el cultivo en esta región, la mayoría de las veces tienen que ver con el clima. Este es un cultivo que prefiere temperaturas frescas, no le gusta mucho el calor, por lo que cuando comienzan a subir las temperaturas de 35 grados centígrados hacia arriba, es cuando empiezan las deformaciones en los floretes, lo que baja mucho la calidad del producto; otro tema que nos afecta es la cuestión del agua, siendo que es un cultivo altamente demandante, entonces lo que nosotros tratamos de hacer es acomodarlo, por ejemplo, si queremos manejarlo en un clima cálido, hablando de plantaciones de mayo o junio, eso representaría un gran problema, siendo que tendremos un alto consumo de agua por el calor que hay en esas fechas, y la verdad es que no daríamos el abasto necesario, por eso tratamos de irnos por lo general a las ultimas semanas del año ya que son más frescas y obviamente tenemos un menor consumo, además de tener la ventana del agua disponible para otros cultivos”.
“En la parte de lo que es la cosecha, la mayoría de las unidades de producción de Zacatecas y Aguascalientes, se maneja de forma tradicional, con el llamado colote, ya que va la gente cortando el producto y lo van depositando dentro del colote, de ahí van y lo vacían a un camión. Pero en nuestro caso, dado el tema de lo complicado que es encontrar mano de obra en esta zona, tuvimos que cambiar y tecnificar un poco la cosecha, con remolques y tractores de alto despeje, para poder entrar y que la gente nada más se encargue de realizar el corte de tallo y de ahí depositarlo al contenedor o remolque, el cual una vez lleno, será trasladado al área de descarga, donde se transborda a un camión que cuenta con un laminado especial, ya sea lamina galvanizada o acero inoxidable, por cuestiones sanitarias y que es lo que pide la norma, además de que se tiene que encontrar lavado y sanitizado. Entonces el remolque llega al área de descarga, donde con un montacargas equipado con una herramienta llamada flotador, engancha el contenedor lo levanta por arriba del camión, lo gira y así va vaciando el producto, con ese proceso nosotros estamos ahorrando alrededor de un 60% de mano de obra, porque antes para poder llenar un camión traíamos alrededor de 18 personas entre cortadores y coloteros, pero ahorita para llenarlo solo ocupamos 6 personas, y con ello podemos llenar hasta 2 camiones en un día”.
Para terminar, el Ing. Márquez Becerra agregó; “el trabajador debe traer una vestimenta adecuada, ropa limpia que no este rota para que no haya desgarres y pueda caer algún residuo al producto, normalmente usan guantes y cofia en el pelo, también utilizan botas o chaparreras, y cuando van entrar a la tabla de corte, se lavan y sanitizan con jabón o gel las manos, además traen un cuchillo el cual también desinfectan cuando van entrar a cortar, con él desprenden la pieza y le retiran hojas y tallo”.
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