Ajos Cubanos

Definitivamente el ajo mexicano es de alta calidad, reconocida a nivel internacional, representando así un sobresaliente producto del campo, icono de laboriosidad y dinamismo productivo, destacando sobre todo suelos zacatecanos, donde existe una gran tradición en el cultivo de esta hortaliza, posicionando así a la entidad en el liderato nacional, abonando una significativa derrama de recursos tanto por el valor comercial del bulbo, así como por la cantidad de mano de obra que se requiere para su cultivo, cosecha y empaque, transformándolo en un ramo agrícola emblemático, lo que a la vez lo ha llevado a mayores niveles de perfeccionamiento y especialización tanto en desarrollo genético, técnicas y sistemas de producción, así como en los procesos de recolección, selección, valor agregado y comercialización.
“A pesar de los grandes contrastes y desafíos que el campo impone en la actualidad, también es posible ver significativos avances en el cultivo de ajo, como una genética mejorada, mayor eficiencia en el manejo del agua y suelo, protección y nutrición vegetal de punta, maquinaria e infraestructura más apropiada, entre otros importantes elementos que han maximizado el rendimiento y la calidad del producto, aunque también hay que reconocer un constante incremento en los costos de producción, lo que ha convertido a la agricultura en una actividad económica demandante de altas inversiones y con ello propensa a grandes riesgos”; así lo determinó acertadamente Luis Alfonso Núñez Cardona, agricultor por vocación y tradición familiar, sucesor de generaciones dedicas al campo, involucrado en tareas agrícolas desde niño, por lo que cuenta con una notable capacidad y experiencia dentro del ramo productivo, manejando diferentes cultivos entre ellos el ajo, del cual estableció y cosechó en el reciente ciclo agrícola una superficie de aproximadamente 40 hectáreas, en suelos próximos a la localidad de Chaparrosa perteneciente al municipio de Villa de Cos, Zacatecas, de las cuales 30 hectáreas fueron sembradas con la sobresaliente y novedosa variedad de ajos llamada Cubanos que destacan sobre todo por su gran precocidad, madurando y estando listos para su cosecha hasta 2 meses antes en comparación a las variedades convencionales manejadas en la región, lo que trae consigo muchas e importantes ventajas, subrayando que el desarrollo de esta nueva variedad fue mediante el extraordinario trabajo desempeñado por este mismo productor, quien entre otras cosas invirtió alrededor de 5 años de observación, selección, ensayos y pruebas hasta lograr generar esta innovadora genética, lo que sin duda habla de su gran iniciativa, dedicación, pasión por el campo y un alto espíritu emprendedor.
“Lo que cuenta de los ajos cubanos es sobre todo su gran precocidad, siendo que es una variedad muy pronta, que en los últimos años los hemos comenzado a cosechar del 15 o 20 de febrero en adelante hasta finales de marzo o primeros de abril, y siendo que para la reciente temporada los sembramos por ahí del 25 de agosto del 2024, podemos hablar que se llevan un ciclo de alrededor de 6 meses”; así lo señaló Luis Alfonso Núñez.
“De esta forma estamos diciendo que se reduce el tiempo de cultivo hasta 2 meses en comparación al ajo tradicional o convencional siendo que este viene saliendo por ahí del 15 de abril en adelante hasta el 30 de mayo más o menos; por lo que con los cubanos le estamos quitando 2 meses, alta precocidad que sin duda nos trae importantes beneficios, como la posibilidad de lograr encontrar mejores precios del producto mediante ventanas de mercado más apropiadas, desahogadas al existir una oferta más moderada, además de que el cultivo en campo sale rápido y el agua se desocupa pronto al igual que la tierra, pudiendo en ese mismo suelo donde se tenían los ajos establecer otro cultivo como los chiles o las cebollas por ejemplo”.
“Duramos alrededor de 5 años para seleccionar y mejorar esta nueva variedad de ajos, por lo que es una tarea que ciertamente implica mucho esfuerzo y tiempo. Empezamos sacando o escogiendo ajos que nosotros llamamos coronas, que son cabezas que van abiertas con pocas hojas envolventes por lo que sus dientes se pueden observar a simple vista; eso me llamó la atención, porque bueno, dije, esto no es normal a un bulbo bien cerrado, este ya no tiene hojas, siendo precisamente eso lo que me llamo la atención y lo comencé a separar. Empecé sembrando un surco con la semilla de esas coronas que iba apartando, después unos 5 o 6 surcos y de ahí me fui hasta lo que tenemos ahorita. Entonces de ese modo 5 años fueron los que duré para hacer la semilla y para ya tener para mis siembras, y ya tengo 2 años sacándola al mercado”.
“Que todo este esfuerzo que hacemos aquí en el campo definitivamente es impulsado por la necesidad de mejorar, haciéndole la lucha y con dedicación y trabajo todo se puede lograr, buscándole de un modo y de otro, que el mercado por ejemplo esta pidiendo color, pues le buscamos que el producto cada vez vaya teniendo un mejor color, que este más morado, o que demanda mayores tamaños, pues le buscamos para sacar esos tamaños que está requiriendo”.
“La idea es registrar esta nueva variedad, ojalá y lo logremos, más que todo como se dice para cuidar la marca, siendo que como se ha dicho, aparte de dinero más que todo lo que se ha invertido es tiempo, mucha dedicación, porque no es fácil, batalle bastante para seleccionarla porque ya la ponía en una tarima y ya cuando acordaba ya no sabía dónde había quedado, me la revolvían, y pues me tenía que poner a juntarla de vuelta, por lo que si nos costó trabajo, pero bueno a final de cuentas ha valido mucho la pena dando resultados muy alentadores y satisfactorios, pudiendo hoy hablar de una precocidad de hasta 2 meses, lo que nos está ahorrando tiempo, dinero, trabajo, recursos naturales sobre todo agua que es indispensable, además que no batallamos tanto para encontrar gente que nos ayude a trabajar porque en esos tiempos en su mayoría están libres, entre muchas otras ventajas que esta variedad precoz ha traído consigo. Tiene un buen color, tamaño, y sencillamente esta como nosotros la queríamos, con rendimientos que sin exagerar rondan de las 25 a las 30 toneladas de ajo por hectárea, que es lo que este año estuvo dando”.
“Como lo mencione, nosotros sembramos estos ajos cubanos a finales de agosto de 2024, de forma manual con gente, que para ello también desgranamos a mano y seleccionamos con la tómbola que es como llamamos a la maquina seleccionadora de grano, que cuenta con diferentes cribas a través de las cuales va separando tamaños, que van desde chico, mediano y grande, se le da una curada y de ahí se va a la siembra por tamaños”.
“Se sembró en surcos a 4 hilos, con sistema de riego por goteo o con cintilla, que en general los ajos demandan de bastante agua, sobre todo para cerrar su ciclo, los 2 últimos meses requieren de mucha agua, y al inicio cuando aun la planta es pequeña su necesidad es mínima. Se cultivan todo el año, según vaya ocupándose. Yo pongo 30 hectáreas de ajos cubanos y 10 hectáreas de los que acá llamamos tardíos o normales”.
“Ya que los ajos han madurado o que su ciclo se completó, se mete el tractor con un implemento que llamamos rotor que va aflojando los ajos desde una parte baja del suelo, para que posteriormente llegue la gente y comience a sacudirlos para después irlos achorizando o engavillándolos, dejándolos así por un periodo de 8 días en campo para que la planta y el bulbo se deshidrate hasta llegar a su punto ideal, para que luego vuelva a entrar la gente a mochar, labor donde cortan raíz y tallo, dejando solamente las cabezas las cuales se van recolectando en rejas o cajas de plástico, que es como son transportadas a la bodega donde se limpian y se meten a la corredora para su selección final por tamaños para de esa forma ser empacados en cajas de cartón que es como se mandan a las diferentes plazas de consumo del país”.
“El ajo se apila o se achoriza dejándolo en condiciones de campo, para que se deshidrate, pero sobre todo para que los bulbos llenen, porque de repente unos van más tiernos que otros, y para que llenen bien todos o se uniformicen. Sabemos que ya están en su punto porque la misma planta nos va diciendo, donde ya esta muy seca es porque ya quiere moche, siendo que también no pueden ir muy frescos, porque verdes se pueden echar a perder en la bodega, se pudren o se prenden como decimos”.
“Tan solo para mochar llegamos a traer hasta unas 100 o 150 gentes, otro tanto para apartar, limpiar y llenar cajas, por lo que en el ajo se ocupa de muchísima gente para trabajar, lo que hasta cierto punto a llegado a ser una seria limitante, requiriendo de una alta cantidad de mano de obra tanto para la siembra como para la cosecha. Que ya anuncian por ahí que existen maquinas cosechadoras de ajo, por allá en Brasil o Argentina, y pues ojalá y nos lleguen para acá, porque el ajo si depende de mucha gente, y este tipo de herramientas creemos que nos facilitarían y ahorrarían muchos recursos”.
“También ya hay sembradoras de ajo, aunque yo no las he visto trabajando, pero si me ha tocado ver siembras de ajo con sembradoras y la verdad es que no me han gustado mucho, yo todavía le voy más a una siembra manual, que quizás solo sea cuestión de perfeccionar uno que otro detalle con la sembradora, a lo mejor nomas es acomodarla bien, siendo que he observado que a veces echa la semilla muy junta y otras veces muy retirada, y a mi eso no me gusta para nada, porque donde el ajo queda muy separado tiende hacerse bombón y así pues simplemente ya no sirve para el mercado, pierde completamente su valor comercial. El ajo para su buen desarrollo tiene que tener su espacio apropiado, y nosotros lo que traemos aquí es un espaciamiento de 10 centímetros aproximadamente entre ajos”.
“También existen algunas otras malformaciones en el ajo que afectan su calidad y por ende su valor comercial, como es el caso del llamado ajo camarón, que hemos visto se da principalmente por los cambios climáticos bruscos, situación que ya no nos ayuda mucho como antes; por ejemplo, el ajo demanda de mucho frío en invierno, y ahorita con estos climas ya casi no nos hace frío, ya no hela como antes, y por otra parte los calorones se vienen muy fuertes, condiciones que nos afectan severamente y no solo en el ajo sino en todos los cultivos, consecuencia creo yo del llamado cambio climático originado por el maltrato humano infligido al planeta”.
“Incluso si recordamos, la gente de antes sabia cuando iba a llover, que el día de San Juan ese día llovía, y ya ahorita ya no se sabe nada de eso; ahorita, así como esta, para mañana nos amanece lloviendo, o haciendo un calorón, o unos aironazos, y todo puede pasar, ahorita ya nada esta escrito. Nos ha llegado a llover en noviembre y diciembre, y eso también le afecta al ajo porque se nitrogenan con el agua, y tienden a escobetearse o a rebrotarse, que también se da por lo mismo del cambio climático, siendo que la planta no sabe definir, va en frío o en fresco, y de la noche a la mañana llegan los calorones, y luego de repente le cae una helada, y es ahí donde el ajo se descompensa todo, esos cambios bruscos son los que desequilibran al cultivo y es algo lógico como sucede hasta en uno mismo cuando de repente esta uno en el calor de la casa y sale al frillazo, pues se empieza uno a sentir mal y es ahí donde se vienen las enfermedades, que es más o menos lo que sucede con las plantas”.
“Entonces es cierto que el cambio climático es un grave problema que existe a nivel mundial, y esta afectando seriamente a todos los campos de producción y en general a toda la alimentación mundial. Que se dice que unos años más el hombre va a tener que producir el doble de alimentos de lo que produce en la actualidad, por el incremento constante de la población, ante la grave limitante de que las tierras fértiles y cultivables se están acabando, pero sobre todo el agua, que ciertamente la estamos sobreexplotando, ya no son aquellos años donde el agua la bombeábamos de muy encima, ahorita el agua va para abajo, ya este pozo por ejemplo ahorita todavía estamos rebombeando a 160 metros de profundidad sacando los 30 litros, pero ya más hacia arriba, si hay pozos hasta de 300 a 400 metros de profundidad, ya zonas muy bajas, donde obviamente el costo de la energía necesaria para extraer el agua se duplica o triplica, situación que pues es un claro indicador de que está escaseando el agua, que año tras año van bajando los niveles, y para el ajo como para cualquier otro cultivo, el agua es fundamental, pero creo yo que aun más para el ajo, es mas demandante, porque por ejemplo como a los chiles les puede llegar a faltar y no les afecta tanto, y al ajo faltándole tantita agua y se vacían, pierden color y en general pierden rendimiento y calidad”.
Para finalizar, el Señor Núñez Cardona agregó; “la cuestión de los ajos tiene su ciencia, pero hasta cierto punto yo les voy a decir que es fácil, nomás es cuestión de aplicarnos, y aquí están como ejemplo los resultados que hemos logrado obtener, solo hay que enfocarnos y estar al día en la milpa como decían, sin descuidarlos nada porque eso sí, este es un cultivo muy delicado, cualquier detallito que falte y ya se presentan las perdidas, no se diga ya cuando están llenando y que les llegue a faltar agua, o que se resequen y luego les echa uno agua de más y ya los manchamos, los podemos echar a perder ya de hechos, por lo que cualquier errorcito que se nos pase puede llegar a causar graves pérdidas, o tumbarlos tiernos, que les faltaban 15 días o una semana y los tumbamos, con eso ya los echamos a perder, por lo que si es un cultivo muy delicado pero estando al pendiente o al pie del cañón como dicen, los resultados pueden llegar a ser muy buenos, solo es cuestión de dedicarnos al 100%, tener fe y echarle todos los kilos”.
Espera la 2ª parte de este valioso reportaje productivo, en próximas ediciones…
Salvador Juárez / El Despertar del Campo
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