Sabor único e inigualable

En el país de las tortillas de maíz desde tiempos ancestrales también ha existido otra forma de usar esta masa que tanto gusta el mexicano, y se trata precisamente de las tradicionales gorditas, platillo típico que simplemente es un tipo de tortilla más gruesa que suele rellenarse con diferentes guisos cuando adquiere el tamaño suficiente, a través del calor de una plancha, representando así desde hace cientos de años un auténtico alimento básico de la cultura nacional, que a donde sea que vayamos seguro podemos encontrar una gordita para saciar el apetito.
De esta forma, podemos también encontrar muchas personas dedicadas a elaborar y comercializar este sabroso alimento, como una forma digna de sustento, al igual que hay también muchas formas y herramientas para realizarlas, desde cocinas más modernas de acero inoxidable con comales a base de gas, hasta las más tradicionales que emplean utensilios e insumos que desde hace cientos de años se han utilizado en esta labor, como es el metate, plancha o losa de piedra generalmente rectangular y cóncava usada desde tiempos prehispánicos para moler manualmente especias y granos como el maíz, entre otros ingredientes, y calentadas en comal con leña de árbol, principalmente de mezquite, tal y como gratamente lo continúan haciendo en las famosas y deliciosas Gorditas Doña Enriqueta, situadas justamente en la localidad de Chaparrosa, del municipio de Villa de Cos, Zacatecas, donde con gran gusto y pasión por su trabajo, las señoras María del Carmen, Dora e Iveth nieta precisamente de Doña Enriqueta Núñez Guajardo, creadora de estas tradicionales gorditas, atienden y alimentan a cientos o quizás miles de clientes que acuden diariamente para degustar esta verdadera delicia culinaria.
Desarrollan un trabajo excepcional como tradicionalmente se realizaba ya hace mucho tiempo atrás, preparando la masa de maíz en el metate, para después agregarle algo de queso con un color rojizo, ya que ha sido molido con un poco de chile guajillo para que le de esa tonalidad y sabor inigualable, así posteriormente comienzan a darle forma a la gordita torteando manualmente la masa, para como último paso colocarla sobre el comal calentado con leña ardiendo de mezquite, lo que sin duda alguna les da ese sabor único y exquisito al paladar.
“Nomás les puse la muestra, porque yo ya no pude más”, comentó Doña Enriqueta Núñez con gran emoción, haciendo referencia a sus nobles colaboradoras, a través de quienes sigue vivo este gran trabajo lleno de orgullo y satisfacción, por lo que con ese mismo entusiasmo Doña Enriqueta agregó, “tenemos más de 60 años haciendo gorditas, y yo hasta que ya no pude más”, lo bueno que como anteriormente lo mencionó, ha compartido su legado enseñando y transmitiendo su conocimiento a otras, para que puedan ellas seguir con la labor, “que pues es mucho trabajo, pero es muy satisfactorio y representa una forma digna de vivir”.
“Así era el trabajo de hacer gorditas en aquellos años, que déjenme platicarles que ese metate que utilizamos, tiene más de 100 años, iba yo a un mandado y me encontré un pedazo y más adelante me encontré el otro, y los recogí y los pegue, los amarre, después salió disque la dueña, pero no, yo me lo quede, pues yo me lo halle en la calle y yo lo recogí y lo arregle, y ahí sigue funcionando hasta el día de hoy”.
Asimismo, la Señora María del Carmen, colaboradora, con gran emotividad añadió; “nuestras gorditas además de consumirse aquí localmente, se han ido también hasta Estados Unidos, hasta Roma, a España y a muchos lugares más allá de las fronteras, porque gracias a Dios les han gustado mucho a la gente, creemos nosotros que, a lo mejor por tantos años de trabajo, lo que nos ha ido dando esa experiencia para hacer las cosas lo mejor posible, que ciertamente se necesita ser responsable en el trabajo y tratamos de hacerlo así, para que sigan visitándonos y el cliente se vaya completamente satisfecho”.
Definitivamente los años de trabajo, les han dado la experiencia necesaria para saber elaborar ese tipo de alimento tan sabroso, hecho en familia y en casa de una forma artesanal o tradicional; bonito trabajo que confiere satisfacción y orgullo para quienes a él se dedican, y que sin duda alguna aporta un nutritivo y sabroso alimento elaborado con ingredientes naturalmente del campo, por lo que ojalá sean muchos años más los que esta bella y meritoria tradición continúe.
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