Frutos que confieren identidad

Hablar de la producción de chile es enunciar un extenso abanico de alternativas e información entorno a su importante legado que confiere identidad a estas tierras dadas sus profundas raíces culturales, económicas y sociales que trazan la idiosincrasia del mexicano; por ello, a pesar de que hoy la agricultura representa un gran desafío, es indispensable crear un nuevo enfoque que fomente empatía y respeto por el campo y sus valores, con el fin de fortalecerlo y preservarlo, dimensionando y reconociendo su gran importancia como base de la alimentación mundial, integrando una fructífera conexión entre la tecnología, la juventud y la experiencia, lo que exprese como resultado evolución e innovación maximizando el rendimiento y la calidad de las cosechas, comprometidos con la eficiencia, procurando siempre la conservación de los recursos naturales, económicos y humanos, tratando así de transformar al sector productivo en uno más moderno y competitivo.

“Desde que tenia como unos 13 o 14 años ya mis hermanos me traían aquí plantando y cuidando estas matitas de chiles, hermanos ya mayores que ya ellos ya se retiraron, y pues ahora continuamos nosotros, por lo que yo creo que ya tenemos como unos 4 años que estamos tratando de producir en una cantidad un poquito más grande y de una forma más tecnificada”; así lo compartió Juan Medina, agricultor por vocación, originario de la localidad de Altamira, perteneciente al municipio de Fresnillo, Zacatecas, suelos en los que en el reciente ciclo agrícola estableció una superficie de aproximadamente 10 hectáreas con el cultivo de chiles de diferentes tipos, 4 hectáreas con chiles anchos híbridos de la variedad Marqués, otras 4 hectáreas de chiles anchos criollos, y 2 hectáreas más de pasillas criollos.

“Aquí en la agricultura todos los años son muy diferentes, y pues lamentablemente de repente llegan los siniestros o tiempos malos, que es donde uno se destantea, y se baja la moral, porque pues la verdad es que ahí pone uno todo en las matas, el tiempo, el dinero, el trabajo y mucho más, es decir, se entrega uno al cultivo con la fe y la esperanza de que Dios nos bendiga y nos dé una buena cosecha, muchas de las veces simplemente para poder seguir trabajando. Y si la verdad es que en aquel tiempo que yo empecé, si estaba la cosa más triste, lo digo así porque por ejemplo era surco corrido, ósea era muy diferente la forma en la que trabajamos a como lo hacemos hoy en día, ya que afortunadamente en la actualidad la tecnología está muy avanzada, y a uno como agricultor nos ayuda mucho, aunque a veces representa inversiones muy grandes, pero si nos ayuda mucho a trabajar mejor, más rápido y más fácil, porque antes por ejemplo no podíamos ver este tipo de plásticos o acolchados que hoy nos ayudan a retener más la humedad en el suelo y a que no salga tanta hierba, e incluso lo que es el sistema de riego, que hoy metemos goteo con lo que es más sencillo regar y más preciso, y antes era puro riego corrido, donde se perdía tiempo y se gastaba más agua, entonces definitivamente la tecnología nos ha ayudado a ser cada día mas eficientes produciendo más con menos gasto de recursos, aunque si cuesta, pero si la sabemos utilizar bien nos puede dar para pagarse y nos deja algo de ganancia”.

Asimismo, reforzando el intercambio de experiencias, Don Juan Oviedo, también agricultor originario de la localidad de Altamira, agregó; “siempre hemos sido productores a baja escala, con unos cuantos años que se ha puesto un poco más a través aquí de mi tocayo Juan Medina, que es más joven, porque yo ya de cierta manera pues me voy haciendo un poquito más a la orilla, ya no tiene uno la edad para aventarse tan a lo grande, pero hay seguimos tratando de ayudar de una u otra manera”.

“Pero si yo desde chico he andado en el campo, porque pues a uno le dieron poco estudio los papas, entonces yo ando en los 65 años, por lo que yo creo que ya tengo más de 50 años trabajando, entonces ya no es la misma, ahorita vengo a trabajar temprano y ya para las 10 u 11 de la mañana ya ando bien cansado, entonces pues hay le tiene que ir uno dando paso a los más jóvenes que le metan con más ganas que uno”.

“Además, cabe señalar que estas tierras no tienen mucho tiempo que se abrieron al cultivo, aquí antes era monte, tendrán como unos 20 años que se abrieron, por lo que no son muy viejas. Yo y otro hermano, antes echábamos esos chiles y se daban; duro como 10 años una tierra que cada año se echaban chiles y se seguían dando bien, fertilizando lo normal de antes, pero lo que si es que fueron tiempos que ni un año valió el producto, por muy buenos que estuvieran los cortes, nomas a 2 pesos nos lo pagaban, así que, pues nomas iba sacando uno los gastos, ya si había algún siniestro pues ni los gastos salían, entonces ya de ahí se va desanimando uno, y sobre todo pues se descapitaliza, que a lo mejor trae uno poquito capital y como lo dice Juan, con la fe de que nos retribuya el trabajo que hacemos, pues le invierte uno para tratar de hacer producir las plantas, pero pues cuestiones del clima, condiciones difíciles, pues hacen a veces que las cosechas no sean las esperadas y es donde se vienen las pérdidas, ya cuando se viene todo bien, que salen las cosas normales, pues que bien, ya saca uno por lo menos para los gastos”.

Espera la 2ª parte de este reportaje, en próximas ediciones…

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