Panorama retador

Este ciclo se perfila como un periodo retador para el sector agropecuario mexicano, tanto por factores de mercado como por el entorno institucional y comercial. Uno de los principales elementos de incertidumbre será la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), con posibles implicaciones para cadenas altamente integradas como granos, oleaginosas y sistemas pecuarios.
En lo que respecta a granos y oleaginosas, el panorama estará marcado por el incremento en los costos de producción, especialmente fertilizantes, energía, financiamiento y logística, así como precios internacionales a la baja, derivados de la apreciación del tipo de cambio y de una producción mundial récord de maíz y trigo, principalmente. Además de la exclusión de productores medianos y grandes (más de 5 hectáreas) de programas como precios de garantía, fertilizantes y otros apoyos productivos, lo que limita la capacidad de respuesta de un segmento clave para la oferta nacional.
Las proyecciones indican una tendencia positiva en producción y valor, impulsada por el subsector pecuario y la demanda interna de alimentos. No obstante, este avance estará condicionado por factores climáticos, económicos y de política pública, además de uno de los principales riesgos como el que hoy representa el tema del impacto del gusano barrenador, que ha frenado las exportaciones de ganado en pie hacia Estados Unidos, generando pérdidas económicas y mayores costos sanitarios. La variabilidad del clima, el estrés hídrico y el encarecimiento de insumos siguen presionando especialmente a pequeños y medianos productores, junto con la necesidad de mejores esquemas de comercialización, financiamiento y acceso a tecnología; en este contexto, la innovación y la sostenibilidad son ejes estratégicos, la agricultura de precisión, el riego eficiente y las prácticas climáticamente inteligentes serán determinantes para la competitividad y la seguridad alimentaria.
El sector hortofrutícola, altamente exportador, enfrentará una pérdida de competitividad cambiaria, situación que afecta de manera general a todas las exportaciones agroalimentarias, reduciendo márgenes y desincentivando la inversión. De manera transversal, se prevé que continúe el descontento de los productores, asociado a la inseguridad en zonas rurales, los altos costos de producción y la falta de políticas públicas orientadas a incrementar la producción de forma sostenible.
México cuenta con productores de clase mundial y una base productiva sólida; sin embargo, el desafío central sigue siendo alinear las políticas públicas con el potencial del campo mexicano, para avanzar hacia una mayor productividad y competitividad en un entorno cada vez más complejo. El panorama es retador, pero lleno de oportunidades. Convertir los desafíos en motores de cambio permitirá seguir alimentando a México y al mundo.
El Despertar del Campo, La Nueva Visión Del Agro…
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