Cultivo progresivo en demanda y productividad

El cultivo de esta hortaliza es muy valorado por su período vegetativo corto, y por tratarse de una planta con gran adaptabilidad, ya que prospera incluso bajo condiciones de clima invernal, y puede establecerse tanto en sistemas productivos a campo abierto así como en esquemas de agricultura protegida en cada una de sus variantes; por ello el pepino forma parte importante dentro de los principales programas de producción agrícolas del país, donde juega un relevante papel debido a que su consumo genera una gran demanda tanto en el mercado nacional como en el internacional, situación que ha generado un incremento continuo en la superficie sembrada así como en el rendimiento medio por hectárea mediante mejoras en el desarrollo, manejo y aplicación de le tecnología disponible en el entorno.
Cabe señalar que aunque se pueda sembrar en cualquier temporada, en México el pepino es más abundante durante la estación de primavera, pues es en los meses de marzo, abril y mayo cuando se levante el 44% de la cosecha total del año, destinada principalmente para su consumo como fruta fresca y en una mucha menor proporción como encurtido.
Definitivamente el desarrollo tecnológico ha influido significativamente para que las condiciones productivas y competitivas de este fruto en el país evolucionen, haciendo uso hoy en día de herramientas para mejorar la calidad y el rendimiento, como métodos modernos de fertirrigación, semillas mejoradas y acolchados plásticos para el control de malezas y retención de la humedad en los campos. Como se mencionó, se acostumbra sembrar tanto a campo abierto donde sus características como plantas son principalmente rastreras, dependiendo de la variedad utilizada, así como bajo ambientes protegidos con propiedades trepadoras, siendo definitivamente en el invernadero donde se pueden llegar a expresar las mejores características del cultivo, con cosechas que pueden llegar hasta las 170 toneladas por hectárea dado sus hábitos de crecimiento vigorosos e indeterminados lo que estimula una acelerada producción; no por ello el campo abierto deja de ser un sistema eficiente, en el que se requiere de menores costos a comparación del invernáculo y mediante el cual con un buen manejo preferentemente con acolchado y fertirrigación, llevando un adecuado programa de nutrición y un control integrado de plagas, también se pueden conseguir buenos resultados, con la desventaja lógica de que se ven aumentados los riesgos climáticos, como daños por heladas tardías o tempranas, plagas, lluvias excesivas, granizadas, vientos desecantes, sequías, etc., más sin embargo sigue siendo una alternativa para productores que desean estar en el negocio, pero que no tienen el capital necesario para poder incursionar en la agricultura protegida, la cual requiere de fuertes inversiones, también cabe señalar que aunque este tipo de producto al igual que el de invernadero puede llegar a una seleccionadora donde se categoriza y se empaca, su comercialización está principalmente enfocada al mercado nacional, sin mucha exportación, ya que para ello se requiere de una mayor calidad y sanidad.
Esta cucurbitácea se produce en dos categorías principales, pepino de mesa para rebanar (slicer) y pepino para encurtir (pickle o pepinillos). Este último se produce en el país en pequeñas cantidades sobre todo para comerciar de manera internacional y para destinarse a la agroindustria, al ser utilizado por las cadenas de comida rápida; por su parte el slicer representa el 80% de la producción, y se subdivide a su vez en americano y europeo, también conocido como inglés.
En el plano local, Zacatecas es también un estado fuerte en producción, con una inmejorable ubicación de acceso a las más importantes plazas y en términos generales de buen clima. En la entidad, de forma contrastante, uno de los factores que favorecen al cultivo de pepino, es la escasa precipitación existente, ya que incrementándose el nivel de lluvias o de humedad, también aumentan los problemas con Mildiu, enfermedad considerada como el cáncer en esta hortaliza, trayendo consigo un gran desgaste para controlarlo por su acelerada propagación, alteración caracterizada por hojas con manchas amarillas, la cual si no se controla eficazmente, termina con el follaje y por consecuencia se queman los frutos, dejando consigo grandes pérdidas.
Otro factor a favor es el agua con la que se cuenta en muchas regiones, con conductividades eléctricas bajas que oscilan entre el 0.6 y el 0.4, lo que permite poder aportar un poco más de fertilizantes a la planta y no aumentar la cantidad de sales en el suelo. Dentro de su manejo lo principal es la correcta aplicación de agua lo que genere una planta más vigorosa; en segundo término es el adecuado manejo en la conductividad eléctrica del suelo, dado que el pepino es de las pocas plantas que son susceptibles a los microelementos, tanto si le faltan como si los tiene, por lo que siempre hay que estarle proporcionando estos, así como macronutrientes.
Otra peculiaridad de este cultivo, es que reacciona fácilmente al amoniaco, por lo que si se adicionan fertilizantes con base amoniacal, se tienden a presentar muchos cambios, haciendo necesario el cuidado estricto con este tipo de nutrientes. Finalmente, es el factor económico uno de los problemas principales que afectan la nutrición y producción del pepino, en el sentido de que aún existe gran resistencia por parte del productor para fertilizar a las plantas de forma suficiente, por lo que se tienden a bajar las proporciones de elementos aplicados, dando como resultado deficiencias y disminución en los rendimientos.
El alto nivel de producción y consumo de pepino, es base para la generación de una importante fuente de empleo, dado que los diferentes sistemas de cultivo requieren de bastante mano de obra tanto para labores culturales así como para su cosecha, selección y empaque, lo que a la vez origina una considerable derrama de recursos económicos.