Raíces de un futuro esperanzador

Forjar raíces fuertes que le den el vigor necesario a la plántula que se trasplantará a campo, es la base del éxito en cualquier sistema productivo comercial de hortalizas, tal y como se esfuerzan por hacerlo día a día en Rancho La Plazita, invernaderos ubicados en suelos pertenecientes a la localidad de San Francisco, del municipio de Tabasco, Zacatecas, logrando así la producción de millones de plantas que a futuro con el manejo y cuidados requeridos darán sus mejores frutos.
Digna y destacada unidad de producción liderada por el Señor Epigmenio Barajas Sandoval, experimentado y entusiasta agricultor, con toda una vida de actividades dentro del ramo, quien amablemente comparte parte de su conocimiento adquirido dentro de esta noble labor, señalando así que; “aquí nos dedicamos a lo que viene siendo el campo en toda la extensión de la palabra, y en ciertas temporadas como estas nos enfocamos más a lo que es la producción de plántula para trasplante, de diferentes hortalizas como chiles, jitomates, tomatillos, pepinos, cebollas, calabacitas, etc., para servicio y atención de diversos clientes con los que afortunadamente contamos tanto localmente del mismo municipio, así como algunos foráneos de por el lado de Fresnillo y Villa de Cos, a quienes satisfactoriamente les ha gustado el trato que brindamos pero sobre todo la seriedad y efectividad en el trabajo que realizamos”.
“El proceso para la producción de plántula es algo largo y complejo, y consta de varios pasos a seguir, siendo así el primero lo que es el lavado y desinfección de charolas, para posteriormente pasar a el área de siembra. Cabe destacar que la mayor parte de nuestro trabajo es austero o manual”.
“Las charolas que aquí utilizamos son de unicel de 338 cavidades; y año con año estamos metiendo charolas nuevas y desechando charolas ya muy usadas que están porosas, quebradizas, y que por el mismo uso han dejado de funcionar como debieran”.
“Entonces el primer paso para limpiarlas y reutilizarlas es el lavado con agua a presión de chorro para tumbarle lo más que se pueda de impurezas, con lo que podemos decir que talvez no quede a un 100% limpia, pero si a un 90%, entonces este método ayuda mucho a poner la charola en condiciones propias, porque en otros lugares nomas la agarran y la emergen en el desinfectante, no realizan el lavado a presión de chorro como aquí nosotros lo hacemos”.
“Ya lavada la charola, el siguiente paso ahora si es desinfectarla, por lo que se recoge y se sumerge en un recipiente que tenemos con agua y una solución desinfectante a base precisamente de un fungicida industrial, que, sino erradica por completo los patógenos, si los elimina en un alto porcentaje, que aparte, ya cuando pasamos a los invernaderos en producción, ahí aplica uno ya otras cosas para mantener una elevada sanidad tanto en raíces como en todo, en el área radicular y en el área foliar de las plantas”.
“Cabe señalar que ese tipo de fungicida industrial es ligeramente tóxico, de hecho es de banda azul, siendo que la toxicidad en los agroquímicos se manejan o reconocen por sus colores de bandas, y por decir ya una banda roja cuidado es altamente tóxico, que ya casi productos de ese tipo no hay, se han estado sacando del mercado poco a poco, y los pocos que quedan se utilizan con cuidados extremos, con protectores y demás herramientas y métodos de seguridad, que como lo menciono, este fungicida pues es levemente tóxico, pero aun así le arrimamos el equipo a la gente que los manipula, ya ellos deciden si usan guantes o se la avientan así a capela porque no les hace nada, entonces en esta parte no hemos tenido ningún grado o problema de toxicidad; ya en los insecticidas que esos los metemos adentro de los invernaderos en producción intensiva, si son un poco más tóxicos, pero ya sabemos cómo manejar el tema para la protección de las personas que andan adentro, por lo que tampoco en ese sentido se ha presentado algún tipo de situación adversa”.
“Entonces ya que lavamos la charola a presión de chorro, la sumergimos en la solución desinfectante para erradicar patógenos, se orea o se seca al aire libre con el sol, ahora si pasamos a la siguiente etapa del proceso, que es precisamente la siembra de la charola, en un sitio que tenemos acondicionado para esa labor que conocemos como área de siembra. En esta parte contamos con unas maquinas de siembra hechizas que su efectividad no es al 100%, se puede decir que esos equipos nos dan una eficiencia de un 85%, por lo que ya que la maquina depositó la semilla en la charola esta pasa a revisión para asegurarnos que no vayan cavidades vacías y que vaya la cantidad de semillas por cavidad que se necesitan”.
“Nuestras sembradoras como lo comentaba son hechizas, austeras, nosotros mismos nos las ingeniamos, y literalmente trabajan a través de una aspiradora que es la que genera la succión de aire para que la semilla se pegue a la plancha, de donde al cortar la succión por medio de una llave y darle la maroma a la plancha caerá en cada cavidad de la charola la cual es colocada manualmente por el personal. La efectividad de esta máquina depende de la calidad de la semilla, siendo que hay clases de semillas más enceradas, sin impurezas, densas, más bien echas que nos pueden dar una efectividad hasta del 90 al 95%, pero también las hay más trabajositas, vanas, con impurezas, livianas, laminadas, rasposas, donde la máquina también reniega y baja su efectividad, por lo que tenemos que estar revisando que las charolas vayan bien sembradas. De repente nos dan la orden, que metamos de 2 a 3 semillas por cavidad, la que tiene 1 o 2 pues échale otra, si se van 4, que ya serían muchas, pues quítale 1 semillita, que es lo que visual y manualmente nos ayuda a realizar la gente, checando que vaya la cantidad correcta de semillas, para que vayan bien acabaladas como debe de ser, entonces pues las muchachas que nos apoyan en esto ya están bien diestras, con la mirada bien afinada y una alta precisión en las yemas de los dedos, para ir colocando la semillita donde falta o retirarla donde sobra”.
“Que cabe resaltar que estas maquinitas que nosotros mismos fabricamos, cuando estamos al tope de trabajo, nos dan la capacidad para producir de 1,100 a 1,200 charolas diarias en una jornada de trabajo de 8 a 9 horas, por lo que sinceramente no nos dan miedo los compromisos, pues porque tenemos este tipo de herramientas y nos apoyamos de la gente que nos ayuda”.
“Entonces tanto sembramos semillas criollas como también semillas híbridas, de chiles guajillos, pasillas, puyas, anchos, jitomates, pepinos, tomatillos, cebollas entre otras hortalizas; que claramente lo que son semillas híbridas ya vienen con una elevada calidad, ya sin nada de impurezas, por lo que nuestras sembradoras en esos casos nos dan un mayor porcentaje de efectividad, y aquí ya una falla el productor tiene derecho a una reclamación con el agente de ventas que le vendió la semilla, y la empresa tiene que revisar el caso, por lo que vienen y evalúan si la falla estuvo en la siembra, pero como la semilla viene por lotes, si a mi me falló aquí, también les va a fallar en China y en Japón, por lo que traen pues esa trazabilidad para saber específicamente donde pudo haber estado el problema, y responderle al cliente como se debe”.
“Que bueno, la verdad es que las empresas y todos los vendedores defienden sus negocios como gatos boca arriba, claro que no se van a echar tierra ellos mismos; pero aquí también uno anda bien al tiro, que hijo de la madre que me quedo onda, que le falto humedad y la regué, y así poco a poco ya empieza a ver uno con el tiempo donde pueden estar los principales problemas, nos empezamos a enseñar y claro que aprendemos, que muchas de las veces el mal viene en la semilla, aunque sean híbridos, pueden también traer sus fallas, ósea no están exentos de que puedan traer problemas. Y aquí los trabajos se garantizan después de nacer, porque ni yo soy brujo, ni el cliente es brujo para saber si una semilla viene con fallas, porque si yo fuera adivino pues yo le diría que esa semilla viene mal y no le va nacer, entonces ni para que hacer todo el trabajo, mejor no se meta en problemas porque yo de todos modos le voy a cobrar todo el proceso, pero como ni yo ni el productor sabemos que es lo que va a pasar con esa semilla, pues el trabajo solo lo podemos garantizar hasta ya que halla nacido la plantita; porque ya nos ha pasado, que hay personas que nos traen los trabajos, se los hacemos, y resulta que no nace ni una semilla, pero para eso nosotros ya gastamos material hasta donde va el proceso de germinarlas, entonces en esos casos se les cobra un porcentaje, nomas lo inicial del gasto que se ha hecho, que también pasa que el trabajo esta ralo y que para mí no me gusta, entonces le hablo y le digo al cliente, que venga y evalué el mismo, para que me diga si le doy seguimiento así como está, o volvemos a sembrar, ya si quiere un seguimiento como está hasta el final, yo les voy a cobrar al 100% el trabajo, aunque andemos después sacando las plantas de las charolas todas pinches ralas, que de donde teníamos que sacar 338 plantas, andamos sacando 80, 70 o 50 plantas nada más”.
“Entonces, ya cuando tenemos las charolas sembradas, que ya acabamos de sembrar la semilla, apagamos las máquinas y todo el mundo nos venimos a tapar con el mismo sustrato las charolas, manualmente las vamos llenando y dejando al ras el sustrato, de ahí las cargamos o apilamos en algún lugar por aquí mismo en el área de siembra, y ya por ahí en la tarde las llevamos a su respectivo lugar en el invernadero donde las germinaremos. Y para ello, cabe señalar, que nosotros no contamos con cámara de germinación, porque ocuparíamos una cámara demasiado grande, por el volumen de charolas que producimos, ya que, si decimos que sembramos de 1,100 a 1,200 charolas diarias, y empiezan a germinar o a nacer a los 8 o 9 días, podríamos llegar acumular más de 10,000 charolas, un mundo de producción, que ni para cuando cabría en una cámara de germinación común, por ello optamos por germinarlas ahí mismo dentro de los invernaderos porque hay la temperatura y las condiciones que se necesitan”.
“Recapitulando, el proceso sigue estos pasos, primero es el lavado y desinfección de charolas, después sigue el llenado de charolas con sustrato, lo tercero es el planchado con un rodillo de dedos para realizar los orificios donde se depositara la semilla, y de ahí ahora si sigue lo que es la siembra con las maquinitas que comentábamos, para posteriormente pasar a revisión, y así pasar a lo que es el tapado con el mismo sustrato, para así finalmente llevarlas al invernadero donde se germinaran, y ya germinadas extenderlas para seguirles dando el manejo requerido una vez ya nacida la planta”.
“Para moler o acondicionar el sustrato, también fabricamos nosotros mismos una máquina que nos ayuda a estar homogenizando y mezclando con agua dicho material, porque debe de llevar cierta humedad, porque en sí la semilla con la pura humedad que lleva el sustrato tiene que nacer haya en el invernadero, ya haya no se riega, sino que con la pura agua que ya lleva de aquí el sustrato tiene que germinar la semilla. Esta maquinita para mezclar el sustrato, fue mi hijo quien me ayudo a inventarla y fabricarla, siendo que un tiempo estuvo estudiando para ingeniero industrial, y le sabe bien a este tipo de cosas; porque los sustratos se tienen que estar revolviendo y moliendo, ya que hacen como un tipo de bolas, como musgo, o como un tipo de estiércol, que yo les digo que es un pasojo remolido de burro”.
“Porque antes de que mi hijo me fabricara esta máquina, andábamos ahí como locos, con palas y con lo que podíamos meneándole y tratando de revolver el sustrato bien, que hijuela chingada, cuando güeyes; por eso dijo, no pos hay que inventarnos una forma de remoler todo eso más fácilmente, y en si él ha sido quien me ha ayudado mucho en realizar todos estos inventos que hemos ido desarrollando y perfeccionando poco a poco, siendo bastante funcionales para nosotros. Que, en este mezclador de sustrato, además de revolverlo, le va aplicando el agua que se requiere, la cual viene por gravedad desde el depósito, hasta llegar a una bombita que está colocada en la misma revolvedora, para darle un mayor impulso y salga más rápido, evitando durar tanto rato dándole la humedad necesaria, porque aquí en esta labor el tiempo nos mata”.
“Ya que el sustrato se molió y se humecto, quien esta realizando esa labor, que por lo general es alguien que ya tiene experiencia, lo testea o lo toca, lo aprieta con las manos hasta sacarle agüita, que esa a grandes rasgos es la prueba para saber si ya esta en su punto óptimo; porque lo agarras lo apachurras, y ya dices, ten cuidado porque le esta faltando agua, o ya esta bien, o tiene de más, ciérrale un poco, ya que sino la semilla no germina como debe de ser”.
“El tercer paso, ya que llenamos la charola con sustrato, es hacer el orificio donde quedara la semillita, a lo que nosotros conocemos como planchado, y lo realizamos también con un equipo que nosotros mismos ingeniamos, mediante un rodillo de dedos que los tiene matemáticamente acomodados para que coincida con cada cavidad de la charola, entonces así se pasa y se regresa la charola bajo dicho rodillo el cual ejerce cierta presión y ya deja echo el pequeño orificio donde ira la semilla”.
Para finalizar, el Señor Barajas Sandoval agregó; “entonces como podemos observar aquí la mayoría de equipos han sido fabricados por nosotros mismos conforme a nuestras necesidades, pero también hay lugares donde cuentan con maquinaria más sofisticada, electrónica, prácticamente automática, donde tu solo colocas la charola y la máquina ya realiza todo el proceso en una línea automatizada, ya nada más para al final de ella recoger la charola ya sembrada, e irlas apilando, que nosotros tratamos de echar andar algo similar, comprando el módulo de siembra de dicha maquinaria, para empezar, pero el ingeniero o el técnico representante de la marca nada más no pudo hacerla funcionar como debería, y ahí la tenemos arrumbada, ya que la verdad es que nos estafaron, siendo que como iba a ser posible que una maquinita que nosotros mismos fabricamos de 2,500 pesos, que trabaja más manualmente, produjera un 90% más que una maquinaria especializada de alta tecnología y de elevado costo”.
Espera la 2ª parte de este reportaje, en próximas ediciones…
Salvador Juárez / El Despertar del Campo
Previous Post
Next Post