Importación de granos y exportación hortofrutícola

Ante el actual escenario global y conforme a la nueva versión del TLCAN, ahora recapitulado como Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés), los pequeños productores mexicanos que no tienen acceso a economías de escala en cultivos extensivos como el maíz, la soya, o el trigo, entre otros, tenderán a desaparecer por las fluctuaciones en los precios internacionales que exigen costos de producción altamente eficientes.

La firma de tal acuerdo sigue dejando en la incertidumbre al agricultor dado que a diferencia de Estados Unidos y Canadá, México no cuenta con subsidios ni programas de apoyo para que compitan en igualdad de condiciones, así lo señaló Raúl Pérez Bedolla, secretario general de la Alianza Campesina del Noroeste, quien añadió “nosotros insistimos en que en esta ocasión el equipo mexicano entró en una negociación con grandes empresarios y no se consultó a productores de granos básicos, qué bien que exista acuerdo entre los tres países, pero nosotros no fuimos consultados, no hay una sola referencia a los campesinos”.

Cinco fueron los temas que retrasaban la finalización del nuevo acuerdo comercial: temporalidad agrícola, regla de origen automotriz, cláusula quinquenal o “sunset”, propiedad intelectual, empresas propiedad del Estados y manipulación monetaria. Pero también había otros temas pendientes que nunca estuvieron sobre la mesa como la diferenciación de precios entre maíz blanco y amarillo, de acuerdo con Juan Pablo Rojas Pérez, presidente de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México, indicando así que “no se tomó en cuenta la exigencia que nosotros siempre pusimos en la mesa, de que el maíz blanco debe de estar diferenciado del maíz amarillo, ya que éste último es el que importamos, el maíz blanco debería tener un valor más alto que el amarillo”; además agregó que “los productores damos la bienvenida a este formato, pero con reservas correspondientes porque seguimos con la incertidumbre, ya que en el país los mexicanos no le hemos atinado en generar las estrategias para que la política pública agrícola beneficie a los productores con inversiones que generen infraestructura, la aplicación del desarrollo de tecnologías y la productividad para disminuir la dependencia, porque nosotros tenemos potencial, pero no tenemos las herramientas adecuadas para sacar adelante esto”.

Por otra parte, los miembros de la industria de hortalizas de Florida, Florida Fruit & Vegetable Association (FFVA), se quedaron esperando que la renegociación del nuevo tratado incluyera una cláusula de estacionalidad o suspensión, pero no fue así. Estos productores buscan poder competir con las hortalizas y berries mexicanas en iguales condiciones, pero señalan que los costos de mano de obra en México son mucho menores, según comunicado.

Es así que las implicaciones del nuevo acuerdo fluirán paulatinamente con el paso del tiempo, aunque en el corto plazo, cabe reconocer que el USMCA fue tomado positivamente por los mercados; sin embargo, la realidad en el apartado agroproductivo es que se negoció un tratado donde ganaran los sectores en los cuales cada país es más eficiente, en ese sentido se puede visualizar a un México donde se seguirán importando granos y se continuaran exportando cultivos de valor como las hortalizas, el aguacate y las berries, por lo que el principal desafío para el campo, en especial el productor de maíz y trigo, será el de producir más con menos.

Acuerdo de beneficio para el sector hortofrutícola mexicano, al seguir teniendo acceso al mayor mercado del mundo y al poder continuar aprovechando sus ventajas competitivas como el clima y la mano de obra disponible, aunque no será de igual suerte para los pequeños productores de cultivos extensivos.

 

 

Escriba una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *