Línea de partida de un nuevo ciclo productivo

Bajo un modelo hortícola actual es indispensable dar el primer paso de forma correcta y oportuna, ya que, en gran medida, de ello depende la culminación de un sistema productivo exitoso, planteamiento que hace referencia a la importancia de un apropiado establecimiento en campo mediante un conveniente proceso de trasplante.
Esta etapa, además de ser el inicio de muchos cultivos prioritarios en la región desde un punto de vista económico y social, representa uno de los temas críticos en la producción dado el grado de estrés inducido en las plantas como resultado de su manipulación para su plantación al terreno definitivo; por ello uno de los fines en esta compleja tarea, es el de minimizar los factores de presión y crear las condiciones idóneas para que cada plántula arranque su crecimiento de forma natural lo antes posible, sana y uniformemente, a través de su acertada distribución conforme a un diseño que confiera el espacio justo y facilite el desempeño. Práctica que sin duda ayuda a una mejor planificación, crecimiento y ganancia de tiempo, llevando a campo plantas con estructuras preformadas, lo que reduce costos, facilita el uso de semillas con dificultad de germinación y de alto valor económico como las híbridas, detona el crecimiento del cultivo, incide en una floración temprana e intensifica la precocidad en la producción, lo que al final del día mejora la calidad y maximiza los rendimientos.
Sin embargo, no es una labor fácil, ya que demanda mucha atención dado el amplio número de variables que se deben manejar y dominar, como la densidad y profundidad adecuada, condiciones de raíz y macices óptima de la planta, empleo y conducción de personal calificado, además de una inicial y buena preparación del suelo con el fin de acondicionarlo lo mejor posible tratando de crear una superficie suave que facilite el propio trasplante, así como trabajos posteriores.
Una semana antes de la plantación, se recomienda someter a la plántula a un proceso de endurecimiento de tejidos; esto se logra al reducir el riego con el fin de que la planta sufra una pérdida de humedad y entonces se amacice, característica que le da mayor resistencia a las condiciones que tendrá en campo. Plantas con mucha humedad lucen con raíces muy acuosas y débiles, mientras que, con algo de deficiencia, presentan raíces gruesas y leñosas; por ello es necesario determinar que el material esté listo, para lo cual se tiene que observar básicamente que el grosor del tallo y la cobertura de raíces sean los mejores, lo que genera un perfecto arraigamiento, además de dar vigor y sanidad, asimismo se debe buscar que la planta sea de altura media, no muy grande, dado que al momento de trasplantarla se puede caer, en cambio con talla corta de 10 a 15 centímetros máximo, no se ladea tan fácilmente, manteniéndose así erguida con lo que inicia inmediatamente su desarrollo.
Para iniciar con el proceso propio del trasplante, lo primero es extraer la plántula del lugar donde se sembró, ya sea de la charola en el semillero o del almacigo en campo abierto; de ahí se resguarda en recipientes seguros y humedecidos, dentro de lugares frescos y sombreados, para inmediatamente después de la extracción ser plantada en el suelo.
Las condiciones idóneas para un trasplante a raíz desnuda son viento en calma, temperatura fresca, y suelo con un alto porcentaje de humedad; se recomienda hacerlo por las tardes o a primeras horas del día cuando aún no hay mucha radiación ni calor, o demasiado frío. De igual forma, para plantas con cepellón, las condiciones son prácticamente las mismas, solo que en este sistema las fallas se reducen significativamente, y siempre hay que considerar que toda la parte del sustrato el cual contiene la raíz, quede totalmente tapado, de lo contrario la posibilidad de deficiencia se incrementa; en ambos casos es bueno agregar substancias inductoras de enraizamiento antes de trasplantarla, para impulsar el crecimiento de esa parte de la planta en el terreno, especialmente en suelos fríos.
Al momento preciso de la inserción, siempre es conveniente introducir la planta lo más verticalmente posible y cuidar que las raíces o el cepellón no se doblen hacia arriba, ni que al momento de tapar la abertura se compacte demasiado la tierra, pero si cubrirla perfectamente para que no entre aire ni pueda acumularse agua. Otro aspecto importante en el trasplante es cuidar que la profundidad a la que se coloca la planta sea la adecuada, es decir no encajar más de lo necesario, vigilando que el cuello de la raíz quede a nivel del suelo.