ESCENARIO ERRÁTICO E IMPREDECIBLE

Escépticos pero entusiastas es como nos adentramos en este nuevo desafío, el año 2022, ciclo incierto que a pesar de ello confiamos será un periodo alentador y fértil para el campo, entorno productivo que encarna el presente y el futuro no solo del país sino del mundo entero, en el que confluyen abrumantes retos, pero también prometedoras oportunidades, y aunque la tarea de producir alimentos es cada día más complicada, estamos seguros que gracias al talento, esfuerzo, ingenio e innovación se podrá hacer frente a cualquier condición. Implacable justa en la que tendremos que mantener una postura enérgica y optimista que enriquezca la pasión por el campo y sus valores, reconociéndolo como un depositario único de prodigiosas raíces y de las expresiones más entrañables de identidad las cuales nos arraigan fuertemente a nuestra tierra y nos impulsan a trabajar con ahínco por cincelar un valioso legado de satisfacción y orgullo.
Sin duda el escenario agroproductivo internacional es errático e impredecible, como es la propia agricultura dada su naturaleza; en ese sentido, también hay que entender, que las tendencias del mercado mundial influyen de manera decisiva en la estructura del sector agropecuario, por lo que la producción cada día adquiere un carácter mucho más comercial, donde la competencia impone elevados estándares de calidad y servicio, obligando con ello a las unidades productoras a una continua modernización en sus procesos productivos, así como a la diversificación de productos y nichos de mercados, siendo obvio que las pequeñas empresas quedan rápidamente fuera del negocio ya que no cuentan con las capacidades necesarias para competir dentro de un mundo globalizado.
Asimismo, en términos locales o nacionales se visualiza un panorama complejo para la economía en su conjunto, sin estar exento el sector agroalimentario. El presupuesto de egresos para la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural para este ejercicio muestra un comportamiento y monto inercial, en donde predominan los programas cuyo enfoque es más de índole asistencial y clientelar, que, orientado a elevar la productividad del campo, por lo que no se espera que esos recursos puedan tener un impacto real en el desarrollo del sector; por otra parte, se presenta un gran incremento en el precio de muchos de los insumos necesarios para producir, sobre todo en el tema de los fertilizantes, los cuales hoy expresan costos nunca antes registrados, derivados de una serie de coyunturas globales entre ellas principalmente la escasez de gas natural, lo cual definitivamente impactara negativamente en la rentabilidad del productor.
Se configura un marco de claroscuros; por una parte, para la producción de granos y oleaginosas el escenario es sumamente complicado, pero es un poco más alentador en el caso de la producción de frutas y hortalizas, la agroindustria y el sector pecuario, los cuales además de atender de manera importante la demanda nacional, basan su desarrollo en el incremento de sus exportaciones, lo que hoy genera divisas que ya sobrepasan los 40 mil millones de dólares.
No obstante de los grandes retos que la modernidad configura, expresamos nuestro deseo de que este nuevo ciclo sea reconfortante, más productivo y exitoso para todos.
El Despertar del Campo, La Nueva Visión Del Agro…