Generaciones con arraigo

Sin duda el campo es un entorno privilegiado donde se labra el carácter y los valores, con gran relevancia tanto histórica como social, ya que no sólo representa una fuente generadora de empleos y derrama económica, sino que también responde a las necesidades alimenticias de millones de personas, resguarda la naturaleza y potencia el progreso rural, además de ser un espacio productivo depositario de prodigiosas raíces culturales y de las expresiones más entrañables de identidad nacional, en su esencia toman forma los rasgos y virtudes que definen el modelo e idiosincrasia que distinguen al país dentro del mundo y lo caracterizan como parte del mismo, creando con ello el escenario propicio del que se desprende un amplio y profundo acervo de capacidades y talentos que se transmiten de generación en generación como un legado único e irremplazable, configurando así valiosas costumbres en torno a una labor emblemática que se proyecta como un legítimo icono de orgullo y satisfacción; notable apreciación imposible de plasmar sin el firme desempeño de hombres y mujeres de campo, productores con vocación, que son prueba manifiesta de grandes facultades, gracias a lo cual toman vida y color los suelos de la región quienes como toda madre fecunda con pasión y cuidado ofrecen sus mejores frutos.
Por ello, a pesar de que la producción represente todo un desafío, es necesario construir una nueva perspectiva donde se fomente un mayor respeto y pasión por el trabajo de campo, con el fin de preservar dichos méritos distintivos e incrementar el rendimiento y la calidad de las cosechas, basados en una acertada combinación entre la innovación, la tecnología y la experiencia, defendiendo siempre la dedicación al campo y fomentándola en todos los ámbitos sociales, sabiendo que quien la ejerce con el máximo de responsabilidad entiende que es mucho más que un trabajo o un empleo, es una forma de vida, y un estilo así se mantiene sólido siempre y cuando se base en una decisión consciente, bajo una percepción constante de trascender mediante el esfuerzo por obtener mejores condiciones de desarrollo, tal como durante más de tres generaciones Los Rancheros® lo han hecho, dedicándose a la producción, comercialización y exportación de valiosos productos del campo, heredando preciadas aptitudes como el trabajo en equipo, la superación continua y el desarrollo sustentable, comprometidos con la eficiencia, calidad e innovación, procurando siempre la preservación del medio ambiente y el progreso de su entorno social.
“A lo largo de más de 60 años se ha logrado forjar y consolidar una rica tradición productiva, cultivando y abasteciendo alimentos procedentes del campo como el ajo blanco y morado, chiles frescos y secos, zanahorias, tomates, pepinos, tomate de hoja o tomatillo, pimiento morrón, tuna, brócoli, cebolla, cilantro, maíz, frijol, repollo, lechuga, entre otras hortalizas, algunas de ellas en la modalidad de manejo orgánico así como convencional, y tanto en sistemas de campo abierto como en agricultura protegida bajo invernadero y malla sombra según aplique el cultivo, además de algunos derivados obtenidos mediante procesos agroindustriales, tales como el ajo negro (diamante negro), producto completamente natural originado mediante la combinación de calor y humedad aplicada al ajo común, resultando en un bulbo con dientes de color oscuro, agradable sabor e inodoro, así como también el ajo pelado y la pasta de ajo, con lo que se han abierto nuevas puertas, buscando sobre todo compartir al mundo la cultura y el sabor de la cocina mexicana, filosofía que ha posicionado a Los Rancheros® como una empresa versátil y altamente competitiva, dando el mayor valor posible a nuestros productos, ubicándonos así como protagonistas en el mercado nacional e internacional de forma ascendente y profesional bajo una organización responsable y altamente sustentable”; amable determinación realizada por Carlos Narváez Prieto, Ingeniero Agrónomo de profesión y Agricultor por vocación, sucesor de generaciones dedicadas al campo, encargado de producción en Agrícola Los Rancheros®.
Asimismo, fortaleciendo el intercambio de experiencia e información, el también Agricultor e Ingeniero Agrónomo, técnico de Agrícola Los Rancheros® en la región de Fresnillo, Zacatecas, Omar Narváez Claveran agregó; “orgullosamente somos la tercera generación de productores, pertenecientes a la empresa agrícola Los Rancheros®, fundada por mis abuelos los señores Doña Ma. Concepción Ávila González y Don Primitivo Narváez García bajo el sueño de producir alimentos de alta calidad e incursionar con ellos en nuevos mercados tanto en México como en el extranjero, comenzando así a trabajar la tierra dentro del Rancho El Durazno, el cual hoy es una de las principales unidades de producción de Agrícola Los Rancheros®, situado precisamente en la localidad de El Durazno perteneciente al municipio de Cosío en el Estado de Aguascalientes, entidad donde además se encuentra Rancho Don Primo, próximo al municipio de Pabellón de Arteaga, después, dado que la familia siguió creciendo optan por comprar otro rancho en El Pardillo Tercero, suelos pertenecientes al municipio de Fresnillo, Zacatecas, el cual queda a cargo de mi tío Guillermo Narváez Ávila quien recientemente había egresado de la carrera de agronomía, empezando así a trabajarlo y poco a poco a crecer en la zona de Zacatecas a la par que en Aguascalientes de la mano de mis demás tíos, de esta forma es como a grandes rasgos nosotros estamos trabajando hoy en los campos que ellos abrieron desde hace aproximadamente 30 años”.
“Uno de los productos estrella de Los Rancheros®, es el ajo, del cual sembramos de 2 tipos principalmente, el ajo blanco y el jaspeado o morado, el primero lo cultivamos en la zona sur que es como conocemos a la región de Aguascalientes, en 2 ranchos, Don Primo y El Durazno, donde se establece una superficie de aproximadamente 50 hectáreas anuales bajo un manejo tanto convencional, así como cierta área de orgánico; y el segundo, en lo que es la zona norte, Zacatecas, produciendo ahí exclusivamente ajo morado, únicamente mediante manejo convencional, estableciendo alrededor de 150 hectáreas de dicho cultivo”.
En ese sentido, ampliando y profundizando en el tema de la importante producción de ajo, bajo una dinámica de interacción, los primos Narváez, Carlos y Omar añadieron; “para la zona de Aguascalientes ya solo manejamos actualmente una variedad de ajos blancos llamada Piedra Blanca, aunque hace un par de años todavía traíamos otra variedad llamada Perla, pero por cuestiones de rendimiento y costos decidimos seguir trabajando solamente con Piedra Blanca, destacado ajo blanco que se destina para su exportación principalmente hacia los Estados Unidos, del cual esperamos tener este año un rendimiento de entre las 25 y 27 toneladas por hectárea de ciclo normal, ya que también este año comenzamos con una prueba de ajos blancos inducidos, de los cuales creemos alcanzar de 18 a 20 toneladas por hectárea al ser esta la primera ocasión que los sembramos bajo esa modalidad”.
“El sistema que se emplea para estos ajos blancos es en surcos de 86 centímetros, con 2 hilos de plantas por surco y una cintilla de flujo medio para el riego por goteo, bajo una distancia de aproximadamente 8 centímetros entre plantas en ajos de ciclo normal y en los inducidos de 9 a 10 centímetros, por lo que el marco de siembra con este tipo de diseños anda entre las 290 y las 300 mil plantas por hectárea”.
“Por otra parte, en Zacatecas producimos puro ajo jaspeado, destinado todo al mercado nacional; estos los sembramos en surcos o camas con 4 hilos de plantas, doble cintilla, una en la parte central de cada 2 hilos, y dependiendo de la textura del suelo es que decidimos meter alto flujo o medio, siendo así que las densidades son mayores en comparación a los ajos blancos de Aguascalientes, manejando con ello alrededor de las 380 mil hasta las 480 mil plantas por hectárea, con lo que esperamos rendimientos por arriba de las 28 toneladas por hectárea, y confiamos que este año se cumpla”.
“Bajo las condiciones agroclimáticas que tenemos en Aguascalientes hemos podido observar que la variedad de ajo blanco que manejamos se ha adaptado bastante bien, ya que es un material que no requiere de mucho frío, pues en comparación con los jaspeados que en ocasiones cuando el invierno no es tan frío se presentan problemas con la diferenciación del ajo ya que no se hace el diente y no se forman bien las cabezas, pero los blancos diferencian prácticamente en un 100% formando perfectamente bien los bulbos, dando una excelente calidad tanto en presentación como en tamaño y sabor”.
“Cabe señalar que el origen de toda la semilla de ajo de Los Rancheros®, es producida en nuestros mismos campos, bajo un proceso en el que vamos seleccionando los mejores lotes, aquellos que muestran la más alta calidad posible, buen tamaño, sanidad y en general características sobresalientes, tratando con ello de asegurar un buen rendimiento y una mayor calidad en nuestras futuras cosechas”.
“Algo que observamos muy de cerca es el aspecto fitosanitario respecto de plagas y enfermedades, para ir tratando principalmente de prevenirlas antes que, de combatirlas, buscando sobre todo llevar un manejo lo más apegado posible a controles o prácticas biorracionales para disminuir al máximo las aplicaciones químicas, y así al final del día obtener productos inocuos de gran calidad. Por ejemplo, en Zacatecas, por lo mismo de que hay densidades más altas, se suelen presentar más problemas con hongos, por lo que tenemos que ser mucho más cuidadosos con el manejo de estos patógenos, dada la poca ventilación que dejamos por el marco de siembra que establecemos, llegando a presentarse tanto hongos foliares como obviamente la pudrición blanca causada por el hongo del suelo llamado Sclerotium cepivorum, el cual incrementa su incidencia si realizamos una continua repetición del cultivo en los mismos predios, por lo que se debe de estar muy atento en ese aspecto”.
“De esa forma es que optamos por repetir cada 5 años la siembra de ajo en el mismo suelo en el caso de que no se halla detectado dicho problema, es decir, que dejamos un periodo de descanso del cultivo antes de entrar a las mismas tierras, y en los predios que se encuentran infectados debemos de estar monitoreando constantemente, viendo los umbrales de esclerocios para saber si es posible sembrar o si están ya las condiciones apropiadas de siembra que pueden darse después de un periodo de 8 a 10 años y rotando los suelos fuertemente. En lo que es Aguascalientes, tenemos una menor superficie en comparación a Zacatecas, pero también es de gran interés la rotación de cultivos, por lo que ahí llevamos un programa sembrando un año ajo, después zanahoria, luego brócoli y en ocasiones también metemos avena para reincorporarla al suelo, y así aproximadamente cada 4 años regresamos al cultivo de ajo, pero con esa rotación previa, además de integrar composta y diferentes organismos benéficos para darle mas vida o mas textura al suelo, ya que como se sabe al realizar un monocultivo lo que estamos haciendo es acabando con la fertilidad del suelo”.
Una vez que llega la madurez fisiológica del cultivo, el proceso de cosecha juega un papel esencial, estimación respecto de la cual los primos Narváez señalaron; “a grandes rasgos para comenzar con la cosecha se mete un tractor con una navaja o una cuchilla que va aflojando la tierra y cortando la raíz, enseguida entra la mano de obra del personal quienes van sacudiendo la tierra que se queda adherida al bulbo y a la raíz dejándolo lo más limpio posible, así se sacan del suelo y se van apilando en manojos por un lapso de unos 20 minutos bajo condiciones de alta radiación, de ahí se pasa a realizar una labor que nombramos enchufe o engavillado, donde se van colocando todas las cabezas de los ajos cubiertas con sus mismos tallos y hojas para protegerlos de los rayos directos del sol evitando con ello que se manchen y logrando una deshidratación correcta en campo, de esa manera los dejamos, si el clima lo permite, alrededor de 15 días, tiempo en el que toda la savia de las hojas baja al bulbo, pasado dicho periodo vuelve a entrar la gente a mochar o a cortar lo que es raíz y tallo con tijera colocándolo en cajas de plástico para su posterior traslado al área de empaque, donde se detalla y retira cualquier residuo, se selecciona según tamaños y se empaca de acuerdo a como el cliente o el mercado lo esté demandando”.
“Como empresa siempre buscamos estar en constante innovación y tecnificación, sobre todo tratando de incrementar la eficiencia y mejorar la calidad del producto, visión progresista que nos impulsa a llevar cada día mejores alimentos hasta la mesa del consumidor”; es así que bajo dicha ideología Los Rancheros®, han logrado mantenerse vigentes en el ámbito nacional y posicionar sus principales marcas en el mercado internacional exportando a países como USA, Canadá, Brasil, Francia, España, Australia, Italia, Austria, Países Bajos, Chile, Argentina, Inglaterra, entre otros, para lo cual es indispensable el apego a ciertas normas de calidad e inocuidad, por lo que Los Rancheros® se esfuerzan constantemente para acreditar y mantener vigentes las más importantes certificaciones como GLOBALG.A.P., FDA, PRIMUS GFS, USDA ORGANIC, SENASICA, y KOSHER entre otras, la cuales además de estar enfocadas en la inocuidad alimentaria, son herramientas que sirven de diferenciación transmitiendo al consumidor una imagen de responsabilidad que garantiza su seguridad, y motivan al productor a regir su desempeño diario bajo los más altos estándares de confianza y eficiencia.
Para finalizar, Omar y Carlos Narváez concluyeron; “venir de una familia dedicada 100% a la agricultura, para nosotros representa un verdadero privilegio, pero a la vez, también es un gran compromiso que asumimos con gran responsabilidad, sustentados por la experiencia que nos ha dejado el estar en este sendero desde chicos, caminando con nuestros padres y con nuestros tíos en estos campos donde hemos aprendido a querer y a valorar la principal fuente de trabajo que tenemos, que en realidad para nosotros representa más que eso, más que un empleo es un verdadero estilo de vida, en el que tenemos que saber aprovechar al máximo los recursos con los que contamos para poder seguir viviendo de esto que tanto nos apasiona”.
Tres generaciones produciendo calidad gracias a la nobleza del campo.
Espera la 2ª parte de este destacado reportaje productivo, en próximas ediciones…
Salvador Juárez / El Despertar del Campo