Fecundas raíces del campo 3ª parte

“El ajo es un cultivo muy costoso, tanto la siembra como la cosecha, pero sin duda se lleva más gasto en la época de cosecha ya que para ello demanda de mucha mano de obra y lógicamente con ello mucho recurso para su pago, pero si hay cierto margen de utilidad, dado que finalmente es un producto que da muchos kilos, no es como el frijol que da pocas toneladas, este puede llegar a dar más de 15 toneladas de ajo por hectárea, por lo que aunque si es un cultivo caro también reditúa, entendiendo que habrá años en donde la oferta sea mucha y la demanda poca por lo que su precio puede ser bajo, pero por lo regular para nosotros ha sido un cultivo rentable”; así lo señaló José Luis Muro Rodarte, agricultor, quien en el reciente ciclo agrícola cosechó una superficie de 7 hectáreas de ajos inducidos, dentro de la unidad de producción llamada Rancho El Tanque, situado en suelos pertenecientes al municipio de Calera, Zacatecas, y distribuidos bajo el sello de su marca comercial denominada Loma Bonita Productos Agrícolas.
“Los retos que tenemos como productores es ser cada día más eficientes en el uso del agua principalmente, implementando tecnología a nuestro alcance, e ir viendo cómo podemos hacer una agricultura más orgánica o más amigable con el medio ambiente, buscando siempre producir más con menos; el riesgo que tenemos, comercialmente hablando, es que se lleguen a dar fuertes importaciones de ajo de otros países, dejando en segundo termino la producción nacional, lo que nos pondría en una gran desventaja como agricultores mexicanos ante productores de China principalmente, que es el principal país productor de ajo en el mundo. Por ello es que sabemos que cada año como agricultores nos encontramos ante muchos desafíos, peros siempre y cuando tengamos esa actitud positiva, de salir adelante con inteligencia y esfuerzo, podremos superar cualquier obstáculo, bajo el propósito de ser más rentables y de que nuestro producto tenga un mayor valor agregado”.
Para finalizar, el Señor Muro Rodarte agregó; “cabe señalar que en esta parcela de ajo se realizó un tipo de prueba con diferentes tratamientos basados en microorganismos benéficos como Bacillus thuringiensis y Azospirillum brasilense, donde a simple vista se pudo observar de entrada la diferencia en el porte de las plantas entre la superficie tratada, en comparación con el testigo”.
En ese sentido, tratando de profundizar en el tema, el Ing. Raúl Alam Martínez García, parte del equipo técnico de Aguas Firmes y Grupo Agrocime, encargado de asesoramiento en cultivos dentro del Acuífero de Calera y Fresnillo, encargado de dicho estudio con microorganismos benéficos, añadió; “a grandes rasgos dentro de este ensayo se expresaron significativas diferencias entre tratamientos, destacando 3 aspectos principales: desarrollo y crecimiento del cultivo, sistema radicular de la planta y tamaño del bulbo, destacando que el mejor sistema fue el basado en el tratamiento con Bacillus thuringiensis además de una fertilización integral con recursos orgánicos, donde se logró observar una buena adaptación y desarrollo, diferenciándose del segundo tratamiento con Azospirillum brasilense y una fertilización química sin orgánicos, hasta en un 30% más respecto de dichos factores”.
“Este tipo de ajo al ser inducido mediante la aplicación de frío, su ciclo de cosecha es de aproximadamente 6 meses, pero con el tratamiento que se aplicó a base de Bacillus thuringiensis hizo que dicho ciclo se acortara un poco y se pudiera tener una cosecha más temprana, además de aportar a la sanidad del bulbo sin observarse presencia de hongos o de algún otro tipo de alteración, por lo que el sistema radicular también se mantuvo en excelentes condiciones, y si lo comparáramos con el testigo donde no se aplicó nada, podríamos observar un ajo más corto o pequeño y algo afectado por hongos del suelo, además de atrasarse un poco en su desarrollo”.
Espera la 4ª parte de este reportaje productivo, en próximas ediciones…