Generaciones con arraigo 2ª parte

Tres generaciones produciendo calidad gracias a la nobleza del campo, son las bases que sustentan el desempeño diario de Los Rancheros®, dedicados a la producción, comercialización y exportación de productos agroalimentarios, tal como se describió en la primer parte de este reportaje enfocado al cultivo de ajo, tema con amplio abanico de información, razón por la cual se da seguimiento al desarrollo del contenido en esta su segunda entrega a través del amable intercambio de experiencias vertido por técnicos especialistas en la materia, parte de dicha empresa agrícola, como son los Ingenieros Carlos y Omar Narváez, así como Agustín Gómez Contreras, coordinador de la línea de producción en Rancho Don Primo.

“En mi caso, cuando entre a trabajar de lleno en Los Rancheros®, que fue hace como 15 años aproximadamente, ya se manejaba lo que es el sistema de riego por goteo, pero de aquel tiempo a la fecha hemos ido poco a poco innovando en ciertos componentes dentro del manejo eficiente del agua, por ejemplo, ahorita dentro del Rancho El Durazno contamos con un riego prácticamente automatizado, además se han hecho embalses tratando de cuidar y aprovechar mejor el recurso agua, asimismo se han implementado ciertas prácticas de inocuidad y se han gestionado certificaciones que dan confianza y seguridad al cliente, conforme a las demandas actuales del mercado, sin dejar de estar al tanto de que es lo que va pidiendo el consumidor tratando con ello de saber y estar a la altura de sus necesidades, buscando siempre ser más productivos, con mayores estándares de calidad, bajando costos de producción aprovechando de mejor manera los recursos con los que contamos, por lo que podemos ver que a diferencia de cuando empezaba en esta labor a hoy en día, si hemos avanzado sobre todo en la implementación de la tecnología buscando principalmente eficientar nuestros procesos”; así lo señaló el Ing. Carlos Narváez Prieto, encargado de producción en Agrícola Los Rancheros®.

“Lo que es en la zona sur, Aguascalientes, en cuanto a nutrición aplicamos compostas de fondo y todo lo demás que requiere el ajo lo metemos por fertirriego, vamos viendo en base a los análisis de suelo cual es la cantidad de elementos que va necesitando la planta, y constantemente estamos revisando el cultivo, tanto para no quedarnos cortos de fertilización, pero también para no fertilizar de más, dando justo lo que necesita tratando de desaprovechar lo menos posible y lograr con ello un buen rendimiento, todo ello nace del estudio de fertilidad donde podemos ver cuales son los niveles que traemos de nutrientes y que elementos son los que verdaderamente ocupan las plantas y cuales no, buscando siempre dar condiciones de textura al suelo y a la raíz para que pueda absorber bien todos los nutrientes que hay en la tierra”.

“Para lo que es el manejo del riego, nos ayudamos con sensores de humedad, los cuales colocamos a 15 o 30 centímetros para ir viendo como se comporta la humedad dependiendo del tipo de suelo, tratando con ello de tener la humedad solamente en la zona de las raíces, para no excedernos y desperdiciar agua, pero tampoco que nos falte, siendo bien aprovechada por las plantas, en este punto cabe señalar que hoy en día gracias a la cintilla de riego es más fácil manejar la humedad y aun más con los sensores, pero no solo nos basamos en la tecnología sino que también mediante la observación continua, venimos al campo, escarbamos, tocamos y vemos como está la humedad en el suelo, si la raíz está bien, que nos dice la planta, y prácticamente estamos constantemente viendo todos los factores del entorno que interactúan con el cultivo”.

“El trips es una de las principales plagas que pueden llegar afectar el cultivo, por 2 razones, porque raya la hoja quitándole capacidad fotosintética bajando finalmente el rendimiento y porque es un vector transmisor de virus, y anteriormente no lo veíamos así, no lo tomábamos tanto en cuenta, pero al ver que cada vez estaba trasmitiendo más virus, comenzamos a buscar mas alternativas para controlarlo, por lo que ahora hacemos monitoreos semanales para ver como andamos en los umbrales, siendo que nosotros nos permitimos más o menos entre 20 a 25 trips por planta, y cuando llegamos a esas cantidades aplicamos algún insecticida o algún repelente, tratando de mantenernos ahí siempre, pero si hay presencia de virus los umbrales bajan y nos vamos de 10 a 15 insectos por planta, incluso en nuestros semilleros no nos permitimos nada de virus; implementamos sobre todo un control biorracional a  base de extractos, de insecticidas químicos, bajo un monitoreo continuo, ya que en realidad el tema de manejo integrado va de la mano del conteo de insectos, y sino hay que aplicar, pues no metemos nada, pero si se tiene que aplicar pues aplicamos, pero no estamos aplicando nada más por sentimiento, lo hacemos porque hay un dato de por medio recabado mediante la exploración y verificación directa en campo”.

Para finalizar, el Ing. Narváez Prieto añadió; “una de las condiciones climáticas que más nos puede llegar afectar, sobre todo en la época de cosecha, son lluvias tempranas antes o cuando ya tenemos el ajo enchufado o engavillado, que se está deshidratando naturalmente en campo, dado que si llegase a caer agua eso afectaría seriamente la calidad del ajo ya que se mancha”.

Por su parte, y tratando de reforzar la transferencia de información, el Ing. Omar Narváez Claveran, técnico de Agrícola Los Rancheros® en la región de Fresnillo, Zacatecas, agregó; “para su cosecha la única diferencia que hay entre el ajo blanco y el morado, es que el tallo del ajo blanco es mucho más grueso que el del morado, por lo que tiene que dejarse más días en campo enchufado para que se descargue bien el tallo, siendo así que allá, en Zacatecas, del sexto al séptimo día podemos estar ya mochando dado que como se señala, el tallo del morado es más delgado, por lo que en la zona norte, que es Zacatecas, ese proceso del deshidratado es mucho más rápido, lo que de cierta forma ayuda a que no corra tanto el riesgo de sufrir inconvenientes por la llegada de lluvias, que no por ello quiere decir que no nos haya pasado, si nos han llegado a afectar las primeras lluvias, lo que prácticamente complica toda la cosecha porque primeramente los bulbos se pueden llegar a manchar dañando su calidad, y en segundo, todas las maniobras se duplican o se triplican, ya que se necesita de más gente para poder sacar el ajo con humedad”.

Para terminar, el Ing. Narváez Claveran concluyó; “comercialmente hablando manejamos diferentes presentaciones de ajo, el normal, pelado, y negro, entre otras, que este ultimo no es que haya un cultivo de ajo negro como tal, sino que es un proceso de fermentación donde se mete el ajo normal, de diente blanco, y dura alrededor de 38 a 45 días en fermentación, cambiando así de color, pasando de blanco a negro, el cual tiene muchas propiedades nutracéuticas aparte de ser muy rico”.

Espera la 3ª parte de este interesante reportaje, en próximas ediciones, donde se delinearán procesos importantes en la cosecha del ajo, como es el tema de enchufe y moche del mismo…

Salvador Juárez / El Despertar del Campo

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