Legado y reflexiones del hombre detrás del líder

Es natural en el hombre mirar el final, pero no poner ojo en el proceso. Es natural mirar una obra completa, pero no saber el camino a su realización. Algo similar ocurre con el tema del legado; todos admiran el logro, pero pocos han visto lo que respalda tal hazaña.

En la vida de Carlos Alberto Gutiérrez de Luna, el legado implica ser la cara de GILSA, el grupo industrial de la leche de gran relevancia. Pero no se detiene ahí, bajo la cara del líder empresarial está el hombre de familia y profesionista que ha tenido que responder, sacrificar y reinventar otros ámbitos de la vida para estar a la altura de las circunstancias.

En los albores de su carrera, él no se planteaba seguir el camino empresarial. En su momento disfrutaba de la plenitud de ejercer su profesión, la calidez, el trato y el ambiente sereno que involucra una labor tan noble como aquella que convive con los animales; situación que desde el tiempo de asumir la dirección ha dejado de ejercer, pero quedando en el cariñoso recuerdo de su mente aquellas labores como médico.

Haciendo así el uso de la síntesis, se puede catalogar su legado en dos núcleos, dos palabras que engloban su vida: empresa y familia.

En el primero, quedará calcado en el tiempo y la historia la forma en que levantó a GILSA, con sus casi 60 años de historia, de una situación desfavorable a consecuencia de la pasada pandemia, que en ese momento se tradujo en una fuerte caída en ventas. Reafirmando y posicionando la presencia entre socios y clientes. Así como el acoplar una visión más económica dentro del campo, dejando de lado la antigua forma de visualizar todo desde la perspectiva de la producción; el saber el esquema económico para salir lo más airoso posible dentro de un panorama tan complicado como lo es el sector agrícola.

“El mejor legado es el saber enseñar a trabajar a la gente con la que se está día a día… el saber inculcar el trabajo en equipo, el tener una buena organización en una empresa hace que esta camine sola… Echar a andar la locomotora y dejarla trabajando sin que esté ahí el operador.”

Es consciente del problema de la sostenibilidad del campo y la preocupación por la alimentación de los animales, por ello a avocado esfuerzos en pactar acuerdos interestatales para mitigar el tema de la escasez de pastura, así como el apoyo en la tecnificación de riego y cintillas bajo el lema “agricultura dirigida para obtener mayores rendimientos”. Siendo su principal encomienda el crear nichos en el mercado de importación a nivel local como a nivel nacional.

Trabaja duro, sabe que el tiempo pasa y no se puede dar el lujo de desperdiciar un solo momento, sabe que ni él ni el puesto son eternos, y es consciente de que no puede hacer nada al respecto más allá de dar lo mejor de sí en todo momento. Con el pensamiento en el mañana, en el próximo presidente y las nuevas generaciones, desea que la empresa vaya y siga su curso por el buen camino en el que está encausado, que no pare, y que, si cae, se mire en retrospectiva, al momento en el que él demostró que es posible inyectar nueva vida.

En el rubro familiar, el hombre detrás de la marca reconoce que no ha sido un tema fácil, pero ha entrado en el razonamiento de que a los suyos debe dedicarles su debido tiempo. De esta forma coordina agenda; igual que cuando organiza sus actividades laborales, lo aplicado a las cosas familiares. Se los debe, un hombre sin familia no es nada. ¿Cómo erigir un emporio sin lo más básico que es la familia? Es como crear un palacio sin firmes fundamentos.

Hoy día es padre de 3 hijos. El mayor, estudiante de MVZ; la hija, cursando estudios en administración de empresas; y el más pequeño de la casa continúa viviendo su etapa de educación básica.

Una mirada más a fondo delata que la elección de estudios no es al azar. Al mirar la labor del padre, es fácil ver la inspiración en los hijos en su deseo de crear algo conjunto, algo familiar, una empresa a futuro donde el estudio de la parte del campo y el factor financiero y administrativo compaginen para mejorar las deficiencias de hoy.

Y no es para menos, el MVZ Carlos Alberto Gutiérrez es prueba viviente que, en una sociedad empresarial fundada y desarrollada bajo un emblema de consorcio familiar, el liderazgo se mantiene bajo la pauta de la meritocracia y no en base a un linaje nepotista. Pues la actitud y la aptitud son evidentes, así como un profundo cariño por el trabajo, por la empresa, y, sobre todo, por el campo mismo, base de toda su vida.

Aun así, no se engaña sobre su perspectiva personal sobre este tema, sabe que la situación es difícil, en especial por el agua. Pero, bajo la mirada optimista de un líder nato que sabe ver la oportunidad en medio de la adversidad, reconoce que esta situación abre el reto de ser más eficientes con su uso para saber sortear el tema. Ser más analíticos con los cultivos que los agricultores se proponen sembrar.

Así llega a su fin esta historia que se sigue escribiendo. Un legado que sigue con constante construcción y evolución como la vida misma, el reflejo de un grupo industrial, la figura inspiracional de nuevas mentes. La historia del hombre detrás del líder, el sentir detrás de la decisión, la mirada al futuro desde la senda del presente. Ideal concentrado en el eslogan de la Expo Leche GILSA del año antepasado: “Innovando el campo hacia el futuro”

Con todo este trasfondo, ¿qué significa el campo para alguien así? “Es vida, trabajo, bienestar, productividad, principal ingreso de las familias mexicanas… Si no hay campo, no hay vida.”

Bryan Pichardo Gallegos / El Despertar del Campo

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