Origen de una leyenda mezcalera

El camino al éxito es duro y suele estar lleno de todo tipo de adversidades, siendo el amor y cariño al trabajo diario la clave para cosecharlo; y si se aplica la pasión y el gusto personal, sin duda se llegará a la cima sin importar tropiezos y caídas.
En ese sentido, Don Aurelio Lamas Luna es prueba viviente de lo que el temple y el apego al trabajo constante y decidido pueden lograr, sumado al ingenio que se mezcla con la pasión y el amor por un arte que exige la perfección para tocar con satisfacción los paladares más finos.
Comienza su historia un 3 de julio de 1962 en las tierras de Huitzila, del Municipio de Teul de González Ortega, Zacatecas, llegando como el tercero de un total de siete hijos dentro de una familia de vena mezcalera por naturaleza. Siendo la producción de este licor por parte de sus bisabuelos uno de sus recuerdos más tempranos.
Como todo miembro de familia comercial en un entorno rural, su entrada en el negocio comenzó a corta edad teniendo en sus memorias la tarea de arrear las mulas en la molienda a la tierna edad de 3 o 4 años. Conforme fue creciendo, su involucramiento fue aumentando mientras alternaba sus estudios con el trabajo agrícola familiar, donde ahora le correspondía el acarreo del agave y la leña para más tarde dedicarse a repartir el mezcal en otros municipios.
Su paso por todas las etapas de producción sería de vital importancia para conocer los pormenores del negocio y acumular experiencia en cada uno de ellos.
La labor de producción del mezcal pasó por línea hereditaria a su padre quien comenzaría a expandir la ruta comercial, siendo en esta etapa donde el conocimiento del medio lo viviría más de lleno. Todo siempre sin perder de vista el especial énfasis en lo artesanal del producto como lo hicieran en tiempos de sus ancestros; “antes era con pura leña todo, era muy artesanal… cuando estaba joven todo me gustaba, nada se me hacía difícil, desde chico se nos enseñó a eso” rememora con orgullo.
Pero el surgimiento de la leyenda del mezcal todavía estaba lejos de comenzar su propio camino. Antes de eso, y por influencia de un familiar que era piloto, crece en él un interés por la aviación; interés que se alimenta por las creaciones aerodinámicas que hace en su juventud y que ya lo delataban como un hombre inventivo y de gran talento para la solución de problemas, como aquellos modelos a escala de aviones que logra hacer despegar.
Con el tiempo y casi alcanzando la mayoría de edad, parte a la capital del país para incorporarse a la Fuerza Aérea, con todo y la negativa del hogar sobre adentrarse en el oficio del aire. Por fortuna para él y para el destino que le depara, la misma falta de apoyo desde casa y el poco agradable ambiente militar que encontró le hicieron abandonar sus estudios en menos de un año desde su partida para así volver a incorporarse, de lleno, al negocio del mezcal.
Tiempo después de su desventura militar, con 18 años, contrae matrimonio; y unos cuantos años más tarde, teniendo ahora 23, sufre un gran golpe que significaría el cambio de rumbo de su vida. La muerte de su padre le hace tomar la decisión de dejar el núcleo familiar y su tierra natal para forjar su propio camino al frente de un emergente negocio familiar, tal como lo hiciera su padre, y como lo hizo el padre de su padre en generaciones que, como el mejor de los agaves, ha mejorado con el paso de los años.
Siendo así el Teul de González Ortega el lugar elegido para comenzar la nueva faceta de su vida; tierra donde inicia su propio emprendimiento, el cual naciera como tributo a sus predecesores y que lo llevaría a cumbres de reconocimiento tan lejanas, que en su momento jamás hubiera concebido.
De esa forma nace su primera empresa, registrando su mezcal con el nombre Don Aurelio en honor a su padre con quien compartía nombre y que, con años de trayectoria y trabajo duro, terminaría por hacerse hueco entre los grandes del negocio de los destilados; elaborando el licor de forma industrial, pero sin perder el toque artesanal que caracterizó a su familia, mezclando el entorno mecánico con las recetas caseras obteniendo quizá un menor nivel productivo que otras empresas de gran tamaño, pero logrando enaltecer la calidad del mezcal.
Pero con todo y la fórmula ancestral, el conocimiento de generaciones y el deseo de hacer rentable su esfuerzo, reconoce que aquellos años no fueron el mejor inicio en su carrera.
Los factores fueron muchos; el cambiar de ambiente significó batallar por años, comenzando desde cero, en un campo que no era el de siempre, con un nuevo suelo, nueva agua y nuevo clima. Adversidades naturales y agrícolas que no dominaba del todo y que cada día amenazaban con sepultar sus sueños.
Desde el punto de vista de la limitación humana, tuvo que aprender a la mala a lidiar con la burocracia y las relaciones laborales que no le dejaron buena experiencia, sintiendo en carne propia la opresión del endeudamiento bancario que terminaba por mermar las ganancias y le hacían sentir la asfixia económica, sumado al haber formado parte de una sociedad que le hizo saber que, si deseaba lograr algo realmente grande con aquello que le apasionaba, tenía que hacerlo él mismo, sin depender de la opinión y aprobación de terceros.
“Es mejor irse poco a poco, con lo que se tiene para iniciar e irlo capitalizando… en mi primer intento fracasé, en mi primera fábrica, y otra vez tuve que iniciar desde cero”.
Con las cicatrices del fracaso y la experiencia a flor de piel, siembra un nuevo comienzo donde, igual al agave que representa la base de toda su empresa, requerirá de paciencia y cuidado para germinar y madurar con el paso del tiempo; logrando, cuando el momento sea preciso, su máximo esplendor.
Consagración como emblema de alta calidad dentro de la industria del mezcal a nivel internacional
La vida, como los temporales de cada año, siempre ofrecen una nueva oportunidad para hacer las cosas mejor. El conocer las lluvias y los momentos de siembra dan voz a la experiencia y propician buenos cambios.
En aquellos duros episodios, como un gran y resistente guerrero, Don Aurelio Lamas mira la derrota a la cara, pero no se arrodilla ante ella; levanta la mirada y ve en el horizonte la mano que le tiende el nuevo amanecer, una oportunidad de comenzar todo por segunda ocasión. Sabe que no será sencillo y que aún con toda la experiencia a su favor, el tiempo no será tan benévolo y le hará esperar. Verdadera prueba de fuego, pero también un desafío que le da sentido a su propio existir.
Ante tal panorama sabe que lo mejor que puede hacer es empeñarse en dar todo su corazón en lo que mejor sabe hacer; fabricar mezcales embotellados en cariño zacatecano, de esos con sabor a pasión por la mano artesanal y aroma a experiencia que se siente en cada trago. Haciéndolo de la forma tradicional, la forma de sus padres.
Y así, transcurrieron de 15 a 20 años de trabajo incansable en los que luchó por posicionar su marca como una de las mejores a nivel nacional e internacional; siendo en el 2015, año que sella el parteaguas de su éxito, ciclo en que remonta con el aumento en las ventas de mezcal y, como si de epopeya griega se tratara, comienzan a llegarle toda clase de premios, preseas, galardones y demás reconocimientos que le dieron no solo prestigio, sino que además marcaron la senda que lo encumbra como leyenda en el sector y lo posicionan como un gran referente zacatecano, líder empresarial con la mentalidad de producir bajo los más altos estándares de calidad.
En el 2016 recibe la invitación por parte del gobierno federal para ser parte del prestigiado concurso internacional llamado Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles, el cual recompensa las mejores bebidas espirituosas del mundo, siendo en ese año precisamente México sede del evento por primera ocasión, animándose así a participar igualmente por primera vez enviando el mezcal insignia de su casa, Don Aurelio Añejo, ganando con él la Medalla de Plata dentro del certamen. Esta situación, además de llenarlo de orgullo pleno y felicidad, lo motiva a participar el siguiente año, 2017, en el mismo concurso, pero ahora celebrado en Chile, donde satisfactoriamente superó con amplitud las expectativas ganando la Gran Medalla de Oro con su mezcal Don Aurelio Reposado, asimismo Medalla de Oro para Don Aurelio Añejo y el premio revelación Medalla de Oro con Don Aurelio Extra Añejo 7 Años, productos estrella de su amplio catalogo de mezcales.
Y es justo esa palabra, revelación, la que describe a la perfección el momento que su carrera atraviesa. El resultado de décadas de proceso, de triunfos y fracasos, de caídas y vueltas al sendero, del anonimato al reconocimiento mundial dejando una huella imborrable no solo por su producto, sino por la historia detrás de su creador que la vuelve única como la bebida que hoy representa y que al igual que el mezcal mismo, sigue una norma más estricta en su elaboración.
Así con la racha de condecoraciones acumulándose en el estante, comienzan también las exportaciones de sus productos hacia otras fronteras.
En 2018 recibe nuevamente la invitación al Spirits Selection, pero en aquel año piensa declinar al no considerar lista la bebida que tiene en mente enviar; afortunadamente al final decide participar con una muestra de 6 años de añejamiento, Lost Barrel, que llega a Bulgaria, sede en ese año del evento, y con el que logra obtener la Medalla de Plata. Parece coincidencia, pero la anécdota se antoja como claro simbolismo de que el tiempo es el encargado de poner cada cosa en su lugar. La muestra fue de 6 años atrás, el despegue de sus triunfos fue hace 3, por lo que su mezcal ha tenido categoría internacional desde antes que su mismo creador tomara conciencia de ello.
Al año siguiente el concurso se realiza con sede en China, donde envía dos productos que le hacen acreedor nuevamente a dos Medallas de Plata, una con el mezcal Don Aurelio Añejo 8 Años y la otra con Don Aurelio Triple Destilado Blanco. Ahora ha conquistado los paladares orientales, su mezcal ha dado la vuelta al mundo y lo ha realizado con éxito; “eso te abre las puertas, vas a ofrecer tu producto a otro país y de inmediato preguntan por las garantías… con los premios te lo compran sin mucha investigación, le dan prestigio, ese concurso es de los más serios”.
Hoy día reconoce que la demanda sobrepasa la oferta que él produce, pero no deja que la codicia nuble su horizonte y mantiene la línea artesanal que ha tenido desde su origen, sin mecanizar o automatizar de más la producción como otras tantas empresas que han sacrificado la calidad a favor de la cantidad. “Aquí se hace poco, pero lo hago limpio, como lo hacía mi papá… eso nos ha dado todos los premios que tenemos, haciendo las cosas bien hechas”.
Pero no todo el panorama cae como rocío sobre el cultivo recién sembrado; a la par de su auge internacional surgen también problemas locales que debe sortear. El principal es la escasez de agave maduro, elemento central de todo su arte; situación que deriva del accionar de las grandes empresas que lo compran muy tierno a los productores, siendo que él lo suele necesitar con un crecimiento de entre 5 a 7 años. ¿La solución? iniciar sus propias plantaciones para ser autosustentable y dejar de depender de otros productores. ¿El resultado? un mezcal que se ha cotizado y que ha sabido madurar a su propio ritmo, no dejándose llevar por las tendencias prematuras que permean en el negocio hoy en día.
Y así, no olvidando sus propias raíces, recuerda con aprecio aquellos días cuando comenzó desde abajo, en los que cargaba su camioneta y viajaba entre estados ofreciendo su producto; mirando en contraste los días de hoy donde los premios le gritan que siempre ha ofertado algo de gran calidad; ya lo sabía, pero el aval de los expertos le da voz renovada a su conciencia y a su mezcal.
Su última participación en el Spirits Selection fue en el 2022, ahora con sede en Francia, donde una vez más gana la Medalla de Oro con su mezcal Fiestoso Reposado, nueva estrella integrante de su ya amplio portafolio de mezcales galardonados.
Con ello, su legado ya está enmarcado, inmortalizado en los anales de la historia que ha trazado, poniendo en alto el nombre no solo de su tierra y de su estado, sino de una nación con fuertes raíces culturales, donde convergen costumbres y tradiciones únicas que le dan identidad y la distinguen en el mundo, como lo hace un buen agave fuertemente arraigado al suelo de donde obtiene todas las riquezas para que con el cuidado y trabajo necesario, realizado por manos llenas de sabiduría y pasión, se convierta en el mejor de los mezcales, orgullo de la tierra que lo vio crecer.
Aunque hay que reconocer que la senda continua llena de surcos y bifurcaciones como ramas tiene un árbol; y si algo ha caracterizado a Don Aurelio Lamas es su gran disposición para experimentar, virtud que le ha llevado por lugares y situaciones tan variadas en su larga trayectoria de vida, solo comparada con la diversidad de productos y la colorida colección de preseas que decoran su fábrica y museo.
Espera la siguiente parte de esta reveladora y emotiva semblanza, en próximas ediciones…
Prueba viviente de lo que el temple y el apego al trabajo constante y decidido pueden lograr, sumado al ingenio que se mezcla con la pasión y el amor por un arte que exige la perfección para tocar con satisfacción los paladares más finos.
Calidad y sabor de las virtuosas manos de un artesano.
Bryan Pichardo Gallegos / El Despertar del Campo