Verdor que deslumbra

Un alfalfar bien conducido es capaz de producir mucho forraje de alta calidad por varios años, siendo satisfactoriamente en temporadas invernales lo único que se ve verdear cuando todas las demás praderas se han marchitado. En ese sentido cabe destacar que la alfalfa representa una de las fuentes alimenticias más ricas de la naturaleza, posicionándose así como un importante cultivo sembrado y cosechado principalmente para la nutrición de rumiantes productores de carne y de leche además de equinos, siendo una leguminosa perenne que, por su calidad, alta productividad, maniobrabilidad, y sus grandes aportes a la conservación del suelo, brinda al agricultor y/o ganadero múltiples beneficios.
“Definitivamente la alfalfa es un cultivo muy noble y resistente, que requiere de una menor cantidad de fertilizantes y plaguicidas, siendo una especie que fija al suelo grandes cantidades de nitrógeno atmosférico, y más bióxido de carbono por hectárea al año que ningún otro, además se caracteriza por su cosecha altamente mecanizada, ya que aquí cada mes la cortamos y empacamos con ayuda tan solo de 2 personas, su servidor y un colaborador, por lo que no se ocupa de tanto personal como en otros segmentos, sobre todo el de las hortalizas donde si se requiere de una gran cantidad de mano de obra, que es algo que en la actualidad se batalla bastante para encontrar”; así lo determinó Luis Fernando Sánchez, agricultor y ganadero por vocación y descendencia familiar, desempeñándose en tareas de campo desde niño, quien actualmente maneja una superficie de 9 hectáreas de alfalfa, establecidas en la unidad de producción llamada Rancho El Cacalote antes conocido como San José de la Barranca, pegado al cerro de nombre similar (El Cacalote), situado en suelos pertenecientes a la localidad de Colonia Plenitud del municipio de Fresnillo, la cual destina para el corte, deshidratado y empaque para su comercialización como forraje dentro del ramo pecuario.
“Este rancho lo compramos hace aproximadamente 10 años, el cual cuenta con una superficie total de 25 hectáreas de riego, en las que además de alfalfa establecemos también frijol y maíz, aunque anteriormente probamos prácticamente de todo, desde cebollas, jitomates, pepinos, chiles, entre otros productos, pero dejamos de manejarlos por varios factores, uno es el clima, que hoy en día representa grandes riesgos y adversidades como sequías, granizadas, heladas, etc., y otro es la falta de mano de obra como lo comentaba, siendo que muchas de las veces ocupamos más gente para realizar las diferentes labores del cultivo, como plantar, deshierbar, cosechar, y no la encontramos, asimismo, algo que también afecta bastante son los precios, ya que muchas de las veces sacábamos buenas cosechas pero no traían valor comercial y ahí se quedaban tiradas en el campo, sumándole además la limitante de los costos de producción tan altos que se manejan respecto de cualquier tipo de insumo que se necesite dígase fertilizantes, agroquímicos, plásticos, por mencionar algunos, de lo que ahora hasta cierto punto nos hemos olvidado al sembrar alfalfa, la cual ha sido redituable en la actualidad bajo una fuerte demanda con una relación costo-beneficio positiva, además de que no tenemos tanto riesgo de poder perder la inversión como pasa en otros casos”.
“Son todos estos desafíos y contrastes que comento, los que nos dan la perspectiva de que hoy en día todo nos parezca más complicado, sin embargo, también podemos ver que una de las herramientas que nos están facilitando el camino y nos esta dando una significativa ventaja sobre todo en comparación a tiempo o décadas pasadas, es el desarrollo e implementación de la tecnología, en nuestro caso principalmente en el área de la mecanización, con equipos más eficientes y prácticos, como segadoras, empacadoras, tractores, remolques, para la parte del frijol traemos cortadoras, rastrillos, y una maquina pequeña para trillarlo, lo que de cierta forma nos facilita bastante el trabajo, posibilitándonos el poder realizarlo con nuestras propias manos y en el momento justo en el que se requiera sin tener que depender de terceros que esa es otra gran ventaja”.
“Por ello estamos planeando, donde sacamos el frijol este año, sembrar alfalfa, hablando así de una superficie de alrededor de 3 hectáreas y media más a la cuenta, preparándolas con la idea de manejar un sistema orgánico sin el uso de tantos químicos; aunque cabe mencionar que las que ya tenemos las abonamos con estiércol, siendo muy significativa o notoria la diferencia entre una alfalfa que esta abonada a otra que no se le aplica nada, sobre todo si nos fijamos en el tamaño, ya que la que está sin abonar tarda más en crecer, y el tipo de abono puede ser con estiércol de caballo, de borrega o de vaca, cualquiera de ellos son muy buenos aportes, con esto nosotros ya no inyectamos prácticamente nada de fertilizante, si acaso le damos una ayudada con fosfonitrato o urea pero es muy esporádico, siendo que además cuando la planta va creciendo le aplicamos por medio de la cintilla o en ciertas ocasiones con aspersora lo que es lixiviado de lombriz, el cual elaboramos nosotros mismos, a través de unas pilas que construimos con tal finalidad, suministrándolo tanto a la alfalfa como al maíz y al frijol, pudiendo así constatar que es una fuente rica en nutrientes tanto para la tierra como también para las plantas”.
“La variedad de alfalfa que manejamos principalmente es la TG 1044 de Tech Ag que para mí es la mejor, aunque también tenemos de otra marca que es la llamada Ruva, y hemos tenido de otros tipos como la Júpiter y Gigante por mencionar algunas. Pero hablando de la TG 1044 podemos decir que es dormancia 10, que según los ingenieros eso tiene que ver con su resistencia al frío, siendo esta una de las que más aguanta las bajas temperaturas, por lo que por ejemplo, quizá en diciembre no sacaremos las 100 pacas pero si podemos llegar a levantar 50, y como en dicho tiempo se escasea este tipo de producto por lógica su demanda y su valor aumenta, dentro de lo que cabe señalar que ya llevamos como 3 años que el precio de la alfalfa no ha bajado al contrario se ha incrementado. Es así que una más de las ventajas que le vemos a TG 1044 es que se le pueden dar más cortes a pesar del frío, pudiendo llegar a los 10 o hasta los 11, e incluso en ocasiones hemos llegado a sacar hasta 12 cortes, uno cada mes; recalcando que además una de las condiciones a favor que tenemos aquí, es que estamos en terrenos altos y pocas veces llega a helar, por lo que prácticamente en esta zona tenemos un microclima, constatado sobre todo si observamos a los vecinos que plantan tomatillo entre otras hortalizas, la primera semana de febrero, lo cual en otras partes del estado ocurre hasta los meses de marzo o abril que ya se quito el frío y empieza ha hacer un poco más de calor, por lo que esta región es conocida por sembrar o plantar un poco más pronto de lo normal, motivo por el cual nosotros en diciembre hemos llegado a cortar alfalfa, por lo que sin duda es cierto que nos encontramos en un lugar privilegiado, que yo lo veo como un oasis”.
“El rendimiento que obtenemos lo referenciamos en base a las pacas que sacamos por hectárea, señalando que tenemos una empacadora chica, la 348 John Deere, y desde que se sembró esta alfalfa que fue por el mes de febrero hemos estado levantando alrededor de 100 pacas por hectárea. Para la siembra nos apoyo un vecino, quien cuenta con toda la maquinaria especializada para dicha labor, tirando la cintilla y la semilla, por lo que nosotros ya nada más nos dedicamos a conectar la cinta y a poner nuestras llaves; para sembrar se necesitan aproximadamente 60 kilos de semilla de alfalfa por hectárea y 6 rollos de cintilla por hectárea calibre 8 mil de alto flujo para que aguante cuando entremos a cargar las pacas”.
“La cintilla se encuentra enterrada a 15 centímetros bajo la superficie y la separación que hay de una cinta a otra es de 60 centímetros. Este tipo de cintilla dura muchos años, porque, por ejemplo, también tenemos una alfalfa viejita que va para 7 años y la cinta sigue funcionando, claro, se ven partes donde se ha tapado, que el follaje se ve más ralo, pero yo pienso que dándole un buen tratamiento y un buen uso puede durar unos 5 a 6 años sin problemas; aquí cada lote de alfalfa tiene su tubería y tiene unas llaves por donde podemos drenar el agua cada 2 meses para que por ahí salgan todas las impurezas o suciedad que puede hacer que las cintillas se tapen”.
“Para que germine bien toda la alfalfa, se deja regando el terreno alrededor de 48 horas, para que quede bien mojado y todas las plantas nazcan bien, ya que hay que recordar que el principal ingrediente para tener una buena alfalfa es el agua. Por ejemplo, ya que crece la cortamos y la dejamos unos 6 días para que se seque, posteriormente empacamos y al terminar de inmediato la regamos, de ahí le damos unos 3 riegos más, como uno por semana de unas 12 horas antes del siguiente corte, lo cual con el sistema tecnificado de riego que tenemos ya es muy fácil, ya nada más llegamos y abrimos las llaves y listo, ya solo a esperar que pase el tiempo de riego para cerrar y cambiar el agua a otra sección, porque recuerdo que anteriormente cuando aún no teníamos el riego por goteo, teníamos que andar poniendo la tubería, moverla, acomodarla y cuidar el agua todo el día o toda la madrugada para checar que si se estuviese regando bien y en si era más relajo, más trabajo y tiempo invertido, sin embargo, la cintilla definitivamente para nosotros fue un gran avance, que nos cambió por completo el panorama y amplio las expectativas”.
“Pero en contraparte, hay que reconocer que una gran limitante para este tipo de cultivo, es el gasto en energía eléctrica, siendo que en casos como el nuestro dónde contamos con agua proveniente de un pozo profundo, requerimos de bastante energía eléctrica para estar bombeándola de alrededor de los 180 metros de profundidad, lo que provoca que nos salga bastante costosa la luz, aunado a que cada vez se van bajando más los mantos acuíferos, ya que antes nos daba 5 pulgadas y ahora sacamos solo 4 pulgadas, lo que nos ha limitado aún más”.
“No obstante de los contrastes presentes, seguimos creyendo que este tipo de cultivo es muy noble, siendo que uno puede vivir bien, sabiendo administrar y cuidándolo como debe de ser, que, de calidad y buen rendimiento, nos da las ganancias necesarias para poder pagar la luz, el regador, para comer y hasta para darnos un gusto, y con mucho menos estrés en comparación a otros cultivos como las hortalizas. Por ejemplo, con los frijoles, sabe uno que va llover y andamos más estresados y asustados, no se diga el productor de chile, tomatillos o jitomates, ese si no duerme por estar pensado que va llover, más aún si hay el riesgo de una granizada o de una helada; en la alfalfa puede llover de más o de menos, granizar, helar y no pasa gran cosa, se detiene un poco, pero vuelve a retoñar”.
“En temporada de lluvias, cuando hay porque este año no hubo nada, el proceso de producción de la alfalfa se para un poco, ya que si la cortamos y se moja se comienza a manchar, se pintea, pero de todas formas se vende, molida para las vacas, pero todo se vende, que pintas estamos hablando de un precio de aproximadamente 60 pesos por paca, y las buenas de primera calidad andan sobre un precio de los 120 pesos con 25 kilogramos y por lo general se usan principalmente para la alimentación de caballos, ramo que es muy extenso en esta región, y estos animales ocupan de alfalfa buena y sobre todo que vaya bien seca por que sino corren el riesgo de que les peguen los llamados cólicos que son muy graves en los equinos”.
“Francamente en esta temporada no hay alfalfa, nadie tiene guardado, todo se ha vendido o se está vendiendo porque no llovió nada, y la gente necesita darle de comer a sus animales, lo que provocara que el precio de la alfalfa aumente en el invierno; y recordando, al principio cuando sembramos por primera vez la alfalfa, no hallábamos que hacer con las pacas, porque no se vendían, fuimos a llevar el producto a muchas partes, a la Estación San José, a Río Frío en Calera, también a Zacatecas y a Guadalupe, hasta que afortunadamente dimos con un buen comprador aquí cerca en mismo Fresnillo, y como ahora si ya conocemos varios clientes, ahora lo que nos falta es alfalfa”.
Para concluir, Fernando Sánchez agregó; “de todos los oficios o trabajos sin duda el agricultor es quien más fe tiene o debe de tener, porque a pesar de que en un año le vaya mal y al que sigue igual, no desmaya, y mantiene la esperanza de que al próximo le vaya bien, y no queda de otra más que como dicen los gobiernos, tenemos que redoblar esfuerzos, ya que está peor si uno se queda sentado esperando a que le llegue la ayuda, como quiera que sea tenemos que seguir comiendo, vestirnos, darle estudio a nuestros hijos, y todo eso se tiene que pagar salga de donde sea, todos ocupamos dinero para seguir trabajando, y todos necesitamos de todos para seguir avanzando, en el caso de Fresnillo, podemos decir que es uno de los municipios que más comunidades tiene y todas se mantienen en base al campo, y si ahí no les va bien en la ciudad menos, para que todo funcione correctamente al campo le debe de ir bien y no solo en esta región, sino en el país y en el mundo en general, el sector agroalimentario es base indispensable para la alimentación mundial, ahora sí que como dicen, sin agricultura ni agricultores no habría comida, y sin ella prevalecería el hambre, el caos y la desolación”.
“Por ello la invitación como agricultor es a seguir trabajando, no hay mal que dure 100 años ni quien lo aguante, hay que seguir echándole ganas, este año fue malo respecto de la escases de lluvias, para muchos llegaron tarde, pero de algo sirve, del agua algo queda y de la sequía nada, por lo que no hay que perder la fe, la madre tierra es sabia y nos llama a que sigamos cuidándola como se debe que de esa forma ella nos seguirá dando sus mejores frutos, por lo que sea que le demos, tengamos la seguridad de que nos lo regresara triple, cultivando y cosechando con toda la devoción para que nos vaya bien”.
Espera la 2ª y última parte de este reportaje en próximas ediciones…
Salvador Juárez / El Despertar del Campo
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